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Por Rogelio M. Díaz Moreno

Los deportistas cubanos pasarán a un sistema abierto de profesionalismo, reveló esta semana el periodista Reinaldo Taladrid en el programa radial Tribuna Deportiva, de la emisora habanera COCO-CMCK (Radio-COCO).

El Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), órgano rector de las actividades deportivas en Cuba, se actualiza a tono con las reformas que atraviesan todo el sistema cubano. Los planes sopesados implicarán que los atletas reciban mayores retribuciones y pasen a ocupar plazas laborales expresamente pertenecientes a aquel.

Hasta el día de hoy, los deportistas cubanos reciben una remuneración a través de la pertenencia formal a una empresa cualquiera de las del sistema estatal. En realidad no tienen que trabajar en ese lugar, por recibir las llamadas licencias deportivas. El gobierno cubano se basa en esta circunstancia para calificar de aficionada a la práctica del deporte en el territorio nacional, incluso el de Alto Rendimiento. Aquellos atletas con resultados sobresalientes en competencias internacionales, reciben estipendios superiores en moneda libremente convertible y, en casos excepcionales, una vivienda y automóvil. Estos ingresos resultan insatisfactorios para muchos, por lo que se ha producido una emigración de talentos deportivos hacia naciones de mayor desarrollo.

Los periodistas de Tribuna Deportiva concuerdan en que este éxodo se debe, fundamentalmente, a razones económicas y que resulta indetenible. El sistema deportivo cubano no queda, por una parte, exento del proceso de reformas que atraviesa el país. Los cuantiosos recursos dedicados al Alto Rendimiento, en la era de los subsidios soviéticos, han sido drásticamente reducidos. Por otra parte, es poco probable que las empresas a las que ahora se le exige rentabilidad, deseen continuar aportando el salario de individuos que no les producen nada.

Los aficionados cubanos lamentan el descenso marcado de los resultados obtenidos por Cuba en los eventos internacionales. Muchas voces han reclamado la inserción o la autorización para que deportistas cubanos se contraten libremente en otras naciones, y mantengan la posibilidad de representar al país de origen en eventos mundialistas y olímpicos. Esta posibilidad ha sido rechazada tajantemente, hasta hoy, por el INDER. Los atletas cubanos de alto vuelo que escogen emigrar son calificados de desertores y proscritos de las delegaciones nacionales. Hasta mantener comunicación con ellos puede ser perjudicial para los que permanecen en el Archipiélago, a pesar de la disposición manifestada por muchos de los emigrados de responder a las convocatorias del país. Las experiencias de los beisbolistas Alfredo Despaigne y otros, en la reciente edición de la liga profesional mejicana, parecen constituir el inicio de una etapa de relaciones más estrechas con las estructuras profesionales internacionales.

De estos y otros temas relacionados con el deporte se debate con entusiasmo en el programa Tribuna Deportiva, que cuenta con una amplia audiencia y participación por parte de los aficionados al deporte en la capital cubana.

Independientemente de la justeza de que las personas reciban una retribución adecuada que les permita ganarse la vida, vuelve a resaltar el detalle de las decisiones autoritarias. La actividad deportiva de Alto Rendimiento en Cuba es fuertemente subvencionada, con recursos y salarios provenientes del presupuesto estatal. O sea, del trabajo, del sudor, de las neuronas, de los demás trabajadores y trabajadoras.

Es una arbitrariedad que se decida aumentar la carga del mantenimiento de este sistema deportivo, sin obtener el consentimiento de la población que produce los ingresos para el Estado. Seguramente muchas personas no estén de acuerdo con mantener actividades deportivas gravosas y de poca popularidad. Yo, por ejemplo, preferiría que se les subieran los salarios a los profesores de Educación Física, que llevan el deporte a los niños y niñas en las escuelas y las comunidades. Y a los demás maestros también, por supuesto. Al gobierno, no obstante, le importa un bledo la opinión de otras personas, con tal de mantener una esfera que le produce beneficios en términos de propaganda y enajenación de las masas.

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