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Por Isbel Díaz Torres

Graffiti urbano en el barrio de San Agustín. Foto: Isbel Díaz Torres

Graffiti urbano en el barrio de San Agustín. Foto: Isbel Díaz Torres

Si tu papá es coronel de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, de seguro pasó un delicioso Día de los Padres. Lo digo porque el esposo de una vecina, con esos altos grados, recibió por esas fechas algunos de los habituales privilegios que dan a las élites militares en nuestra isla.

La FAR le regaló al señor oficial una caja de cerveza totalmente gratis (unos $576.00), le vendió en solo $50.00 una botella del exquisito ron Habana Club Añejo (en dependencia del añejo, entre $120.00 y 240.00), más una reservación en el restaurante Los Doce Apóstoles, ubicado en el centro turístico La Cabaña.

Realmente no estoy seguro si la cena de Los Doce Apóstoles era por el Día de los Padres, porque el Coronel y su familia van con bastante asiduidad a este caro restaurant, donde consumen con precios subsidiados.

En fin, todas las condiciones para premiar sus sacrificadas vidas.

Por supuesto, estos detalles se suman a una extensa lista de privilegios. Por ejemplo:

  •  Le regalan viajes al carísimo balneario de Varadero todos los años, durante 15 días.
  • Cuando tiene problemas de salud, lo envían a recuperarse a un lujoso hotel enel paradisíaco Topes de Collantes, en las zonas montañosas al centro de la isla.
  • Como regla, recibe mensualmente víveres, entre los que se destacan un cartón de huevos, pollo, y cada dos meses un galón de aceite de cocina.
  • Dos veces al mes tiene la posibilidad de salir a cenar a la Casa Central de las FAR, a un reservado para oficiales.
  • Cada año le otorgan equipos electrodomésticos o muebles para la casa, a precios subsidiados hasta la obscenidad.
  • De manera irregular le venden perfumes “de marca”, costosos maletines, mochilas, colchas, etc… siempre a precios simbólicos.

Mi vecino coronel vive en una casa que le dio las FAR, totalmente amueblada. No obstante, en caso de que su familia creciera más, tiene derecho a cambiarla por una más grande, independientemente de los millones de cubanos con necesidad de vivienda.

En estos días el coronel ha estado un poco afligido. En la última entrega de electrodomésticos de su trabajo, no pidió otro televisor para su casa, porque está esperando que entren los modernos televisores de pantalla plana (LCD) que anunciaron.

Espero que no demore mucho la solución de ese grave problema. No olvidemos que un oficial afligido pudiera poner en riesgo la seguridad nacional.

Publicado en Havana Times
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