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Por Félix Sautié Mederos

Crónicas Cubanas

El libre acceso a Internet constituye un problema agudo no resuelto que retrasa cada vez más a Cuba del resto del mundo; y quiero expresar que aunque hace algunas semana reconocí como algo positivo la creación de un conjunto de salas para que el pueblo pudiera contratar ese acceso pero con un inaccesible precio económico para la gran mayoría, no puedo pasar por alto las justificaciones que se plantean actualmente al respecto como parte de una especie de balance dado a conocer públicamente en La Habana sobre el inicio de estas actividades en los primeros quince días, mediante el cual se han informado la realización de 11 mil nuevos servicios en estas salas de Internet.

Si se mira la cantidad lograda con lo que falta, estamos ante un éxito realmente pírrico de algo cuya inaccesibilidad generalizada, en mi criterio, ha dependido principalmente de los conceptos estrechos conque ha sido concebido en el tiempo a partir de las reiteradas limitaciones a la libertad de pensamiento, expresión e información que se han mantenido vigentes en nuestro país, de lo cual las nuevas tecnologías de la información con INTERNET al frente constituyen las más expeditas fórmulas tecnológicas actuales de expresión de estos derechos inalienables de las personas, muy a pesar de los cuestionamientos absurdos que al respecto se han establecido en Cuba durante mucho tiempo.

Estos accesos a INTERNET, al correo electrónico y a las redes sociales que ahora se pueden contratar en esas limitadas salas de navegación abiertas recientemente, se han encontrado prácticamente prohibidos para la inmensa mayoría de los ciudadanos cubanos en razón de una concepción que ve siempre a posibles enemigos en todos los espacios de la sociedad, sin darle tregua al pueblo de a pie que simplemente necesita disfrutar tal y como lo hacen las demás poblaciones del mundo, de las ventajas actuales de la comunicación social propias del siglo XXI en beneficio de su desarrollo y realización personal. Ese, en mi criterio, constituye el meollo del problema que tenemos que resolver.

Esas limitaciones para el libre acceso a estas tecnologías del momento actual a que me refiero, han pasado por encima de las verdaderas realidades que se manifiestan en un mundo del que se trata de mantenernos aislados como si realmente pudiéramos vivir dentro de una campana de cristal.

Ante todo quiero decir que apoyo la información que se ha planteado recientemente a la prensa sobre la próxima realización de un conjunto de inversiones que faciliten el acceso a Internet desde los domicilios de las personas. Me parece que es un paso más, pero tardío, aunque si en definitiva se implementa efectivamente será muy positivo. No obstante, quiero expresar que la carencia de esas inversiones no justifica la discriminación en los accesos a Internet que han sufrido durante mucho tiempo los cubanos residentes en el país, que es el principal problema a resolver porque en realidad si el libre acceso estaba prohibido esas inversiones no eran necesarias. No estamos ante un problema de qué fue primero: el huevo o la gallina, aquí claramente lo primero es que no se había optado por ese libre acceso y lo demás se ha dado por añadidura. De aquí que la responsabilidad en el retraso se encuentra claramente delimitada por la prohibición y no por la imposibilidad técnica. Este asunto hay que comprenderlo con toda claridad para que la rectificación del problema sea realmente efectiva.

Eso en mi opinión ha respondido a una falta de voluntad política para hacerlo factible, lo que contrasta con lo que se manifiesta en los demás países del ALBA, de los que Cuba forma parte integral, así como del resto de América Latina que no nos mantienen bloqueados, en donde se desarrolla una masiva revolución científico técnica con amplia participación popular en lo concerniente al disfrute de las nuevas tecnologías de la comunicación social. Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina, todos países amigos cercanos de Cuba, marchan a la cabeza de estos procesos latinoamericanos e incluso poseen las tecnologías necesarias y han dado suficientes muestras de rechazo al bloqueo y a la sistemática guerra económica contra Cuba.

En realidad lo que tenemos planteado en este particular es la urgente necesidad de un cambio de mentalidad a favor de garantizar a la población sus más plenos derechos al pensamiento propio, la libertad de información y la libertad de expresión con lo cual se podría avanzar en los cambios y reformas que nos son tan necesarios, pero si no se deja atrás el enfoque verticalista y autoritario con que la burocracia actúa y hostiga a quienes considera sus enemigos no serán posibles estos cambios. Continuar en esas limitaciones, además, demostrará falta de confianza en el pueblo. En este orden de pensamiento considero que lo que mal se justifica es porque mal anda.

Así lo pienso y así lo expreso con el ánimo de apoyar la realización de los cambios y reformas que tanta falta nos hacen, con mis respetos al pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsautie@yahoo.com

Publicado en Por Esto! el miércoles 3 de julio 2013.
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=253191
Nota: los invito a visitar mi página WEB http://www.cuba-spd.com/#
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