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Por Rogelio M. Díaz Moreno

Con Juan el Bobo me pasa, que cada vez que lo veo, quiero salir corriendo para otro lado. ¿Ustedes saben lo que me espetó el otro día?
-Hola Rogelio, ¿cuántos partidos políticos hay en Cuba?
-¡Ay mi madre, tú me quieres complicar la vida! ¿Tú no sabes que en Cuba hay un solo partido político legal?
-Bueno, pero es que he estado viendo las noticias de los congresos de la FEU y la CTC, y pensé que podían ser partidos.
-No, Juan el Bobo, no lo son. La FEU es la organización de los estudiantes universitarios, y la CTC es la central sindical.
-¿Ah, sí? ¿Y por qué entonces, por ejemplo, cuando veo lo de la FEU en el Granma o en el Juventud Rebelde, lo que salen son arengas sobre apoyar al gobierno? Yo esperaría que la directiva de una organización de estudiantes estuviera atenta a las preocupaciones de los jóvenes universitarios sobre su presente y futuro.
-Será por eso que en esos mismos periódicos se puede leer, aunque con sutileza, cómo las brigadas y la dirigencia de la FEU andan por caminos totalmente diferentes. El caso es que, por esos propósitos de defender lo que los dirigentes llaman indestructible unidad revolucionaria, la FEU tiene en sus estatutos acatar a la UJC, que es la organización juvenil del Partido. Eso significa que obedece la agenda del Partido que es siempre defender la política del Estado, o del Gobierno, no sé bien.
-¿Aún cuando esa política les cueste desunir la base y a la dirigencia de la FEU? ¿Qué pasa si los estudiantes piensan en hacer otra organización? ¿Tú conoces alguna ley que lo prohiba?
-¿Tú ves, Juan el Bobo? Por eso yo me tengo que molestar contigo, porque te la pasas complicándome la vida. En Cuba no puede haber otra organización de estudiantes, está prohibido y punto. Yo no sé cuál es la ley, ni quién la hizo, el caso es que a nadie en su sano juicio se le ocurre hacer eso. Para empezar, le pueden aplicar aquello de Universidad para los revolucionarios, y ponerlo de paticas en la calle.
-¿Aunque sostenga que su organización va a ser verdaderamente revolucionaria, porque va a ser sincera con los integrantes?
-Aún así. Y si no tienes nada más que decirme, voy tumbando.
-No, no, espera. Tengo que hacerte una última pregunta. ¿Cuántas CTC hay?
-Hombre, ¿cómo que cuántas? ¡Una sola, naturalmente!
-Ah, perdón. Es que yo veo que hay una CTC en las empresas estatales. Esa dice pone como su principal labor, que los trabajadores sean eficientes, trabajadores, ahorradores, que combatan las ilegalidades, vaya, que defiendan también los planes del gobierno, aunque sea para despedirlos. Por eso me suena como otro partido político.
-Bueno, eso ha sido común en todos los países que aplicaron el modelo soviético. ¿Qué tiene de raro?
-A lo mejor nada. Por cierto, los periódicos también dan a entender de esta CTC algo parecido a lo de la FEU, que para muchos de sus miembros es una cosa formalista, que le prestan poca atención, cotizan nada más, o hacen como que se reúnen y ya.
-Me pregunto por qué será debo confesar que se me escapó la ironía, y Juan el Bobo la notó. El continuó, entusiasmado:
-Pero es que también oigo cuando dicen que la CTC quiere llegar a los cuentapropistas, conversando y ganándose su confianza, convenciéndolos que les conviene estar representados y que alguien defienda sus intereses. Por eso pensé que podía haber otra CTC y me quería borrar de la mía para apuntarme en esa otra.
-¡Ya basta, Juan el Bobo! ¡Tú lo que me vas a embarcar! ¡Buenos días, y no me dirijas más la palabra hasta que no se te pasen esos pensamientos disidentes de la cabeza!
-¡Oye, no, espera, mira, yo no quería!
No oí el resto de lo que dijo Juan el Bobo. Qué va, yo no comparto con esos elementos.

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