Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas Cubanas

Subsiste en la actualidad cubana un significativo enfoque autoritario, centralizador y verticalista que de manera silenciosa y generalmente sutil enrarece el desenvolvimiento socioeconómico del país en su conjunto. En muchas ocasiones también deviene una tendencia paranoica que ve enemigos por todas partes en vez de posibles amigos, aunque en realidad no existan específicamente esos “enemigos” como tal. Se fundamenta de conjunto en una interpretación esquemática y sesgada del tan socorrido concepto de “Plaza Sitiada”, con el que se limitan, descalifican e incluso reprimen muchas cosas y personas cuyos efectos y actitudes no requieren de acciones encaminadas a la verdadera defensa de la sociedad, porque lo que sucede es que realmente no son afines con los intereses de control absoluto que con terquedad pretende mantener la burocracia política y administrativa, que se resiste a los tan necesarios cambios de todo lo que deba ser cambiado aunque en apariencias muy publicitadas por cierto, juguetee con esos propósitos tan importantes para el presente y el futuro de Cuba.

En definitiva estamos ante un fantasma incorpóreo que aparece recurrentemente en los más diversos espacios de la sociedad cubana del momento y sus efectos se hacen sentir generalizadamente, pero que resulta muy difícil de tocar con las manos. Cuando se habla con insistencia del tan importante cambio de mentalidad, incluso cuando lo plantean desde las cúpulas del proceso sociopolítico cubano, por lo general no lo refieren a la necesidad de desterrar este enfoque que tanto daño hace a la Cuba de hoy.

Su existencia muchas veces, porque siempre hay importantes excepciones, es consustancial con las esencias mismas de las cúpulas de poder y, por tanto, no pueden alcanzar una percepción adecuada de lo contradictorio que resulta ese enfoque con el desarrollo económico, político y social del país. El resultado es de estancamiento y retraso, lo que vemos reflejado en los planes de producción que no se cumplen y quedan muy por debajo de las expectativas de planificación como es el caso de la actual zafra azucarera que se incumple en 11% menos del plan previsto según se ha anunciado por “AZCUBA” públicamente en estos días. Esa situación se reitera de manera casi sistemática con otras producciones esenciales para la economía nacional que terminan con el anuncio del incumplimiento de los planes y con escuetos llamados a la disciplina y la eficiencia que se hacen sin tener en cuenta lo que verdaderamente significa liberar las fuerzas productivas.

En realidad estos llamados se plantean como si los que los hacen no tuvieran nada que ver con lo sucedido, además se ubican al margen de los problemas de la población, de sus libertades de expresión, creatividad y participación. En estas circunstancias tales exhortaciones se proponen resolver los problemas de la producción y de la población que produce, de manera burocrática, esquemática y autoritaria, supeditando las situaciones existentes y sus soluciones a ese enfoque autoritario a que me refiero.
Constituye pues, una concepción verticalista del poder y su relaciones con la población cuyos orígenes se desprenden del concepto básico de un Estado centralizador, paternalista y todopoderoso que concibe a las personas como objetos sociales que puede tratar como si fueran fichas de ajedrez movidas según su arbitrio y nunca como lo que verdaderamente son: sujetos sociales con pensamiento, capacidad creativa y plena posibilidad de participación por sí mismos; a los que además está obligado a dar cuentas de su actividad en función de que son los verdaderos soberanos de la Nación Cubana. En definitiva nada tiene que ver esta concepción autoritaria con el Socialismo del Siglo XXI participativo y democrático, porque su paradigma autoritario realmente es otro, el del fracasado Socialismo Real de corte estalinista que plantea una brecha con la población que se ensaña con el tiempo.

Aquí radica uno de los problemas que más inciden en el desarrollo del país y en la solución de nuestros acuciantes problemas, porque la presión que reciben imperceptiblemente las empresas y entidades que actúan en los procesos de servicios y producción es de cumplir con el enfoque autoritario de manera priorizada, a la vez que por otra parte se hacen llamados a la disciplina, la eficiencia, la sustitución de importaciones y el aumento en general de la producción y la calidad de los servicios sin plantearse lo que verdaderamente habría que hacer para alcanzar el propósito de liberar las fuerzas productivas que tanto se repite hoy.

Es un problema muy complicado devenido un tabú, pero que hay que plantearse abiertamente abriéndose de manera decisiva hacia a la población. Sólo junto con el pueblo dándole realmente lo que tendría que tener, como diría el poeta, tomándolo en cuenta en sus necesidades, garantizándole efectivamente y no sólo de boca para afuera, sus derechos frente a una burocracia política y administrativa que lo ahoga con su enfoque autoritario que lo enrarece todo, sin importarle los verdaderos intereses de la Nación Cubana, así como la posibilidad de autorrealización de su pueblo en plena libertad de oportunidades y participación efectiva. Considero que si este enfoque no se destierra totalmente y si no se toman en cuenta los verdaderos intereses de la población en el proceso de liberación de las fuerzas productivas con soluciones efectivas, seguiremos recibiendo anuncios de incumplimientos y llamados en abstracto para solucionarlos a los que, ya en mi criterio, no se les hacen caso.

Así lo pienso y así lo afirmo al objeto de plantear criterios para la solución de nuestros acuciantes problemas, con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsautie@yahoo.com

Publicado en Por Esto! el jueves 20 de junio del 2013.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=250360

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