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Por Dmitri Prieto Samsónov

En un reciente debate sobre el futuro democrático de Cuba, el colega jurista Dr. Julio Antonio Fernández –profesor universitario e investigador de criterio libre- presentaba un libro de otro amigo; no cabe acá describir la presentación ni el libro, pero sí quiero marcar un importante punto aducido por Julio Antonio.

Se trata de la mención crítica de una nueva asignatura en las universidades cubanas: nada más y nada menos que la Seguridad Nacional.

El tema de impartir contenidos relacionados con la defensa en países como Cuba no es nuevo: mi propia certificación de notas por asignaturas en la carrera de Bioquímica –para horror de revisores académicos extranjeros- comienza con Filosofía Marxista Leninista y termina con Entrenamiento Militar.

Ese no es el punto. Lo que Julio Antonio señaló (y me alegró que lo dijera, porque desde hace como un año yo tengo el mismo pensamiento que mi colega) fue el propio nombre de la disciplina (“Seguridad Nacional”) coincide con el de una doctrina “defensiva” que fue utilizada masivamente en los países latinoamericanos durante los años ´70, para justificar la barbarie de los regímenes militares que gobernaron los respectivos Estados.

Las dictaduras elaboraron complejas argumentaciones estratégicas, policiológicas, geopolíticas y propagandísticas para tapar el hecho de su falta de legitimidad democrática y su carácter totalitario.

La doctrina de la Seguridad Nacional, en su esencia, consistía en el amplio uso de las medidas (inconstitucionales) del estado de emergencia para destruir todo pensamiento o práctica diferente, para aplastar las resistencias populares, y para garantizarle la eficacia y la eficiencia de sus negocios a las burguesías nacionales y extranjeras.

La manifestación más transnacional de esa doctrina fue la tristemente célebre “Operación Cóndor”. Muchas corporaciones norteñas apoyaron las dictaduras del Sur, y en el caso de Chile hubo una funesta presencia del genio de la política internacional el sargento de US Army, académico de Harvard y Premio Nobel (1973) Henry Kissinger.

Con tales antecedentes debería resultar claro que la propia expresión “Seguridad Nacional” debe de por sí considerarse alusiva a la amenaza totalitaria contra cualquier intencionalidad democrática.

Sin embargo, en Cuba nombraron así una asignatura universitaria supuestamente diseñada para “preparar la defensa de la revolución”…

Dice Julio que mencionó todo eso al claustro de profesores de su Facultad Universitaria, y estos lo miraron extrañados… “Pero si la Seguridad Nacional es lo más reciente en materia de defensa”, musitó uno de ellos…

Algo parecido sucede con otras innovaciones terminológicas “del patio”, entre las cuales para mí la más funesta es esa de “Capital Humano”.

En un libro que escribí yo mismo señalaba el mimetismo “innovador” como uno de los rasgos sistémicos del cambio de un sistema de dominación por otro…

Publicado en Havana Times
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