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Por Pedro Campos

A bombo y platillo, con mucha fanfarria, el gobierno cubano ha anunciado que amplía el acceso a internet con la apertura de 118 salas de navegación en todo el país y el costo de la hora reducido a 4.50 CUC. Deja bien establecido: no existe por ahora ningún plan para llevar internet a las casas de los cubanos.

El tema ha sido tratado ya por varios analistas y periodistas. Me referiré a algunas aristas que me parecen de la mayor importancia.

Sin duda se trata de una ampliación del servicio y hasta de una reducción del costo. Y es verdad, como dice mi compañero Félix Sautié, que por algo había que empezar. Constituye otro pequeño, pequeñísimo paso del actual gobierno con muchas pausas, eso sí, sin ninguna prisa sobre todo, en la eliminación de las absurdas regulaciones y prohibiciones impuestas al pueblo cubano en nombre del “socialismo y la lucha contra el imperialismo”.

Habrá que reconocer a Raúl Castro que desmontó total o parcialmente parte de las absurdas regulaciones impuestas durante el gobierno de su hermano, donde él siempre fue segundo.

Pero por eliminar quedan las más importantes restricciones y prohibiciones a los derechos ciudadanos, a la libertad de expresión y asociación, a la libre y democrática elección, a la posibilidad de asociarse libremente para producir y la eliminación de los absurdos monopolios del estado en la economía, la política, la prensa y otros.

Y es que tantas y tan grotescas barbaridades se han hecho en nombre del “socialismo”, que cualquier cosita que haga el gobierno del General Raúl Castro, podría parecer que se está realizando una gran apertura.

Pero sería bastante iluso el pretender que el impacto de esta ampliación tendrá algún significado beneficiosos para las amplias mayorías del pueblo, porque el cubano promedio no podrá pagar 4.50 CUC (5.40 Dólares) la hora de Internet, cuando su salario promedio es de apenas 20 dólares mensuales.

Las medidas del gobierno del capitalismo de estado, más interesado en obtener réditos económicos que en eliminar restricciones al pueblo, benefician principalmente a los que pueden pagar los altos precios que ofrece el aparato económico monopolista del gobierno, como los nuevos ricos que ha generado la corrupción estatal y la explotación de trabajadores asalariados en la ciudad y el campo, así como los que reciben grandes remesas del exterior, especialmente la disidencia.

Con ésta, como con muchas de las otras insuficientes medidas gubernamentales, los beneficiados serán unos pocos y en el orden político, los que mejor saldrán serán los que siempre han podido usar internet desde los hoteles.

Aquí vemos de una manera muy concreta, lo que se reconoce por muchos: los extremos se confunden y ayudan. ¿Quiénes se beneficiarán, fundamentalmente, de esta ampliación de Internet? Pues además de los nuevos ricos, nada más y nada menos que los disidentes que reciben ayuda del exterior para promocionar en Cuba y fuera del país sus programas políticos.

De manera que puede aseverarse categóricamente, que el gobierno del capitalismo de estado cubano ha ampliado Internet para los nuevos ricos y para… la disidencia. Bueno, algo consiguieron los disidentes en sus recientes giras.

¿Un contrasentido? No. Cómo lo que importa es ingresar dinero a las arcas del estado, da lo mismo vender mansiones a los millonarios norteamericanos, que hacerles atracaderos para yates y campos de golf, que posibilitar o facilitar más acceso a internet a la disidencia que tanto combate; pero aquí privilegia.

Y claro, no es que moleste que la disidencia pueda acceder más a Internet, -ojalá todos pudiéramos por igual- es que se trata de una muestra más del carácter corrupto y corruptor del modelo estatalista, de su doblez.

El bloqueo y las agresiones imperialistas los convirtió en justificación de su desastre económico y explicación a sus medidas de total control político interno; la emigración la transformó en negocio, fuente de ingresos (remesas, viajes, turismo, altos costos de trámites); y ahora –al parecer- también se interesa en que, parte de los millones de la NED destinados a financiar la disidencia interna, termine en las arcas del gobierno por esta vía.

A eso conduce, por el momento, el pragmatismo densiaopinesco del estado.

El destacado periodista de la TV cubana Reynaldo Taladrid recomienda que para encontrar los caminos de la ultraderecha reaccionaria en Miami se ha de seguir “tras la huella del dinero”. Ahora, si seguimos esas huellas, pues pronto podríamos tropezarnos con una sorpresa…

Ni los trabajadores, ni el pueblo de a pié, ni la izquierda socialista y democrática, reciben ningún beneficio de esta “ampliación”. Seguimos y seguiremos demandando internet libre y a precios accesibles para todos.

Socialismo por la vida.

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