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Por Félix Sautié Mederos

Crónicas Cubanas

El pensamiento y la libertad constituyen esencias y valores del quehacer humano que determinan decisivamente sobre el desarrollo de la sociedad. Todo lo que ha alcanzado hasta el presente la humanidad ha tenido una relación directa con ambos conceptos. La condición humana implica en sí misma el libre albedrío como esencia básica de las personas junto con su posibilidad de crear. En la ejercitación de ambos atributos: libre albedrío y capacidad de crear, intervienen decisivamente el pensamiento y la libertad; son pues, valores extraordinarios de cuya conservación dependen el presente y el futuro de la vida sobre nuestro planeta, hoy agredido y envuelto en una espiral de conflictos al borde del desastre total por causa de nuestras propias inconsecuencias. Atentar contra estos valores deviene pues, una inconsecuencia, venga de donde venga, especialmente dentro del Socialismo porque hacerlo sería atentar contra la persona misma que es el centro en una sociedad de equidad distributiva y justicia social. Quienes lo hacen no son verdaderamente socialistas.

La libertad es la esencia vivencial del ser humano pero la libertad posee una relación directa con la verdad y debe ejercerse con una responsabilidad determinada por los valores éticos que norman a la conducta de las personas en pro de la convivencia y de la paz sobre la base planteada por don Benito Juárez de que el respeto al derecho ajeno es la paz. Entender esta interrelación entre libertad y persona resulta determinante para el ejercicio del pensamiento y precisamente en eso es en donde se puede complicar el asunto cuando de por medio intervienen los intereses de dominación y sojuzgación de diversa índole.

De un lado aparecen quienes les corresponde velar por que las personas puedan ejercer plenamente su libertad y ejercitar su pensamiento que implica entre otras cuestiones esenciales la posibilidad de crear; y de la otra parte se encuentran las personas en sí mismas, con sus derechos al ejercicio de su libertad esencial y de su pensamiento propio conforme a sus propios intereses. De aquí la importancia del Día de la Libertad de Prensa que acabamos de conmemorar internacionalmente, por lo que significa el estímulo al derecho que tienen los seres humanos de recibir información libre y veraz, sin censura ni restricciones sobre la base que se garantice la libertad de expresión, de información y de opinión.

El panorama que se nos presenta planetariamente en esta ocasión conmemorativa del 2013 no es nada halagüeño porque junto con los viejos métodos guerreristas de fuego y sangre han aparecido los de los medios masivos de información regidos por los intereses de los poderosos que distorsionan la información y realizan campañas interesadas dentro de los conflictos, junto con la denominada guerra cibernética a favor de esos grandes intereses que intentan sojuzgar a los pueblos. En estas circunstancias en los países de la Vieja Europa ayer caracterizados por sus estados de bienestar, la población masivamente se ha lanzado a las calles para protestar contra las medidas de recortes y explotación máximas inspiradas en un neoliberalismo tajante que les niega sus derechos y los condena a la pobreza extrema. En tanto que la guerra se manifiesta en el Medio Oriente y amenaza con el exterminio nuclear la península coreana. En tanto que en África la explotación extrema y el retraso amenazan el equilibrio de la paz en el mundo.

En América Latina se abren espacios de libertad y de futuro en lucha contra las antiguas dominaciones, mientras que los conflictos por el narcotráfico y el contrabando de armas peligran la estabilidad del presente y del futuro en México geográficamente junto a su vecino del Norte los Estados Unidos, en donde se potencian las armas como un derecho constitucional que provoca violencia y matanzas inusitadas intensificados por causa de un amplio mercado ilegal de drogas y estupefacientes que estimula precisamente al Narcotráfico en sus mismísimos orígenes.

Estamos dentro de nuestro mundo contemporáneo ante uno de los grandes puntos de inflexión que marcan nuevos hitos, nuevas agresiones y nueva luchas de la humanidad.

Finalmente, debo decir que quizás los cubanos nos hemos adaptado a mirar estos conflictos desde fuera anclados en nuestro muy característico aislamiento y detenidos en el tiempo; en muchas ocasiones sin darnos cuenta, como expresa una frase muy popular, de la procesión que llevamos por dentro. En estas circunstancias los conceptos del derecho que tenemos de recibir información libre y veraz, sin censura ni restricciones sobre la base que se garantice la libertad expresión, de información y de opinión tienen una importancia muy especial para el desarrollo de una conciencia generalizada que facilite el imprescindible diálogo de todos con todos sin exclusiones onerosas, así como para hacer verdaderamente efectivos los principios de democracia y participación que implican los propósitos de alcanzar un socialismo próspero y sostenible.

Así lo pienso y así lo afirmo con mis respetos por el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsautie@yahoo.com

Publicado en Por Esto!
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