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Por Isbel Díaz Torres

rastafaris-cubanosTres preguntas relacionadas con los derechos humanos formulé al Reverendo Oden Marichal, representante del Consejo Nacional de Iglesias el pasado 26 de abril, durante un foro debate online sobre el tema, en el sitio de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU).

  1. ¿Qué opina el Consejo sobre las iniciativas para refrendar el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo.
  2. ¿Por qué a seguidores de otras religiones, como los rastafaris, no se les permiten los mismos derechos que a las iglesias cristianas, y ni siquiera pueden registrarse oficialmente?
  3. ¿Qué opina Ud. sobre el limitadísimo acceso a los medios de divulgación (radio y TV) que ofrece el estado cubano a las iglesias cubanas?

El sacerdote expresó sus reservas de que el Consejo de Iglesias de Cuba se pronuncie sobre las iniciativas de la sociedad civil cubana para refrendar el derecho al matrimonio gay.

Según el pastor “el Consejo no ha abordado el tema y, desgraciadamente, tardará mucho en abordarlo”, y agregó que “no podemos olvidar que las iglesias en Cuba, como en muchos lugares alrededor del mundo, son conservadoras sobre el tema. Ese es el caso de las iglesias cubanas: las que están dentro del Consejo y las que no están”.

Vale aclarar que el Consejo de Iglesias congrega a varias denominaciones cristianas, pero no incluye a la Iglesia Católica, la cual, por su parte, sí ha dejado clara su postura de franco rechazo a que tales derechos para la comunidad LGBT cubana puedan concretarse.

No obstante, Oden Marichal hizo lo que él llamó “una declaración personal”, al expresar que si de él dependiera “hoy mismo estaría refrendado el derecho al matrimonio del mismo sexo. Esa es una opción y un derecho de las personas y de las parejas”.

El Reverendo también reconoció que “en este tema la sociedad cubana ha avanzado mucho más que las iglesias”, y me exhortó a que “si usted es un luchador por el derecho al matrimonio del mismo sexo, no ceje en su lucha. Hay espacios”.

Los promotores del Centro Martin Luther King acompañan a los participantes de la Jornada contra la Homofobia (2011). Foto Isbel Díaz Torres

Los promotores del Centro Martin Luther King acompañan a los participantes de la Jornada contra la Homofobia (2011). Foto Isbel Díaz Torres

Si sumamos esas declaraciones a las ofrecidas por una pastora protestante en la TV cubana hace algún tiempo, el acompañamiento del Centro Martin Luther King a las jornadas nacionales contra la homofobia, y a los comentarios del Reverendo Raúl Suárez en el espacio capitalino Cine Club Diferente (donde se debaten cintas de tema gay); sería posible decir que el movimiento LGBT en la isla puede tener a varias iglesias protestantes como aliadas en un debate público sobre el tema.

Menos progresista se mostró el religioso, no obstante, ante la interrogante sobre los derechos a la personalidad jurídica de otras religiones. “En Cuba las iglesias cristianas y otras religiones, primero vinieron, trabajaron con las personas, formaron comunidades, hicieron aportes a la vida humana y espiritual de las personas; respetaron las comunidades e hicieron aportes significativos a la vida de ellas. El reconocimiento fue un acto segundo”, expresó Marichal.

El nefasto impacto de la iglesia católica sobre las comunidades indígenas en la isla, y posteriormente su imposición a las personas traídas de África como esclavos, fueron así ignorados por el representante del Consejo de Iglesias de Cuba.

“Cuando hablo de las religiones establecidas en Cuba, no hablo en sentido legal. En Cuba nunca ha habido una ley de religión, ni en la colonia ni en la república; ni la hay ahora, por la cual usted pueda ir a una oficina y pida registrarse”, dijo el sacerdote, quien aclaró que “las religiones no se establecen, en ninguna parte, a través de normas jurídicas; las normas jurídicas son para garantizar las libertades, entre ellas las religiosas”.

De ese modo, el reverendo no hizo mención alguna al Registro de Asociaciones Religiosas del Ministerio de Justicia, donde buena parte de las instituciones religiosas cubanas han adquirido su personalidad jurídica.

Las religiones en la isla tienen además, como órgano de relación oficial, la Oficina de Atención a Asuntos Religiosos, del Comité Central del Partido Comunista.

Sobre el ejemplo de los rastafaris, que en Cuba son perseguidos como expresión del racismo persistente, y por su vínculo espiritual con la marihuana, Marichal expresó:

“Estoy convencido que el día que los rastafaris tengan comunidades en Cuba, hagan su aporte a la vida espiritual de las personas y satisfagan esas necesidades; y que sean reconocidos por las comunidades, serán una religión establecida. Los animo a trabajar con las comunidades, en sus necesidades. Lo importante son las personas”.

No obstante, la presencia comunitaria de los rastafaris en la isla ha sido documentada ya por dos libros de carácter científico recientemente, que describen la realidad de esos grupos religiosos, y sus aportes a la cultura nacional.

En general, el desamparo legal alcanza a varias religiones o espiritualidades como los budistas, los musulmanes, los congos, varios juegos abakuá, algunas agrupaciones yoga, entre otras. A partir de 1959, el acceso a ese Registro de Asociaciones ha sido muy limitado.

Por último, sabiendo que el Consejo Nacional de Iglesias dispone hace algunos años de un programa de apenas 20 minutos cada mes, en la emisora CMBF Radio Musical Nacional, la respuesta del reverendo sobre el acceso a los medios tampoco fue enérgica.

Marichal aclaró, en primer lugar, que no todas las instituciones religiosas en Cuba tienen tal reclamo. “Sí realmente defendemos, desde las religiones minoritarias, la plena separación Estado-Religión” y agregó que “las religiones no deben recibir recursos de parte del estado para programas de las religiones, ya sean de divulgación de sus doctrinas, o hacer proselitismo u otros fines particulares”.

“El problema sería que las religiones tuvieran la oportunidad de crear sus propios medios, que son costosos. En este sentido, una o dos denominaciones de las cerca de 230 denominaciones de las siete religiones establecidas en Cuba, tendrían la capacidad para fundarlas, sostenerlas y desarrollarlas; lo que sería una situación de desigualdad”, acotó el religioso.

“Lo que sí abogamos desde el Consejo de Iglesias de Cuba es que la radio, prensa y TV reflejen, por igual, temas, eventos y acontecimientos de las religiones en Cuba; y que necesariamente no tengan que ser espacios”, expresó, sin hacer mención del programa radial de su institución.

Además del Consejo Nacional de Iglesias, participaron en el encuentro virtual otras instancias en representación de lo que allí denominaron “sociedad civil”, algunas muy cercanas a la oficialidad, como la Federación de Mujeres Cubanas.

El foro de la ACNU, organizado en respaldo al informe que Cuba expondrá el 1 de mayo en Ginebra, ante el Consejo de Derechos Humanos, tuvo una duración de apenas dos horas, con exigua participación de nacionales, limitados a acceder por la falta de conectividad a Internet.

Derechos como la libertad de expresión y asociación en el ámbito político y económico, así como otros reclamos de activistas y opositores en la isla, no parecen formar parte de lo que la institucionalidad cubana entiende por Derechos Humanos.

El informe de la isla a la ONU se enfocó en los logros en la educación, salud, cultura, deporte, alimentación, protección de los niños, adultos mayores y discapacitados, la libertad religiosa, el tratamiento a reclusos, igualdad de géneros y empoderamiento de la mujer, y el cumplimiento de los Objetivos del Milenio.

Como principales problemas a enfrentar, el documento señala el impacto negativo del bloqueo estadounidense sobre la población de la isla, y las violaciones a los reclusos en la Base Naval norteamericana, ubicada en territorio oriental cubano.

Publicado en Havana Times
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