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Por Félix Sautié Mederos

Crónicas Cubanas

Salirse de los límites estrechos que delimita la burocracia es una necesidad de vida o muerte para el proceso sociopolítico cubano. Los propósitos de perfeccionamiento del sistema establecido, así como los esfuerzos para cambiar todo lo que deba ser cambiado, realizar reformas necesarias y avanzar hacia el desarrollo son entorpecidos sistemáticamente por parte de una burocracia intrínsecamente adherida al estado todo poseedor que como consecuencia de sus esencias básicas en correspondencia a su carácter esencialmente vertical se diferencia y se desvincula de una efectiva puesta en práctica de una política participativa de la población en donde realmente debe residir el concepto de soberanía más allá de las declaraciones formales.

Esta constituye una realidad que en mi criterio es imprescindible identificar y reconocer adecuadamente para poder enfrentar las acciones negativas, las intolerancias y el esquematismo de una burocracia que lo complica y entorpece todo. En los últimos tiempos poco a poco se ha ido creando una conciencia cada vez más generalizada sobre el daño que hace la burocracia ya sea política, estatal y/o administrativa y en las intervenciones públicas se incrementan los planteamientos al respecto de la necesidad de enfrentarla. Esto es debido, en mi criterio, a que se ha llegado a un clímax tal en que la burocracia se ha reconocido verdaderamente como un estorbo, incluso por parte de quienes durante mucho tiempo han coexistido con ella dentro de la sociedad cubana contemporánea.

Estamos en presencia de otro punto de inflexión muy importante y decisivo, pero el problema ahora consiste en encontrar las fórmulas y las vías verdaderamente efectivas para desarticular sus dañinos efectos dentro de un sistema socio político y económico que se ha desarrollado sobre la base de una estructura y unos métodos esencialmente burocráticos que, como expreso más arriba, se encuentran intrínsecamente adheridos a ese sistema y forman parte determinante de su razón de ser y de su funcionamiento. Sólo hay una vía de múltiple propósito en mi criterio, en la que realmente se puedan desbloquear y abrir las diferentes posibilidades y variados caminos para avanzar hacia el desarrollo sin burocracia. Es una vía que abriría múltiples posibilidades y propósitos y opino que se podría hacer efectivamente transitable a partir de una reforma y un cambio radical en las esencias operativas y funcionales del sistema.

Para lograrlo, en mi criterio, no hay que apartarse de los conceptos esenciales del Socialismo, porque hacerlo podría ser tanto como transitar hacia espacios de empeoramiento de todo, porque lo fundamental para enfrentar al burocratismo se determina por una efectiva descentralización estatal y un desarrollo horizontal que facilite la participación activa de la población en razón de sus intereses básicos, que se fundamentan en la equidad distributiva y la justicia social que es inherente a los conceptos de un socialismo verdadero.

La solución primordial según mi consideración, está dada por lograr el respeto por las libertades intrínsecas de la condición humana que requieren de una democracia efectiva y de una participación más allá de las palabras altisonantes, en la que la población sea realmente empoderada y pueda ejercer un control efectivo de las gestiones gubernamentales, económicas, administrativas, sociales y políticas, lo cual dentro del estado centralizado y verticalista es prácticamente imposible poner en práctica. De esto se desprenden los fundamentos a establecer y los pasos a realizar para enfrentar la acción de la burocracia.

No tomarlo en cuenta sería tanto como moverse dentro de un flujo y un reflujo de controles también burocráticos y de acciones ineficaces que golpearían a la burocracia parcialmente por una parte, pero por motivo de las esencias intrínsecas del propio Estado centralizado que requiere de la burocracia para ejercer sus funciones, volverían a aparecer por otra, entrando pues en un círculo vicioso de desgaste sin que en definitiva se resuelvan los problemas y afectaciones que dañan el normal desenvolvimiento de la sociedad.

Romper los muros de los estrechos límites en que nos han enclavados las concepciones y los métodos de la burocracia, requiere de un efectivo cambio de mentalidad a favor de la más plena participación popular sobre la base de los que podríamos denominar como una política de masas, que reanime la participación efectiva del pueblo, algo así como lo que por ejemplo intenta lograr el planteamiento venezolano actual de promover un “Gobierno de calle”. En este sentido, no deberían verse estas novedosas experiencias desde afuera como algo muy específico de aquellas circunstancias y latitudes, sino como un intento de renovación de los conceptos esenciales del Socialismo en pleno siglo XXI, sobre la base además de los avances de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación social que abren libertades esenciales a la participación de la persona y a la concertación de una verdadera sociedad civil surgida a partir de los intereses básicos de la población civil y valga la redundancia del término, a favor de la equidad distributiva, la justicia social y la paz.

Las burocracias cuando no pueden controlar en su favor estos métodos y estas tecnologías los demonizan y tratan por todos los medios de impedir el acceso de la población a los mismos.

Así lo pienso y así lo afirmo, con mis respetos para la opinión diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

Publicado en Por Esto!

Nota: los invito a visitar mi página WEB http://www.cuba-spd.com/#

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