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Por Danae C Diéguez

He dejado pasar unos dias para poder, con tranquilidad, escribir esta carta.

Mi hijo es un adolescente como tantos otros: tiene 16 años, estudia en San Alejandro, tiene el pelo medio largo y su piercing en una oreja. El domingo 21 de abril, a las 10 de la mañana aproximadamente, mi hijo fue detenido en J y 25 por una policía que le pidió identificación; aunque acaba de cumplir los 16, aún no tiene hecho el carnet de identidad y ese dia había olvidado su tarjeta de menor. Iba hacia la casa de su papá. La policia le dijo que lo detendría y llamó a la patrulla, eso, aunque mi hijo le explicó que su papá vivía cerca y le mostró además su carnet de estudiante de San Alejandro. Cuando llegó la patrulla y pasó por la vergüenza de entrar al carro patrullero como si fuese un delincuente, le volvió a decir al patrullero que su papá vivía cerca que lo llevaran hasta allí y así lo podían comprobar; el patrullero le respondió que si creía que eso era un taxi

Lo llevaron a Zapata y C, allí lo metieron en un calabozo, como a un delincuente. El calabozo lleno de peste, tanta que apenas podían respirar, le pidió al policia que estaba allí lo dejara llamar para avisarme a mí, su madre, y llevarle su identificación: el policia se demoró todo lo que quiso para dejarlo llamar, algo que pudo hacer porque otro detenido le prestó la tarjeta de teléfono.

No tengo que decir el mal momento que mi hijo pasó, cómo vió el abuso de palabra del policia con él y otros detenidos, entre ellos unos muchachos que habían detenido en G. Los cuentos de las dos horas que pasó allí, la ironía del policia, son cosas que vivió y que me dice que nunca imaginó sucedieran, las malas condiciones del lugar le impactaron, pero más, lo que él mismo definió como abuso de poder.

Cuando llegué a la estación lo hice muy atormentada: mi hijo nunca había tenido ningún problema, yo misma estaba ajena a lo que es una estación de policia. Les dije que quería ver a mi hijo, que era un menor y que estaba detenido allí. Un policia me dijo que no podia ser si tenía 16 años. En fin, les dije que no se iba a quedar impune la injusticia, ellos, con toda la prepotencia que les caracteriza, como me vieron mal no me atendieron, se demoraron mucho en llamar para saber de mi hijo. En ese tiempo el jefe de la estación, al menos el que me dijeron estaba al frente ese dia, me pidió fuera a su oficina, le dije que solo queria ver a mi hijo, que lo que habían hecho era injusto, cuando ese señor me vio desesperada, me gritó muchooooo y me botó de la oficina. Sobre la 12 y 30 soltaron a mi hijo, mientras veía que se podía resolver en unos minutos, pues la estación a esa hora estaba vacía prácticamente, pero lo más impactante es la indolencia con la que me trataron, convencidos que ellos tenían el poder. El poder que les permite detener a cualquier muchacho y llevarlo a un calabozo, sin que medie una conversación previa.

Mis preguntas:

¿Por qué detienen a un joven que les habla con respeto y que no es un delincuente?

Si lo detienen.¿por qué lo ponen con tan solo 16 años en un
calabozo?¿Por qué no lo hacen esperar en el salón de entrada hasta que sus padres lleguen con la identificación?

¿Cuándo fue que a la policia se le olvidó la diferencia entre un delincuente y un muchacho que ese día olvidó salir con su
identificación?

¿Cuándo a la policía se le olvidó qué es una madre desesperada porque su hijo, apenas un muchacho, estaba pasando por una experiencia tan desagradable?

¿Hasta cuándo la prepotencia, la falta de sentido común, la
insensibilidad serán las características de esa policia que debe estar para proteger y no para humillar y exhibir su poder?

¿Qué derecho tiene la policia de encerrar en un calabozo a un joven por no tener identificación, con solo 16 años, al lado de cualquier persona que esté allí por otros delitos?

Esta carta la escribo porque nunca había visto tanta indolencia y humillación juntas. Porque mi hijo, como otros muchos que les ha pasado lo mismo, o peor, necesitan que esas injusticias no se sigan cometiendo, porque yo como madre necesito saber que mi hijo camina tranquilo por las calles y no venga una policia que arbitrariamente lo detiene y no lo escucha. A la policia se le olvidó que los ciudadanos tenemos derechos, el maltrato de palabra, la indolencia que vi me dejaron atónitas, pero sobre todo la exhibición que hacen de su poder, para demostrar que son ellos quienes siempre tienen la razón.

Le dije ese dia al jefe de la estación que no me iba a quedar callada. Por supuesto que no lo haré. Porque voy a esperar una explicación de ellos y de quien sea que me diga por qué es justo que un joven de 16 años, sin antecedentes, respetuoso, que estudia tranquilamente en este país, por no tener su identificación ese día, debió estar en un calabozo detenido. Espero una respuesta

Danae C Diéguez
Profesora de la FAMCA, Universidad de las Artes (ISA)
Miembro de la UNEAC
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