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Por Erasmo Calzadilla

“Me decía: cuando se haya construido el comunismo habrá desaparecido la etapa de las revoluciones sociales, pero entonces quedará una inmensa, grande, infinita revolución que hacer, y es la revolución contra las fuerzas de la naturaleza. ¡Y la revolución de la naturaleza no terminará nunca!”.
Fidel Castro
Charla con estudiantes de la Universidad Lomonosov, Extinta Unión Soviética
“Y que cada año sean más y más los ríos que ustedes represen, hasta que no quede ni un arroyito sin represar, hasta que no se cumpla el propósito de que ni una sola gota de agua se vaya al mar, que esa es la gran meta de esta organización, ese es el objetivo final”
Fidel Castro, Segundo Aniversario del Instituto de Recursos Hidráulicos

HAVANA TIMES — Las presas suelen trastornar y dañar el medio ambiente natural y humano; La presa Ejercito Rebelde, el más grande espejo de agua de la capital, no es rezagada en este aspecto.

Para su construcción fueron desplazados los habitantes de un viejo pueblo llamado La Chorrera, se despilfarraron recursos levantando una megamuralla, quedó dañada para siempre la salud del Almendares (principal río de la ciudad) y de la franja forestal que lo acompaña hasta la desembocadura.

Además, en época de lluvia la presa se desborda y obstaculiza el tránsito de una importante avenida capitalina: calle 100.

En fin, un desastre y una chapucería (no las he contado todas), pero ya está hecha y según los hidrólogos cumple una función como apoyo a la muy deteriorada* cuenca Vento-Almendares que abastece de agua potable a casi la mitad de la población capitalina.

Y si ya está hecha y su función es vital, lo que corresponde entonces es cuidarla ¿Alguien, algún ministerio o institución se está encargando de esa tarea? En papeles sí, claro, yo me refiero a la concreta.

Los embalses, ríos, presas, lagunas y cuencas hidrográficas deben estar rodeados, en lo posible, por una franja forestal. No ese trata de un grupo de árboles plantados a la orilla sino de todo un ecosistema que impide la erosión y el corrimiento de los suelos, la sedimentación de los cauces, el asolvamiento y la contaminación de las aguas y mantienen vivo y saludable al río.

Por esa razón existen leyes y disposiciones que prohíben y sancionan la tala de dicha franja, así como cualquier actividad humana que la ponga en peligro, sobre todo si está en juego la calidad del agua que abastece a una ciudad.

La presa Ejército Rebelde no ha tenido mucha suerte en ese sentido. En los 80 alguna empresa estatal plantó miles de posturas en el entorno del gran charco capitalino.

Los que planificaron y acometieron la reforestación parece que trabajaban por cumplir un plan, pues sembraron masivamente una sola especie por demás invasora y clasificada por los botánicos como indeseable: Leucaena (ipil-ipil).

Otra chapucería, más no la última.

Sin que más nadie se ocupara de ellos, los ipilitos crecieron a la buena de dios, pero cuando fueron unos mozalbetes de hermosa estatura comenzó la tala sin control para provecho personal. No importa cuánta bulla formaran la motosierra, el hacha o el árbol cayendo a plena luz del día; el guardabosque nunca llegó. Estaría en su oficina apurando el informe de fin de mes, o tal vez nunca existió.

Incluso un bosque de especies invasoras e indeseables tiene valor. Bajo su sombra convivían infinidad de especies de animales y plantas. Además era un lugar acogedor, fresco y con cierta magia. Cada vez que tenía un rato iba allí a caminar, solo o con amigos.

Cuando comenzó la tala busqué la manera de avisar a las instituciones responsables de cuidarlo. Hace un par de años logré contactar con altos funcionarios del Servicio Forestal, incluida la directora provincial. Los puse al tanto de lo que estaba ocurriendo pero desde entonces las cosas han empeorado.

A partir de la entrega de tierras en usufructo, en el entorno de la presa comenzó la parcelación. Ahora las cercas de púas impiden el paso y las reses pastan en donde antes crecía un bosque con una función hidrológica clave.

Parece que no es indispensable un capitalismo salvaje ni un gobierno neoliberal para que los recursos que pertenecen a la nación sean puestos al servicio de intereses particulares por mediación de una mafia de burócratas. No importa si lo que está en juego es la calidad del agua potable de la que bebe media ciudad.

Notas:

* Para que se entienda la gravedad del problema recomiendo un informe de GEOCuba (Evaluación del Medio Ambiente cubano. Capítulo 2) realizado en el 2009 cuando la situación aún no era tan dramática. Dejo algunas notas que extraje de él.

  • Según datos del Avance del Plan Especial de Áreas Verdes (DPPF, 2001), en el área de la Cuenca Almendares Vento correspondiente a Ciudad de La Habana el área cubierta representa solo el 13% del total, lo que resulta insuficiente teniendo en cuenta los problemas de erosión que se manifiestan en este territorio.
  • De acuerdo a la magnitud, presencia y extensión afectada, el Almendares y su subcuenca se evalúan como Extremadamente Afectados.
  • En los últimos 5 años, el área deforestada que se reporta [en la capital] se ha incrementado en casi 1000 ha. Por otra parte, según la misma fuente, la superficie boscosa se ha afectado en 333 ha, de ellas 13.7 ha por incendios forestales y 319.3 ha por otras causas como mal manejo de las plantaciones y falta de atención silvicultural…
Publicado en HAVANA TIMES
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