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Por Félix Sautié Mederos

Crónicas Cubanas

En mi crónica anterior no me fue posible terminar el comentario de todo el documento publicado por el Laboratorio Casa Cuba con el título “Cuba soñada – Cuba posible – Cuba futura: propuestas para nuestro porvenir inmediato” (1). Realmente los aspectos sobre la definición mínima de República junto con los objetivos generales de sus propósitos me ocuparon el espacio de que dispongo. Además, por otra parte, no considero que sea de utilidad atropellar los criterios sobre una cuestión tan importante y trascendente.
Reitero que estamos ante algo que en mi opinión es trascendental, aunque quizás haya quienes lo desconozcan o no le concedan la importancia que muchos, principalmente desde las izquierdas, le estamos concediendo, mientras tanto se ha comenzado a debatir con expresiones muy positivas al respecto de sus propósitos y contenido así como de su análisis incluyendo a determinados rechazos y criterios adversos que siempre eran de esperar. También se han concitado preocupantes y sutiles consecuencias que se mueven silenciosamente y que no se deberían menospreciar.

Volviendo al tema que me propongo exponer en esta crónica, debo decir que en definitiva me faltaron por plantear mis apreciaciones y criterios en relación con el acápite que se titula “Instrumentos para afianzar la República de Cuba” que vendría a ser una propuesta elaborada a partir de la diversidad de criterios que confluyen en el Laboratorio Casa Cuba, dirigida a la concreción práctica de la República que el Laboratorio propone en su documento al objeto de edificar esa concepción republicana que por sus características mínimas esenciales pueda acoger a todos los cubanos sin excepción alguna.
Asimismo, considero que estos instrumentos propuestos constituyen principios básicos de amplio espectro diseñados para hacer realidad los mínimos imprescindibles que nos permitan solidificar junto con su edificación la República planteada, de manera que pueda ser acogida por la amplia diversidad intrínseca de nuestro pueblo ya sea que esté asentado dentro o fuera de nuestras fronteras nacionales. Me uno muy especialmente a estos criterios expuestos al respecto por el Laboratorio, porque sueño con la terminación de las angustiosas polarizaciones así como con los rencores contenidos y expresos que nos han divididos durante tantos años.

Si se analiza su redacción también se podrá percibir una amplitud y flexibilidad muy interesante, expresada en mi criterio mediante la utilización de verbos en infinitivo encaminados a facilitar, por decirlo de alguna manera más concreta, que cada cual los conjugue de acuerdo con sus muy específicas apreciaciones personales. Vislumbro, pues, que los instrumentos planteados son aceptables, unitarios y que podrían convertir al documento en un verdadero programa de acción nacional con vistas al presente y al futuro inmediato que tenemos por delante tan pronto se culmine el debate propuesto y se le incorporen los criterios positivos o incluso se le realicen las adiciones, exclusiones o rectificaciones que alcancen un consenso básico durante el diálogo planteado.

Las cinco primeras propuestas se relacionan con los esfuerzos encaminados a alcanzar la vigencia plena entre todos los cubanos sin excepciones onerosas de ningún tipo de un conjunto de derechos humanos esenciales, inalienables e imprescindibles sin exclusión de ninguno en particular, así como en plena articulación y/o coordinación entre unos y otros. Constituyen derechos dirigidos a aspectos tan determinantes como son “los derechos civiles, familiares, políticos, culturales, sociales, laborales y económicos” los que se implementarán y se harán efectivos mediante “mecanismos eficaces para que todo ciudadano pueda disfrutar equitativamente de esos derechos, y para empoderar a los sectores desfavorecidos”; así como “el derecho a una información universal que sea libre y diversa, amplia y profunda, interactiva y crítica, sin censura ni monopolización. En particular, es imprescindible garantizar la transparencia de la gestión pública y el acceso masivo y participativo a Internet”, garantizando además “a la multiplicidad social y política de la nación el derecho de escoger diversas formas para auto-organizarse con el propósito de que creyentes y practicantes de las diversas religiones, espiritualidades y cosmovisiones existentes en Cuba, puedan promover y sentir públicamente respetadas sus identidades, y auto-organizarse en comunidades con personalidad jurídica propia”.

Podría decirse que los que elaboraron el documento, en su propuesta de instrumentos para afianzar la República hoy y mañana, se propusieron con estos 5 acápites iniciales echar las bases sólidas que permitan desarrollar una genuina sociedad civil, porque sin la existencia de esa sociedad civil realmente desarrollada e independiente de cualquier gobierno que de manera circunstancial se encuentre en funciones por muy justo que pueda ser, el pueblo quedaría en indefensión y orfandad objetivas, que es uno de los problemas de fondo que se manifiestan en la actualidad en nuestro vigente sistema sociopolítico.

Ponen pues los de Laboratorio Casa Cuba sus dedos en una de las llagas más profundas y negativas que estamos sufriendo porque en realidad con excepción de la Iglesia Católica y de otras instituciones de este corte ya sean religiosas o fraternales, no disfrutamos de entidades que realmente posean las características esenciales y requisitos básicos que nos permitan concebirlas en su composición y aspectos funcionales básicos como verdaderas agrupaciones propias de una sociedad civil activa y efectivamente eficaz. fsautie@yahoo.com

Así lo pienso y así lo afirmo con mis respetos para las opiniones diferentes y sin querer ofender a nadie en particular.

Continuará.

(1) Ver POR ESTO!, jueves 21 de marzo 2013. Opiniones página 2.

Publicado en Por Esto! el sábado 6 de abril 2013.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=234319

Nota: los invito a visitar mi página WEB http://www.cuba-spd.com/#

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