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Por Emilio Morales*

primera-necesidadSin mucho ruido y en medio de la marea informativa que ha generado el fallecimiento del presidente venezolano Hugo Chávez, el gobierno cubano anunció días atrás la creación de una compañía para encargarse de la red de ventas mayoristas al sector privado, y paralelamente, dispuso un alza en numerosos productos que van a comercializarse en esa red.

El establecimiento de la Empresa Comercializadora Mayorista de Productos Alimenticios, Industriales y Otros Bienes de Consumo fue instrumentado por vía de la Resolución 52/2013 del Ministerio de Comercio Interior y recibió cierta difusión en los medios estatales y agencias internacionales de prensa, a comienzos de este mes.

Sin embargo, una veintena de resoluciones del Ministerio de la Industria Alimenticia, que complementan el surgimiento de la nueva empresa comercializadora, han pasado inadvertidas en estos días. Los nuevos precios de productos para la venta mayorista marcan incrementos entre el 40 y el 65 por ciento, e incluyen la salsa y el jugo de tomate, las latas de ketchup, conservas vegetales, y los envases con puré de mango, fruta bomba guayaba y otras frutas.

De manera que una medida necesaria para que el sector privado cubano pueda desarrollarse de manera dinámica, viene aparejada por una nada estimulante subida de precios de los productos que los cuentapropistas se verán obligados a adquirir.

Reformas sin precedentes

No obstante, el anuncio de la Empresa Comercializadora Mayorista de Productos Alimenticios, Industriales y Otros Bienes de Consumo -con sede en Isla de la Juventud- confirma que las reformas emprendidas por el gobierno de Raúl Castro en su último quinquenio al mando se enrumban a una profundización sin precedentes en los 54 años de gobierno comunista en la isla.

En declaraciones difundidas este viernes por la televisión cubana, el vicepresidente primero Miguel Díaz Canel dejó entrever la magnitud de las transformaciones que se avecinan: “Hemos avanzado en lo que era más fácil, en las soluciones que requerían menos profundidad de decisión y de realización y ahora nos van quedando aspectos más importantes, más decisivos para el desarrollo futuro del país, y también más complejos de solución”.

La nueva empresa para las ventas mayoristas surge en un momento que el sector privado cubano sobrepasa los 650,000 trabajadores por cuenta propia, incluyendo a los campesinos. La medida tiene el objetivo de satisfacer las necesidades de adquisición de insumos que estos negocios privados requieren y, al mismo tiempo, evitar el desarrollo y la proliferación del mercado negro.

La normativa establece la comercialización de productos ociosos y de lento movimiento, equipos de cómputo y mobiliarios, así como de servicios de almacenamiento de mercancías, alquiler de almacenes, cámaras de frío y servicios de transporte. Las ventas se harán tanto en moneda nacional como en pesos convertibles (CUC).

Sin duda, una medida que ayudará al ordenamiento del sector empresarial privado cubano.

Estímulo para nuevos empresarios

La iniciativa ayudará al crecimiento del sector privado al fomentar condiciones más favorables para su desarrollo y expansión. También es una forma de estimular a que nuevos empresarios se sumen al trabajo por cuenta propia.

De esta manera,  el gobierno da un paso importante en su meta de ir reduciendo poco a poco las plantillas estatales -actualmente hay un excedente de dos millones de trabajadores en el sector estatal- y estimular las fuerzas productivas para adentrarlas en la dinámica de mercado que la economía necesita.

Sin embargo, se hace necesario que el gobierno abra el mercado a los profesionales. Sin la liberalización de esa fuerza de liderazgo no será posible alcanzar el desarrollo y la dinámica que el país necesita.

Miles de ingenieros, arquitectos y profesionales de otros perfiles se encuentran en un limbo laboral. La mayoría está atrapada en el improductivo tejido empresarial estatal, viendo pasar los años pasar sin haber tenido la oportunidad de probarse como empresarios independientes.

Ojalá que los “cambios complejos” de que habla Díaz Canel vayan más allá de crear una empresa comercializadora de suministros para el cuentapropismo y permita que los profesionales cubanos puedan ver la luz al final de túnel.

*Economista cubano. Ex jefe de planeación estratégica de mercadotecnia en la corporación CIMEX y autor de los libros Cuba: ¿tránsito silencioso al capitalismo? y Marketing without Advertising, Brand Preference and Consumer Choice in Cuba. Es presidente de Havana Consulting Group, en Miami.
Publicado en Café Fuerte
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