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Por Isbel Díaz Torres

El Jefe de Aduana Postal y Envío, Raúl Gómez Badía, acaba de declarar SIN LUGAR el recurso de apelación interpuesto recientemente por mí, con el fin de recuperar un paquete de periódicos de anarquistas venezolanos.

Tal como prometí a los lectores de Havana Times, les amplío el resultado de mis gestiones ante las autoridades cubanas.

A través de la Resolución Nº92-2013, esa instancia declaró en su quinto POR CUANTO que “la sanción estuvo correctamente aplicada por la autoridad actuante, al ser detectada literatura en contra del proceso revolucionario en Venezuela y su líder”.

No sé si a ustedes les pasa lo mismo que a mí, pero veo una gran incongruencia en todo esto. Me parece recordar que lo que se señalaba en la orden de decomiso inicial era que los materiales atentaban CONTRA LOS INTERESES GENERALES DE LA NACIÓN.

¿Será que la Aduana cubana vela por los intereses generales de la nación venezolana, en vez de por los nuestros? ¿O será que vivo en Venezuela, y he estado engañado toda mi vida?

Al menos algo ha quedado claro: en pleno siglo XXI la ideología monolítica instaurada en nuestra patria todavía decide cuál literatura debemos leer los cubanos, y cual no.

Es muy importante recalcar esto, aunque suene a verdad de Perogrullo, porque buena parte de la intelectualidad en la isla vive enajenada, pensando que hemos dejado atrás el quinquenio gris, las persecuciones al pensamiento diverso, la censura; solo porque determinados ambientes académicos, determinadas élites artísticas, cerradas a la sociedad en toda su amplitud, se permiten el lujo de transgredir algunos cercos.

También es interesante (y escandaloso) verificar cómo una institución como la Aduana cubana se abroga el derecho a determinar qué procesos internacionales son revolucionarios, y cuáles no. Ya sabemos que el término es muy dado a lecturas disímiles.

Tal proceder desconoce entonces el derecho a que cada individuo decida por sí mismo, si en este caso la revolución la está desarrollando el gobierno venezolano (y sus líderes), o por el contrario, son los militantes del Libertario los auténticos revolucionarios.

Por otra parte, la falacia de las “garantías” que provee el Estado queda nuevamente descubierta. La arbitrariedad es evidente, así como el irrespeto a los más elementales derechos. De nada vale acudir a las “instancias pertinentes”, que se burlan de los ciudadanos.

En este caso, el oficial Gómez Badía ni siquiera se tomó el trabajo de leer los periódicos en cuestión, pues repitió el mismo error de su subordinado, al referirse en su tercer POR CUANTO al periódico como “El Literario”, en vez de “El Libertario”.

Ante tal irrespeto a sí mismos ¿cabrá esperar algo para nosotros?

Pues lo averiguaremos, ya que el segundo RESUELVO nos informa que “contra la Resolución que recaiga el expediente de apelación no cabe recurso alguno en la vía administrativa, quedando expedita la vía judicial”.

Si a la “vía judicial” nos mandan, allá iremos expeditamente pues; aunque yo en su caso hubiera entregado los periódicos. Al fin y al cabo, lo único que logran es hundirse más y más, y al parecer ellos ni siquiera entienden lo que está escrito allí.

Mientras tanto, ya el periódico de la CNT en España (que nos ha llegado en carne y hueso y papel, y tenemos ahora en nuestras manos) ha publicado nuestra denuncia. Llegue nuestro agradecimiento por la solidaridad a los hermanos de Europa.

Publicado en HAVANA TIMES

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