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El fallecimiento del presidente Hugo Chávez opacó el interés mediático en torno a otra muerte, ocurrida en igual fecha: la de Iósif (José) Stalin. Sin embargo -según el portal noticioso ruso NewsRu.com– el Partido Comunista de la Federación Rusa en su sitio web incluso estableció un paralelismo favorable entre ambos líderes, homologándolos en su antimperialismo y logros liberadores… También vimos en TeleSur a algunxs venezolanxs que comparaban al comandante bolivariano con el fatídico Generalísimo de la URSS…

La izquierda de hoy está ante el reto de promover institucionalidades exentas de autoritarismos y ancladas en la capacidad auto-gestora de cada ser humano. Publicamos algunas miradas sobre la figura de Stalin y su actual percepción en Rusia. Porque es esencial hoy una retoma crítica de la accidentada historia de los intentos de “socialismo del siglo XX” – para que el horror no se repita.

Stalin y Lenin, 1919

Hoy la mitad de los habitantes de Rusia consideran que el “Padre de los Pueblos” Iósif Stalin es líder indiscutible entre los héroes nacionales, constata Le Monde en su editorial Stalin: fantasma ubicuo, con un suplemento especial dedicado a las víctimas de las represiones estalinianas. Según el periódico francés: “Después de la llegada de Vladimir Putin al Kremlin, Stalin nuevamente se convirtió en héroe de leyenda, vencedor del nazismo y ´constructor de la sociedad más justa del mundo y de una gran potencia industrial´, según establece uno de los principales textos escolares de Rusia. Nada o casi nada se menciona de los asesinatos llevados a cabo por la policía política, de cuya ancestralidad en su propia carrera se enorgullece tanto el actual Presidente”.

“A partir de ahora, Stalin aparenta un fantasma, pero es ubicuo: el poder nunca le canta loas abiertamente, pero tampoco lo critica jamás –continua el medio francés-. Los actuales habitantes de Rusia son más libres que nunca en lo que se refiere al uso del internet, los viajes y el consumo, pero con una condición: no meterse en política. Los opositores que en el invierno 2011/12 levantaron sus voces en contra de la ´democracia dirigida´, son objeto de persecuciones. Después del retorno de Putin al Kremlin para un tercer periodo presidencial, se ha creado la impresión de un retorno a las campañas contra el ´cosmopolitismo´ [durante el final de la época estaliniana]”.

Inspeccionando un auto élite de la moscovita Fábrica Stalin

“Dos imágenes se superponen: el Stalin constructor del imperio soviético hace olvidar al Stalin tirano sangriento. Como si toda Rusia haya caído en la esquizofrenia. La élite político-militar gobernante compra inmuebles en la Florida o la Riviera francesa, mientras desenmascara a ´agentes extranjeros´. La gente común veneran a Stalin, pero no están dispuestos por ningún precio a retornar a la URSS de los años 1930. Jugando con la psicología del Homo sovieticus –miedo, paternalismo, síndrome de ´fortaleza sitiada´- Vladimir Putin deja al país sin posibilidad de analizar su propio pasado. Es muy difícil modernizar a Rusia manteniendo tal herencia” – resume Le Monde.

Líderes de las potencias aliadas: Stalin, Roosevelt y Churchill, Teherán 1943

Cada año, al valorar el rol de Stalin en la historia del país, los habitantes de Rusia tienden a reconocer con más frecuencia que hizo cosas buenas en la misma medida que cosas malas, según encuestas del Centro de Investigaciones de la Opinión Pública de Toda Rusia, informa Pravmir, web del laicado ortodoxo ruso. Permanecen las emociones positivas hacia el Líder: un 27% de los encuestados sienten respeto por él; se trata fundamentalmente de personas de la tercera edad. Rechaza a Stalin un 14%. Con respecto a 2001, ha disminuido significativamente el número de quienes sienten por Stalin emociones negativas fuertes: aborrecimiento, temor, odio. A un 30% de habitantes de Rusia Stalin les resulta indiferente.

Pravmir entrevistó al protopresbítero Sergio Réznikov, clérigo del templo de la Dormición en la ciudad de Krasnogorsk, región de Moscú:

“La cosa no sólo está en el propio Stalin, sino también en quiénes lo apoyaron y lo apoyan hoy. A ellos les resulta importante que Stalin construyó un Estado, llevó a cabo la industrialización, pero el hecho de que al hacerlo fueron exterminadas millones de vidas es una bobería. Para mí, sin embargo, es indudable que un Estado es nada comparado con la personalidad de un ser humano, y no hay logro que justifique la muerte de personas inocentes.”

¿Coincidencia?

“Y, hablando de logros, en el caso de Stalin éstos han sido sobrevalorados. Pero no se trata de eso, sino en cómo nos proyectamos hacia la vida humana. Para Stalin y para todo el régimen gestado por el Partido Comunista ésta no tenía ningún valor. Igual sigue siendo para los actuales estalinistas, según podemos apreciar. No puedo imaginar que hoy en Alemania a alguien se le ocurra conmemorar una efemérides relacionada con Hitler. Pero entre nosotros hay muchas personas que conmemoran el cumpleaños de Stalin, y el aniversario de su muerte, recordándolo con bondad. Es duro para mí intentar entender eso” – enfatiza el sacerdote.

Firma del Pacto Mólotov-Ribbentrop. Mólotov firma, mientras Stalin observa al Ministro de Exteriores nazi (en el centro). Detrás, un retrato de V.I.Lenin.

Pravmir también publicó el testimonio de Vitali Mélnikov, realizador cinematográfico nacido en 1928 (cuyo padre fue fusilado durante las represalias de 1937), autor de más de 16 películas significativas:

“Durante el entierro de Stalin yo estaba en la plaza Trúbnaya. Una muchedumbre gigante, absolutamente silenciosa, recorría [las calles moscovitas…]. En la parte delantera comenzó una horrible apretazón, porque todas las entradas al centro de la ciudad estaban bloqueadas con autos; la gente moría aplastada ante mis ojos. Y lo que más me impresionó: todos iban caminando en total silencio, e igualmente en silencio morían, nadie siquiera pidió ayuda.”

“Sólo a posteriori, dentro de varios no días ni meses, sino años, logré comenzar a entender qué era lo que sucedía. Existía un culto, que fue creado durante años. Yo diría incluso, que era un culto casi religioso. Parece que en nuestra mentalidad rusa hay una sensación de que alguien debe dirigirnos, hacernos felices o desdichados, pero que todo en general no depende de nosotros sino de alguien que está por ahí, a cargo. Puede que esto tenga que ver con nuestra historia imperial, con la servidumbre de gleba, que existió hasta hace relativamente poco -según las temporalidades históricas-, pero, evidentemente, hubo en nuestra mentalidad algo que sustentó la casi religiosa veneración de ese hombre.”

Stalin con el escritor Máximo Gorki, 1931

“También recuerdo cómo durante el funeral estuve en el albergue junto con mis amigos, estudiantes georgianos, y tuvimos la oportunidad de subirnos al techo… vimos abajo un grupo de personas cerca del Mausoleo [el cuerpo de Stalin fue colocado junto con el de Lenin, donde permaneció hasta 1961 – Traductor], la Plaza Roja estaba cubierta de coronas de flores, logramos escuchar a lo lejos las palabras de Beria…”

Colaboración inter-totalitaria: firmas de Lavrenti Beria, Comisario de Seguridad de Estado de la URSS, y del Standartenführer SS Heinrich Müller, Director de la Gestapo, en un protocolo para “reducir la presencia judía…” (1939-1941)

“Mi padre fue fusilado en 1937, Rezo Chkheidze, hoy un conocido realizador georgiano, también perdió a muchos familiares, y nosotros estábamos de pie en el techo y llorábamos. A mi lado, por cierto, también estaba Tenguiz Abuladze, quien dentro de muchos años filmaría su famosa película ´Arrepentimiento´ [crítica al estalinismo, uno de los films más simbólicos de la perestroika – Traductor]. Él también lloraba.”

Desfile en Berlín, 1ro. de mayo 1953

“No teníamos sentimientos de venganza; todo lo real estaba taponeado por la figura del Líder, por el mito de que él nos trajo la Victoria. Sólo después del XX Congreso [del Partido Comunista de la Unión Soviética, en 1956] conocimos en parte la cantidad de víctimas, las escalas de las represalias y desgracias que nos trajo ese hombre. Y aún seguimos conociéndolas… Aún existen quienes, viendo las dificultades de nuestra vida actual, dicen: ´No hay un Stalin encima de ustedes´. ¡Y doy gracias a Dios que no lo hay! Es que aún no hemos aprendido a vivir sin Stalin, sin lazarillos, sin “benefactores”, que pensarían sobre nosotros y por nosotros.”

Sello de las SS al lado del escudo soviético. Acuerdos secretos con Alemania Nazi (1939)

Traducción: cortesía de Observatorio Crítico.

Según Wikipedia en español, “parece que un mínimo de alrededor de 10 millones de muertos – 4 millones por la represión y 6 por el hambre – son atribuibles al régimen, con una serie de libros de reciente publicación que sugiere un probable total de alrededor de 20 millones.”

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