Por Félix Sautié Mederos

Crónicas cubanas

Continuando con mis opiniones y testimonios sobre el dossier publicado por la Revista católica Espacio Laical con el título “Propuestas para la Refundación de la prensa cubana”, después de haber respondido afirmativamente en mi anterior crónica en Por Esto! (1) a la interrogante sobre la existencia o no de una Política Informativa en Cuba, me propongo abundar en mi exposición con algunas referencias a la actividad de formación de profesionales y cuadros que se desarrolla en las carreras de comunicación social, periodismo, los cursos de post grado, las maestrías y otros que se realizan en las universidades del país y en determinadas instituciones especializadas sobre la base de esta política. También quiero referirme a la incidencia de la Unión de Periodistas de Cuba en la aplicación de la Política Informativa. De la UPEC he sido miembro (2), hasta que en buen día quedé desactivado y fuera de la institución sin aviso previo y coincidentemente tampoco mis artículos volvieron a ser publicados en los órganos de prensa locales. En mi criterio fue una consecuencia sutil no declarada de la Política Informativa establecida.

El principio rector con que se forman los periodistas cubanos que concibe al periodista y al comunicador social como un cuadro de la Revolución, identificando de manera automática el concepto Revolución con el de país en su conjunto y con el pueblo más allá de su diversidad e intereses propios, constituye el fundamento básico de los programas de estudios y superación profesional que se imparten en Cuba. La incidencia ética de este enfoque erigido en “dogma de fe” debería ser analizada minuciosamente, porque en mi criterio plantea que el compromiso de los periodistas y comunicadores sociales no es con el pueblo teniendo en cuenta la diversidad de la ciudadanía, sino con la Revolución, con independencia de todo lo positiva que pueda considerarse la obra revolucionaria. Entonces tendríamos que si el pueblo es el soberano y la Revolución se hace por el pueblo y para el pueblo, el compromiso ético principal del periodista en realidad debería ser con el pueblo y con la verdad. En la Constitución de la República se expresa que “En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo del cual emana todo el poder del Estado…” (3)

En consecuencia, no me refiero a una cuestión sutil y sin fundamento, porque el evidente sentido apologético con que actúa la prensa cubana defensora a ultranza de todo lo que emana de los poderes establecidos, deja realmente a la población huérfana y en estado de indefensión ante ese Poder establecido. En estas circunstancias, considero que la concepción ética profesional y el compromiso del periodista entran en un conflicto de intereses con el pueblo soberano, diferendo que generalmente con honrosas excepciones es resuelto a favor de los poderes constituidos dentro de los cuales actúa la burocracia política y administrativa que de acuerdo con sus propios intereses corporativos optan por “eliminar al mensajero” en vez de tomar en cuenta los problemas que afectan a la población y actuar a favor de los intereses del pueblo. Este concepto en mi opinión da base a la apologética, el elogio, la censura y las exclusiones entre otros aspectos negativos del ejercicio periodístico en Cuba; y para lograr una refundación de la prensa cubana como sugiere el título de la convocatoria que hace Espacio Laical, considero que es imprescindible rectificar ese rumbo conceptual y concebir al periodista como un profesional al servicio de la nación y del pueblo.

José Martí fue muy preciso al respecto cuando expresó que “No existe gobierno invulnerable, la prensa debe ser el examen, la censura, nunca el odio ni la ira que no dejan espacio a la libre emisión de las ideas. Nunca se acepta lo que viene en forma de imposición injuriosa, se acepta lo que viene en forma de razonado consejo…” (4) También dijo que “La prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante; es proposición, estudio, examen y consejo…” (5). Otro planteamiento suyo que considero esencial fue un alerta que debería tomar muy en consideración la burocracia política y administrativa: “Cuidado porque el que se sienta sobre los hombros del pueblo de una sacudida del pueblo viene abajo…” (6).

Además, si en el preámbulo de la Constitución se proclama “que la ley de leyes de la República esté presidida por este profundo anhelo, al fin logrado de José Martí: ‘Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del Hombre” (7); entonces no debería caber duda alguna que el principio ético rector de los procesos de formación, superación profesional y ejercicio del periodismo y de la comunicación social en Cuba debería ser concebir a los periodistas y comunicadores sociales profesionales al servicio del pueblo en su total diversidad y de la Nación Cubana, con lo cual considero imprescindible que se realice un proceso de depuración de responsabilidades al respecto de la tergiversación que subsiste así como de renovación radical de los principios éticos rectores del periodismo y la comunicación social en Cuba, incluyendo a los programas de estudios en los niveles universitarios, de post grado, maestría y doctorados; además de una renovación profunda del profesorado.

Con similar razonamiento considero imprescindible replantearse las concepciones éticas y funcionales de los principios, los objetivos y la estructura organizativa que dan fundamento a la Unión de Periodista de Cuba, UPEC. En resumen, opino que para proceder a la refundación de la prensa cubana, habría que refundar los programas de estudios, los cursos de formación y la organización profesional de los periodistas UPEC. Así lo pienso, así lo afirmo sin querer ofender a nadie en particular y con mis respetos por el pensamiento diferente. Continuará. fsautie@yahoo.com

  1. Ver “TAMBIEN VOY A OPINAR: tengo cosas que decir y derecho a plantearlas. (I)” Por Esto! , lunes 18 febrero 2013.
  2. Mi último Carne No. 1470 del 2 de mayo 1977.
  3. Constitución de la República de Cuba, Capítulo I, artículo 3.
  4. Revista Universal México, 29 de mayo de 1875, Tomo 6 página 214.
  5. Revista Universal, México, 8 de julio de 1875, Tomo 6 página 263
  6. OC, tomo 22 páginas 137,)
  7. Constitución de la República de Cuba. Preámbulo.
Publicado en Por Esto!