Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas cubanas

Deseo expresar algunos criterios y consideraciones personales, cuando han transcurrido aproximadamente dos semanas de la posibilidad de sintonizar libremente en tiempo real a Telesur en Cuba, sin que se establezca ninguna selección previa, como ha estado sucediendo desde su fundación a la fecha mediante el programa denominado “Lo mejor de Telesur”, en el que sólo se transmitía una selección muy limitada de su contenido.

Concuerdo con los que han señalado algunos sobre el alcance incompleto de esta medida, si se compara con el libre acceso a la televisión satelital y a los medios de información digitales desarrollados ampliamente en el mundo hoy. Esas posibilidades que se disfrutan en el exterior del país incluso en las naciones más pobres, constituyen un avance de “siete leguas” gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación capaces de acercar decisivamente y como nunca antes a los pueblos del mundo. Me refiero a tecnologías de comunicación vedadas para los cubanos residentes y además criminalizadas algunas, como es el caso de las “antenas parabólicas” que a contracorriente aparecen en las ciudades cubanas. No obstante el hecho de que sea tan sólo una pequeña parte del problema, pero que se realice con Telesur originada y dirigidas desde Venezuela, empresa de la cual Cuba es una de sus accionistas, tiene un significado especial que no debería pasarse por alto dadas nuestras muy específicas circunstancias. Los contenidos de Telesur concuerdan con las posiciones de los países del Alba, concertación de naciones de la cual Cuba fue uno de sus países fundadores.

Entonces. ¿cuál sería el significado y lo novedoso de que Telesur pueda sintonizarse libremente un largo espacio de tiempo durante el día, que incluye varias rotaciones de su programación continua de 24 horas?, aunque todavía no se haya posibilitado un libre acceso en directo a la transmisión satelital de la planta, tal y como pueden hacerlo los demás países del continente y deba ser sintonizada como parte de uno de los canales nacionales de televisión, que, por cierto, no es de los de más largos alcances de transmisión nacional.

Aquí quiero recordar aquel refrán muy hispánico que expresa “del lobo un pelo” y diría yo, pero ¡qué clase de pelo más significativo! porque estas transmisiones no pueden ser acusadas de pro imperialistas, no obstante sus limitantes planteadas y quizás otras más que se me escapan, han comenzado a crear un efecto que será acumulativo y muy importante entre los cubanos que residimos en el territorio nacional, cuyas primeras manifestaciones ya circulan de boca en boca por la vía de la denominada “radio bemba popular” y, se han convertido en una avalancha de opiniones, sobre la necesidad que tenemos los cubanos de acceder a las redes sociales de las que tanto se habla en Telesur y que para nosotros son prohibidas, inalcanzables y algunas de las cuales, reitero, prácticamente criminalizadas.

La ostensible utilización en sus programas habituales, de la más avanzadas técnicas digitales, a la vista de nuestro público, que por cierto algunas ya son posibles de apreciar también en “La Mesa Redonda” de la Televisión cubana y otros programas informativos locales, han sido motivo de estupor para los “noveles televidentes”, ante los cuales se ha abierto un mundo nuevo dentro de las muy específicas fronteras que delimitan al Alba. Todo ello porque en Cuba, además, no hace tanto tiempo, las computadoras y las lap top eran medios de posesión cuasi clandestina o cuando menos discreta, por el miedo a la represión por causa de su propiedad no justificada con alguna razón no prohibida. Significó esto hoy, cuando se ha liberado su uso personal, mientras que contradictoriamente en nuestras comercios de efectos electrodomésticos, sólo es posible adquirir avanzados medios de reproducción musicales, algunos más costosos que una simple computadora, así como los más sofisticados efectos para el hogar: televisores, cocinas, ollas eléctricas, hornos micro ondas hasta hace muy poco prohibidos, refrigeradores, lavadoras, batidoras, etc.; en tanto que no se encuentran disponibles los ordenadores de mesa, sólo algunos pocos y muy atrasados modelos antidiluvianos a precios astronómicos, ni mucho menos las lap top, las tabletas y los Ipad, incluso los de las mismas marcas comerciales y procedencia China que los efectos para el hogar ofertados en las denominadas “shopings”.

Por Telesur, ante las miradas de asombro de los televidentes cubanos, además se difunden ampliamente las políticas al respecto de la computación y la INTERNET de algunos países como Venezuela y Ecuador también del Alba, por citar tan sólo dos ejemplos, que potencian el acceso y distribución masiva de esos equipos entre los estudiantes, desde la enseñanza primaria a la universidad, y de los ciudadanos en general que pueden adquirirlos libremente en cualquier establecimiento de sus respectivos países en sus monedas de curso legal. Digan lo que digan, se está produciendo un efecto demoledor para las absurdas prohibiciones que se mantienen vigentes y que cada día se pueden justificar menos con los dañinos efectos del Bloqueo.

Y sobre la política informativa de los medios de comunicación y de los grises medios de la prensa escrita locales que se repiten unos a otros sin el más mínimo pudor profesional,: ¿qué podríamos decir? Frente al significado de un Telesur con todas las limitaciones que pueda tener, pero que en Cuba se ha convertido en el más eficaz instrumento de apertura mediática, precisamente por sus características esenciales que, repito, algunos critican pero que en Cuba devienen una ventana al mundo desde la cual los cubanos residentes en el país podemos percibir enfoques, realidades, hechos y acontecimientos que los medios cubanos nunca hubieran reflejado, como Telesur, en su mismas extensión y amplitud conceptual quizás limitadas para algunos. Por algo muy concreto, como son esas posibilidades, estuvo censurado desde sus inicios un Telesur del cual solo podíamos ver los que sus censores nacionales consideraban lo “mejor”, en tanto que hoy podemos acceder a lo que ellos quizás clasificaban como lo “peor”. Puedo afirmar que con esta nueva posibilidad, nos hemos situado en un dramático punto de inflexión de la Política Informativa de Cuba, que ya, como La Habana, “no aguanta más”. Así lo pienso y así lo afirmo con mis respetos para la opinión diferente. fsautie@yahoo.com

Publicado en Por Esto! el lunes 4 de febrero del 2013.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=221833

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