Por Rafael González Escalona

Y uno cree que no, que fueron decisiones tomadas por ellos mismos, sin más presión que sus convicciones propias (por lo demás bastante respetables), pero de repente se encuentra uno sumergido en las páginas de una de tantas tesis de la facultad y descubre que Miguel Ángel Quevedo, Lino Novás Calvo, Francisco Ichaso, Jorge Mañach y Gastón Baquero fueron expulsados del Colegio de Periodistas y de la Asociación de Repórters de La Habana. Y uno piensa en las vindicaciones extempóreas, y las rectificaciones post-morten, y uno quiere decir algo pero todo le suena a disculpa inútil y a balbuceo. Y entonces uno calla y le dedica (también a ellos) todas las palabras posibles. Y que más puede hacer uno si es cubano y quiere hacer periodismo.

Publicado en El Microwave