Por Yusimí Rodríguez

En Cuba, los alumnos reciben computación desde los primeros cursos de la primaria. ¿Pero qué pasará con esos pequeños cuando crezcan, en un país donde el acceso a Internet y a otras redes informáticas es prácticamente nulo? ¿Qué será de sus sueños y expectativas de superación profesional?

Esa es la pregunta que plantea el documental cubano Ojos que te miran: Entre redes, realizado en el año 2012 por el director Rigoberto Sanarega. Pero pienso que no necesitamos ir tan lejos en el tiempo para preguntarnos por el acceso a Internet en Cuba.

Ahora mismo, una buena parte de los cubanos nos preguntamos cuándo llegará el acceso a Internet para todos los ciudadanos del país, no como un privilegio especial o requerimiento del trabajo, sino como un derecho, como una necesidad, incluso.

En el documental, la joven que imparte clases de computación a un grupo de estudiantes de primaria, declara que necesita de la Internet para terminar su carrera, pero no tiene acceso.

Otro joven declara que tiene que pagar 6 CUC la hora, ciento veinticuatro pesos en moneda nacional, la mitad de muchos salarios, para acceder a la red de redes y realizar su tesis.

Ojos que te miran… no penetra en las causas que impiden a los cubanos el acceso a Internet. Los trece minutos de duración del documental están destinados a mostrar una realidad, más que a cuestionar las raíces del problema.

Podríamos enumerar un montón de motivos por los que muchos profesionales y estudiantes de pre grado, postgrado, maestrías y doctorados, necesitan el acceso a Internet. Pero caeríamos en una trampa.

La posibilidad de acceder a Internet estaría determinado por la necesidad real que usted tenga de ella, y enseguida aparecerían autoridades competentes para determinar quién necesita Internet y quién no.

Y si pueden determinar quién necesita Internet, también podrían determinar qué páginas necesita utilizar y cuáles no.

Si usted es personal de salud pública, con Infomed debe bastarle. A otros debe bastarles con Intranet. Ambos son redes internos controlados por el gobierno cubano.

El acceso a Internet, a cualquier página y cualquier sitio, es un derecho y punto.

En el documental aparece un trabajador de uno de los Joven Club de Computación creados en el país por el eterno líder de la Revolución, Fidel Castro, y cuenta que en los meses que ha trabajado allí, no ha podido entrar a Wikipedia.

Sin embargo, otro entrevistado nos habla de la creación de EcuRed, una enciclopedia cubana, que, paradójicamente la mayoría de los cubanos no conoce, ni sabe que existe.

El mayor número de usuarios de EcuRed no accede desde Cuba. Nuestro país está en el noveno, décimo o incluso onceno lugar, según el entrevistado. Se ubica detrás de España, México, Panamá, Colombia, Estados Unidos y otros países. ¿El motivo? El propio entrevistado lo dice: el poco acceso a Internet que existe en el país.

A algunos, como a un señor entrevistado en el documental, les sigue funcionando el pretexto de los norteamericanos. Los norteamericanos tienen la culpa de todo lo malo que sucede en Cuba.

En el documental, la joven que imparte clases de computación a un grupo de estudiantes de primaria, declara que necesita de la Internet para terminar su carrera, pero no tiene acceso.

Pero otro señor cuestiona qué sucedió con el cable que tendió Venezuela y del que no se le ha explicado nada a la gente. Quisiera recordar sus palabras textuales pero es imposible. Solo puedo decir que me sorprendió, de manera agradable.

Uno de los problemas de tener que vivir pensando en lo que vas a comer por la noche, el dinero para el jabón de baño que ya no te dan por la libreta, conseguir aceite extra porque el de la dieta (por receta médica) no te alcanza, es que te mantiene enfocado en los problemas de la supervivencia diaria y no te deja pensar en cuestiones elementales de libertad de acceso a la información.

¿Para qué quiero Internet con el estómago vacío? ¿Para qué quiero Internet si no tengo gas para cocinar, jabón para bañarme? Visto desde esa perspectiva parece que Internet es un lujo en el que muchos cubanos no piensan, ni saben que existe. Pero es alentador saber que cada vez hay un mayor número de compatriotas que se interesan por la red de redes.

Ojos que te miran… no penetra en las causas que impiden a los cubanos el acceso a Internet. Los trece minutos de duración del documental están destinados a mostrar una realidad, más que a cuestionar las raíces del problema. Quizás era esa la intención del director, u optó por la cautela en un tema tan complejo.

De todas formas, tal vez no es tan contradictorio el hecho de enseñar computación en las escuelas, crear los Joven Club de Computación, y luego negar el acceso a Internet a los ciudadanos.

Si miramos al pasado, el Gobierno Revolucionario realizó una campaña de alfabetización para enseñar al pueblo cubano a leer y escribir. Luego prohibió muchos libros e incluso tipos de música.

Internet llegará como nos llegaron otras cosas que estuvieron prohibidas: la música de los Beatles, los equipos de DVD, los teléfonos celulares, el hospedaje en hoteles.

El gobierno se quedará sin pretextos para restringir el acceso. Y como ha sucedido con la telefonía celular, Internet estará al alcance de todos… los que puedan pagar casi un ojo de la cara por usarlo.

Ya no podremos decir que nos restringen el acceso… solo que nos exprimen el bolsillo.

Pero mientras esos dorados tiempos llegan, qué bueno que un documental cubano ponga (al menos una parte) del tema sobre la mesa.

Publicado en HAVANA TIMES