Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas cubanas

La reciente complicación de la enfermedad del Presidente Hugo Chávez ha generado un impacto internacional de grandes proporciones con Cuba como punto focal mencionado reiteradamente, dada su reclusión hospitalaria en nuestro país, que es donde desde el principio ha recibido tratamiento el cáncer que padece. Como era de esperar por la sorpresa del anuncio con sus propias palabras sobre la urgencia con que en esta ocasión tuvo que ser intervenido quirúrgicamente, se han publicado una gran cantidad de mensajes y opiniones de solidaridad; pero también han aparecido criterios cargados de rencor, odio y poca misericordia a los que quiero referirme porque no concuerdan con el espíritu humanitario que debería caracterizar a las personas honestas, independientemente de sus conceptos filosóficos y filiaciones ideológicas.

Creo que como todo político e incluso por motivo de sus carismáticas características personales muy específicas en su discurso y accionar público, es lógico que hayan provocado adhesiones, oposición, discrepancias y/o cuestionamientos; lo que considero totalmente válido porque soy de los que defiende en toda circunstancia a la libertad de conciencia, de pensamiento y de expresión. No obstante quiero añadir por otra parte, lo repudiable que en mi criterio es aprovecharse de los dramáticos momentos que está atravesando Chávez como ser humano en un trance de peligro de muerte por causa de una muy penosa y dolorosa enfermedad, para proferir insultos y deseos expresados públicamente de que muera así como otras expresiones soeces que han circulando por los medios de prensa internacionales. Considero que estas conductas en general desprestigian a quienes las manifiestan y descalifican sus propósitos e intenciones por muy justos que pudieran considerare. El insulto, las descalificaciones e incluso las amenazas constituyen también acciones propias de un todo vale con que algunos eluden los principios éticos que deberían caracterizar los diálogos y la convivencia civilizada.

En este orden de pensamiento, quiero expresar mi criterio en el sentido que los odios y los rencores tienen un mismo origen en la violencia como opción de vida, que además se emparientan sensiblemente con el autoritarismo como práctica política que nunca se podría justificar ni en unos ni en otros. Tampoco considero positivo que responder a la violencia e incluso al autoritarismo con esas mismas armas, constituye un error porque como dijo Jesús de Nazaret “quien a hierro mata a hierro muere”.

En Hugo Chávez como un ser humano que ha llegado a las más altas posiciones de su país con generalizado protagonismo incluso en toda América y en muchos lugares del mundo contemporáneo, de seguro hay cuestiones, posiciones e incluso errores que pudieran criticársele. Pero, también pienso que un conjunto de concepciones “chavistas” manifestadas desde que arribó a la presidencia de la República de Venezuela, deberíamos tomarlas muy en cuenta en la izquierda socialista, como son su respeto a la libertad de los procesos políticos en los que ha alcanzado la presidencia de la República a través de múltiples y sucesivas elecciones y referendos en los que ha competido libre y lealmente con una activa oposición. En tales circunstancias cada vez que se han realizado elecciones ha logrado una mayoría indiscutible dentro del pueblo Venezolano, que por demás ha contado con pleno acceso a las nuevas tecnologías de la información como son Internet y las redes sociales en las que Chávez también ha sido un activo participante. Estos procesos se han desenvuelto a pesar del accionar de una buena parte de los mismos enemigos que actúan contra Cuba incluyendo a Estados Unidos, por lo que su labor política nos plantea un importante precedente que nunca deberíamos menospreciar.

Por otra parte, nos encontramos con el valor personal con que reiteradamente se ha referido en público y sin ambages a su enfermedad, lo que ha sido motivo de emoción generalizada en su pueblo y en mi criterio de fortalecimiento de la adhesión a su persona. También considero que resulta difícil que se le niegue su opción a favor de los pobres y más desfavorecidos, así como la libertad de criterios y de opinión con que se ha podido expresar públicamente el pueblo y la oposición venezolana dentro de su propio país a través de los medios masivos de comunicación e incluso en manifestaciones y actos públicos que se han realizado en los diversos rincones de aquel inmenso país. Las últimas elecciones presidenciales y las muy recientes elecciones para gobernadores constituyen ejemplos de participación, pulcritud electoral, sistemas automatizados efectivamente reconocidos en el mundo. Esto constituye en mi opinión un ejemplo muy importante que también deberíamos tomar muy en cuenta. No por eso ha estado exento de ataques virulentos contra su persona e incluso golpes de estado, los que ha logrado enfrentar con una amplia participación popular.

En consecuencia, quiero en estos momentos difíciles para su vida, en mi condición de hombre de izquierda y cristiano, así como a partir de mis concepciones políticas en pro de un socialismo participativo y democrático, dejar constancia de mi agradecimiento personal hacia el Presidente Chávez con independencia que no concuerde con algunos de sus métodos. Hago pues, votos y ruego a Dios por Hugo Chávez.

Así lo pienso y así lo afirmo, porque considero honrado y justo manifestarlo en las actuales circunstancias y coyunturas con mis respetos por el pensamiento diferente. fsautie

Publicado en Por Esto! el lunes 17 de diciembre del 2012.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=211576

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