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Por Isbel Díaz Torres

Los cubanos pobres sabemos que los productos de mala calidad son para nosotros. Es el caso de los huevos de gallina, una de las principales fuentes de proteína de las clases bajas en este país, pues buena parte de las veces llegan muy sucios y son muy pequeños.

Y no es que las gallinas cubanas sean especialmente desaseadas. Los huevos siempre salen por el mismo lugar por donde las aves desechan sus heces, eso se sabe. Pero al parecer, un proceso selectivo envía los más diminutos y sucios para el consumo en pesos (MN) de la población general, y los más grandes y limpios para el mercado en divisa (CUC).

Hace poco una humilde señora mexicana que visitaba la isla por primera vez para conocer “la Cuba revolucionaria de Fidel”, pero con poco presupuesto para un turismo “revolucionario” adecuado, me decía extrañada que los huevos de las gallinas cubanas eran muy pequeños.

Había comprado lo que llamamos un “cartón de huevos”, todos muy sucios, en un establecimiento en MN en Centro Habana, y para colmos, cuando llegamos a donde se estaba alquilando descubrimos que algunos estaban llenos de gusanos, debido a la falta de refrigeración.

Le expliqué entonces que nuestras gallinas no eran peor que las del resto del mundo, solo que para apreciar sus bondades debía ir a los surtidos mercados en CUC, donde las clases altas de este país hacen sus compras. Allí vería los blancos y grandes huevos que deseaba.

De todos modos, es válido recordar todas las manipulaciones genéticas que se realizan sobre las gallinas y/o sus alimentos, a fin de aumentar artificialmente el peso corporal de las aves y el tamaño de las posturas.

Otro amigo, esta vez de España, me comentaba que allá los huevos eran clasificados según su tamaño y si eran una producción ecológica o no. Ello, por supuesto, determinaba el precio final del producto. La limpieza, por supuesto, se daba por descontada.

Acá también tenemos varios precios (los de la libreta son los menos sucios):

  • Huevos por la libreta = a 0.15 MN (dan cinco por persona cada mes)
  • Huevos por la libreta adicionales = a 0.90 MN (dan cinco por persona cada mes)
  • Huevos venta liberada = a 1.50 MN
  • Huevos venta liberada en mercados de la EJT* = a 1.10 MN
  • Huevos en el mercado negro = a 2.00 y 2.50 MN
  • Huevos en mercado divisa = a 0.15 CUC (equivalente a 3.60 MN)

Tampoco podemos olvidar el caso de los huevos que reciben los miembros del MININT y las FAR. Además de sus altos salarios, estímulos sistemáticos, y dependencias para el ocio y el recreo, los militares cubanos reciben una cuota adicional de 10 huevos a 0.15 MN, y pueden comprar huevos en venta liberada al precio de 0.50 MN.

Lo curioso es que ninguno de los precios en MN está determinado por la calidad del producto (no sé cómo serán los huevos de los militares…), ni por la relación oferta/demanda, ni por los precios del mercado internacional; sino por un diseño burocrático desactualizado que en algún momento de la historia pretendió subsidiar productos de primera necesidad (o individuos de primera necesidad… como los militares).

Aún recuerdo mi infancia, cuando un cartucho de 10 huevos tenía el precio de un peso MN. Algunos muchachos los compraban para jugar a tirarle huevos a los transeúntes desde la azotea de los edificios. Una práctica quizás aprendida por los infantes en aquellas sesiones de huevazos a la “escoria” que se iba del país, en la década del 70.

Aprovecho para comentarles que por estos días están presentando la obra “Huevos” en la capitalina sala Adolfo Llauradó. Está muy buena. Incluso lloré cuando sobre las tablas un joven volvió a abrazar a su abuela, de quien no pudo despedirse hace veinte años, al abandonar esta isla bajo una lluvia de huevos y ofensas de los vecinos.

De todo eso, además de las heridas en el alma, a los pobres nos quedan estos huevos sucios cada mes, que nos recuerda el lugar de la escala social que hoy ocupamos.

*EJT: Ejército Juvenil del Trabajo. Son agromercados surtidos por empresas militares, con precios más bajos que el resto de los establecimientos. En la capital conozco el de “17 y K” y el de “Tulipán”. Son de libre acceso, pero están ubicados en zonas residenciales privilegiadas.
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