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Por Luis Rondón Paz

Hace unos días, hablaba con un amigo sobre las posibilidades y ventajas que da a los seres humanos obtener un cargo, fama y prestigio ante la sociedad siendo de orientación sexual disidente ante el modelo heteronormativo.

Yo decía:

-Socio, mira, aquí tanto un médico como un económico que trabaja en una firma, son respetados en su trabajo y, en algunos casos, hasta son adulados en su vida cotidiana por personas supuestamente que no aceptan el destape” en el XXI de la diversidad sexual cubana.

Él me decía:

-Eso que me dices está bien Luis, pero hay un detalle, los médicos, los económicos y los artistas, para la sociedad son útiles y necesarios. Esto ha puesto de cierta manera a las personas no heterosexuales que ejercen en ese medio en una posición ventajosa, por ejemplo, el médico salva vidas, el económico maneja las finanzas, y el artista entretiene a las masas. Todas estas categorías profesionales por así decirlo, ponen la orientación sexual en un plano tolerable, ya que estas personas se han ganado un espacio en la sociedad por medio de su desempeño colaborando al bienestar social.

Ahora viene la parte ácida de esta historia, yo reflexionaba y al mismo tiempo le decía a mi interlocutor:

-Mira, estas personas se han quemado las pestañas para lograr con su talento, la perseverancia y su carisma, imponerse ante la homofóbia, la discriminación, e incluso el racismo y el regionalismo, pero, déjame decirte que, lamentablemente, esto representa una minoría en nuestro país, ya que por mucho que se hable en Cuba de que todos somos universitarios, no la mayoría logra visibilidad, aprobación y respeto en la sociedad por tener una preferencia sexual diferente de la clásica, y pregunto, ¿qué sucede con el resto de las personas gays, bisexuales, trans, intersexuales, etcétera, que no nacieron con el don de caer en gracia a la sociedad, y en el más común de los casos, no poseen el nivel intelectual ni la habilidad para la oratoria que podría poseer la sociedad media alta? Me parece que el socialismo, o el pensamiento social democrático, debe ser adecuado para garantizar los derechos sexuales como derechos humanos de todas las personas, no debería excluir a los de menor nivel intelectual.

Aparte de la charla con mi amigo, me gustaría hacer el señalamiento de que los intelectuales no heterosexuales que he conocido, para posicionarse en la sociedad cubana en el XX y XXI les ha costado Dios y ayuda (no todos lo pudieron lograr).

Pero bueno, mi pensamiento va en promover la equitatividad en materia de derechos, enfocado esencialmente a la diversidad sexual, y me gustaría recomendar que en mi país no sean respetados únicamente las personas que profesionalmente se desenvuelven en la escritura, la medicina, la actuación, las finanzas y la economía, las telecomunicaciones, la informática, etc.

Mi idea es, que todos los seres humanos sean respetados además de su nivel intelectual, sean valorados por sus valores y su calidad humana, y que en algunos casos el comportamiento(rol) amanerado o no conjuntamente con la orientación sexual no sea un tema de conversación o una traba para obtener trabajo, conseguir pareja, o simplemente relacionarse con cualquier caminante de la Cuba de hoy y del futuro.

Tomado de EspacioCr0.

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