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En su comparecencia pública desde el balcón de la embajada ecuatoriana en Londres el pasado domingo 19 de agosto, Julian Assange se refirió a la retención y condena de 3 integrantes del grupo punk ruso Pussy Riot: "Hay unidad en la opresión. Debe haber unidad absoluta y determinación en la respuesta".

Pussy Riot, Plaza Roja de Moscú: 8 chicas en acción directa el 20 de enero de 2012. En pleno invierno ruso, la bandera del feminismo radical ondea por vez primera sobre el sitio donde eran proclamados los edictos del Zar y (se dice) cortadas las cabezas de sus enemigos. Esta intervención homenajeó las protestas de diciembre (2011) contra el autoritarismo y la corrupción en Rusia, así como el acto “Por vuestra libertad y por la nuestra” de agosto de 1968, cuando 8 disidentes soviéticos se manifestaron en la Plaza contra la invasión a Checoslovaquia.

Nadia Tolokónnikova, María Aliókhina y Katia Samutsévich.

Tres muchachas de Pussy Riot, grupo feminista de Punk Rock ruso, fueron condenadas el viernes 17 de agosto por un tribunal municipal moscovita a 2 años de prisión por el delito de “vandalismo” a causa de un performance contra Putin realizado en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú el 21 de febrero de 2012. La jueza consideró que la acción –que duró 41 segundos- estuvo motivada por “odio religioso”. En el juicio, las tres acusadas sostuvieron que los motivos eran exclusivamente políticos; la intervención (“culto-punk” según fue definida por las performers), se realizó bajo la consigna “Madre de Dios, ¡líbranos de Putin!”.

La “pecera” del juzgado municipal donde permanecen lxs acusadxs durante la vista.

Aun cuando no se consiente el uso de los templos con fines de propaganda política, muchos comentaristas afirman que es extremadamente peligroso manipular la fe con fines de represión. En sus palabras finales ante el Tribunal, las 3 Pussy Riot presas mencionaron a Sócrates, Dostoievski, citaron el Evangelio y a los poetas del deshielo soviético. La jueza y los alguaciles tuvieron que llamar al orden debido a los fuertes e insistentes aplausos del público después de las palabras de las chicas. No obstante, enérgicos aplausos y ovaciones las acompañaron también mientras abandonaban el recinto judicial.

Ekaterina (Katia) Samutsévich tras las rejas. “Tengan cuidado con lo que dicen, les podremos considerar herederas de los disidentes soviéticos”, aconsejó el instructor del caso a una de las Pussy Riot durante el interrogatorio previo. “Sí, claro que lo somos, eso que Ud. sugiere ¡es un gran honor para nosotras!”, respondió la activista.

Pussy Riot se autoconsideran antiautoritarias de izquierda y parte de la Tercera Ola del feminismo; critican la dictadura, el chovinismo, el culto a la fuerza; promueven la libertad del pensamiento y de la creación, la inconformidad, la prioridad de la persona por sobre la maquinaria estatal, así como los derechos de las mujeres y la libertad de género (renuncia a la contraposición entre la heterosexualidad y la homosexualidad). Luchan contra el autoritarismo y los roles tradicionales de género en la familia despótica. En particular, han apoyado a quienes protestan contra las falsificaciones de las elecciones rusas de 2011 y promueven la renuncia de Putin, a quien consideran símbolo del patriarcado y el sexismo.

Las integrantes del grupo actúan bajo pseudónimos y enmascaradas con pasamontañas de colores; intercambian frecuentemente las identidades entre sí para “evitar la fijación en personalidades concretas”. Es un grupo abierto: no hay membrecía fija. En estos momentos se sospecha que la policía rusa está localizando a otras participantes en la acción de febrero en el templo.

María (Masha) Aliókhina

En el juicio, las 3 muchachas (2 de ellas -Nadia y Masha- son madres) aseguraron no guardar odio religioso de ningún tipo, contra ningún grupo confesional. Una de ellas –Masha, quien también es ecologista y defensora del lago Baikal y de los bosques cuya próxima tala está planificada en los actuales “planes de desarrollo”- es voluntaria activa de una organización caritativa con inspiración cristiana-ortodoxa, que ayuda a niñxs con trastornos psíquicos. Realizó con ellos una serie de talleres para propiciar la creatividad y el desarrollo, en el Hospital Psiquiátrico para Niños No.6 de Moscú.

Nadiezhda (Nadia) Tolokónnikova: “¡NO PASARÁN!”

Nadia es artista y estudiante del 5to año de Filosofía en la Universidad Lomonosov , mientras que Katia es ingeniera informática en programación y fotógrafa.

Katia y Masha en la “pecera” del juzgado.

En la vista, las acusadas reconocieron que pudo haber sido “un error ético” realizar un performance en un templo, pero declararon enfáticamente que su inspiración era política, mientras reafirmaban su rechazo al odio y a la violencia: “nuestra risa es una risa entre lágrimas, nuestro sarcasmo es una reacción contra la arbitrariedad y la ausencia de derechos”.

“Risa entre lágrimas”: Masha sonríe mientras es conducida por la policía a la sala del tribunal.

Otras acciones musicales anteriores de Pussy Riot incluyen la “Kropotkin-Vodka” (noviembre 2011, contra la falsificación electoral y la opulencia de las clases ricas) y “Muerte a la cárcel, libertad a la protesta”, 14 de diciembre 2011, cuando, subidas al tejado de la estación policial donde eran retenidos activistas de un reciente mitin contra la falsificación electoral, las Pussy Riot entonaron una canción con el estribillo:

“¡LA ACCIÓN DIRECTA ES EL FUTURO DE LA HUMANIDAD // LGBT, FEMINISTAS, SALVEMOS NUESTRA PATRIA // MUERTE A LA CÁRCEL, LIBERTAD A LA PROTESTA!”

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