Por Ramón García Guerra

Leímos el informe: “La diáspora cubana del siglo XXI” con sumo interés. Elaborado el mismo por expertos en la materia: Uva de Aragón, Jorge Domínguez, Jorge Duany y Carmelo Mesa-Lago. Presentado aquel por la Universidad Internacional de la Florida (FIU, siglas en inglés). Publicado en Cuba por la revista Palabra nueva (número 218, mayo 2012).

Estamos por la reconciliación entre cubanos.

Entiendo, y celebro, que los espacios de mercado –hoy abiertos por las reformas– sean de interés para sectores de la diáspora. En cambio, la realidad es otra. Las clases baja y media-baja de la diáspora cubana han mostrado una actitud solidaria hacia sus familias en Cuba, que se expresa en la economía de remesas que practican las mismas. (Economía que además se aparta de tal discurso.) Esto como regla. [Excepcional fue la breve referencia que hacen al
programa “Tres por Uno” mejicano.]

Están los autores por un capitalismo más atento de lo social.

Las reformas que echa adelante Raúl Castro, asimismo, están por un “socialismo” con tantos elementos del capitalismo que sólo se encuentran a unos escasos centímetros de aquel proyecto de país que sugieren los autores del informe.

Estado de SATS, que acerca del tema: proyecto-país, ha estado animando el debate, –también en la cuerda del capitalismo– por ejemplo, apenas nos ofrece una vuelta al pasado. Pienso que hacen un trabajo muy serio y su actitud es franca. Pero… frente al proyecto-país en cuestión –retorta de aquel proyecto de la burguesía nacional-subalterna de la década de 1950– nadie en Cuba se reconoce en él (fuera de sus autores). La nueva burguesía cubana –que sería por derecho propio la base social del proyecto-país de Estado de SATS– no se siente identificada con aquel proyecto por cuanto su visión del mundo, sus redes económicas y sociales, sus estilos de vida, etcétera son opuestos al mismo.

Existen otros sectores de la sociedad cubana que hacen una oposición al proyecto de país que asume el Estado cubano, pero cuya factura es menos orgánica que las presentadas por la Iglesia Católica y Estado de SATS.

Encontramos entre los lebreles del status quo al enemigo de todos los cubanos que apuestan por el cambio. [Desde la izquierda o la
derecha.] La política liberal burguesa que facilitó la articulación de tal equilibrio de fuerzas (nuevos burgueses-viejos burócratas) durante la segunda mitad de la década de 1990, ahora resulta ser una camisa de fuerza que frena los cambios. La vieja burocracia es fuente de corrupción e interface del capital transnacional hacia el interior de la sociedad. Económicamente, la nueva burguesía cubana es más pragmática y se deja arrastrar por el capital. Considera esta burguesía con razón que el nacionalismo es un discurso fuera de contexto. Políticamente, los grupos disidentes de derecha (pro-capitalistas) se agotan en la catarsis. Especulan con el malestar popular y hacen el juego a elementos ajenos al debate nacional.

Tenemos en Cuba una Iglesia Católica que se prepara para la transición.

El informe que publicó en mayo pasado Palabra nueva hace de programa entre aquellos que apuestan por el capitalismo en Cuba y nos parece muy comedido el mismo; sea dicho de paso: aun cuando no estemos de acuerdo con esta alternativa de país que nos ofrecen los autores.

Discutiré dicho informe en este artículo.

El estudio nos revela el potencial que significa la diáspora cubana radicada en los Estados Unidos. (Potencial que podría ser puesto al servicio de la nación.) El objeto de análisis del informe es la economía no estatal que, según los autores, acaba siendo reducida al sector privado de la misma. Prospectivamente habla el informe de realizar cambios que faciliten a la diáspora cubano-americana hacer sus inversiones en la economía nacional.

Empezaré por discutir el conjunto.

Desenfoques:

1. Económicamente, resulta ser más relevante la colonia de cubanos en República Dominicana que la radicada en Estados Unidos. Políticamente, en cambio, sería la situada en Venezuela la más importante en este instante. Sucede que ambas colonias pasan por Miami antes de llegar a La Habana. [Ciudad esta última que parece ser foco de
atención de los autores.] Las colonias de cubanos en Estados Unidos han perdido protagonismo en el nuevo escenario.

2. Los cubanos con permiso de residencia en el exterior (PRE) tienen una relación más fluida con la sociedad de origen que el resto de la diáspora cubana en el mundo (148 países). Provincias como Las Tunas, por ejemplo, tiene una participación que supera a La Habana. El análisis de este segmento de la diáspora, como factor cultural, debe atenuar el “economicismo” que signa al informe. La cuestión a debate es civilizatoria, no económica: hablo del futuro de Cuba.

3. El estudio no discute las mediaciones que afectan a la reproducción de la diáspora cubana en el mundo, y menos se detiene en las condiciones internas de dicho proceso. Decisiva esta cuestión en materia de reconciliación entre cubanos. La política migratoria del Estado cubano, por ejemplo, resulta ser parte del sistema de dominación política que fuera instituido por los obreristas (1971-1989). Factor de mediación en negativo.

Cuestiones de fondo:

4. Defender un espacio de participación para la diáspora cubano-americana en el sector privado de la economía nacional es la excusa de un proyecto de país que los partidarios de una sociedad capitalista en Cuba hacen explícito en este informe. Presupuesto de la inversión –según tal informe– sería un modelo de mercado que acabaría por reducir a la economía nacional. [Conocemos el tipo de sociedad a que aspiran
los autores.]

5. Formalmente los autores son respetuosos con los líderes cubanos. Pero el espíritu del informe dice lo contrario. Enfrentados a una camarilla de obcecados, los autores –tratando de mejorar los términos de la negociación que ellos echan adelante– insisten en subrayar la dramática situación económica que enfrenta la sociedad cubana. Llueve sobre mojado. Los líderes cubanos han apostado por una economía con mercado.

6. Los autores del informe se inquietan sin motivo. Los líderes cubanos –yendo de centro izquierda a derecha– ofrecen hoy garantías de irreversibilidad en la marcha hacia el capitalismo. Construyen el blindaje del estatismo (autoritarismo) con la economía estratégica. Mientras tanto, logran asegurar el protagonismo del sector privado (economía ordinaria) sin el peligro de una oposición del pueblo. [Explicaría esto
porqué no se empodera a la comunidad.]

Profusiones:

7. El estado de cosas es tan precario que los fondos de inversión que indican estos colegas (900 millones), están siendo destinados para resolver ciertas prioridades en donde el “negocio” pasa a segundo plano. El dinero que dicen no hallarse depositado en cuentas bancarias (87%), en verdad, resulta ser el desborde que produce la economía informal de manera normal. [Estamos ante la magia de la
conversión de los mil millones de la Reserva Federal en 10 mil
millones.]

8. El dinero que se encuentra en cuentas de la población: 12 mil millones de pesos, (demanda aplazada) tiene una mayor relevancia que los fondos de inversión en cuestión. El hecho de que sean destinados estos fondos a inversiones que contribuyan a evitar una economía de supervivencia se vincula al desafío que significa echar abajo el presentismo que hasta hoy padecen las políticas públicas en Cuba. Políticas que confiscan el futuro para convertirlo en un trámite.

9. Efectivamente, crece una economía de frontera a partir de las remesas. Economía no mercantilista sino mutualista. Las remesas han sido integradas –junto al trabajo doméstico y los fondos de consumo– dentro de un sistema de redistribución de la riqueza (estatista-mercantil) que niega la naturaleza de dicha economía. También los autores comparten estos criterios. [Escuché a alguien decir que
marxistas vulgares y liberales vulgares suelen coincidir en
muchos asuntos.]

Los autores del informe se refieren a una diáspora de clase media baja que remesa parte de sus magros ingresos a su familia en la Isla. Familia que emplea este dinero en modestos negocios que aseguran la subsistencia de la misma en un contexto de precariedad. Presentado este como un dilema humano que no puede esperar por políticas de Estado de largo aliento, los autores del informe se extienden en un plan que afectaría los fundamentos sociales, económicos y culturales de la nación cubana.

La petición de cuotas de participación en el sector privado de la economía que presenta el informe sólo refleja los intereses de una clase media-alta de la diáspora cubano-americana. Demanda que hallo legítima. Sin embargo, cambiar los fundamentos del régimen –que entiendo tan necesario como inaplazable– exige de un debate que supera a las élites. Somos una masa adolorida que pide cuentas. La clase política que nos embaucó en aquel proyecto de industrialización de la década de 1970, que llenó de chatarra el país y nos dejó endeudados con el mundo, tiene que rendir cuentas ante el pueblo. La nueva clase que forjó sus capitales originales licitando al país por el 2-5% en cada contrato, y más tarde se fueron con ese dinero, ahora no pueden regresar para invertir esas fortunas sin saldar su deuda con el pueblo.

Los fondos que produjo el proceso de acumulación de capitales de la Nueva Clase (1991-1997), –siendo estos fondos más tarde invertidos en países como: Panamá, Venezuela, Dominicana, México y España– han cambiado política y económicamente a la diáspora cubana. [Por su origen estas fortunas son una deuda con la
nación.] Enfrentados a un proceso de reconciliación entre cubanos, tales fortunas deben de constituir un tema de discusión en la agenda nacional.

Excurso.

La agenda se abre al tema de la reconciliación entre cubanos y este tiene ya sus abogados. En verdad, hace mucho tiempo que esa reconciliación ocurrió al interior del pueblo. Después de todo, quien hoy debe de reconciliarse con la nación es el Estado. La élite letrada que aboga por la “reconciliación” es parte de la clase media (OMC) que produjo el socialismo estatista y a ésta se debe. Esto hace que traten de reducir el tema a la nada. [¡Según el debate de Últimos Jueves
(junio, 2012) de la revista Temas, la razón que estemos hoy
discutiendo el tema sería un mal entendido o, quizá, la falta de
métodos que faciliten el diálogo!] Quedan así fuera de discusión un montón de temas sensibles para las clases humildes de la sociedad. Frente al cambio, los que creen ser ganadores nos ofrecen hoy como solución un pacto entre élites. En este debate de Últimos Jueves quise resituar la discusión con datos que verdaderamente tienen que ver con la reconciliación del Estado con la nación. Entonces un señor tomó el micrófono e hizo saber su molestia. Preciso el hecho: acaso se trataba de un letrado de la OMC.

Santa Fe, Ciudad de La Habana, Cuba: 30 de junio de 2012.

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(*) Compañer@s, Sólo con el apoyo de amigos llegó a la WEB. Nunca faltan. Aprovecho para enviarles dos artículos que se explican por sí mismos.
Lo que me preocupa es que cierta élite letrada se apresura a hablar de reconciliación porque imagina tener asegurada la parte del botín que merece. Quien a esta hora debe de reconciliarse es el Estado con la nación. Porque el pueblo hace mucho se reconcilió consigo mismo. Las políticas públicas han contribuido a la fractura de la sociedad. Quien le falta al respeto al pueblo todos los días es el Gobierno.
1. Los servicios públicos son prestados por empresas que mantienen un control monopólico sobre el mercado y su relación con los clientes se basa en contratos de adhesión que dejan en desventaja a estos últimos.
2. La política de postergar el reconocimiento de derechos civiles y políticos (leyes de culto, municipio y prensa), sólo se compara con aquella otra política que confisca los derechos antes otorgados.Durante dos décadas no se ha aprobado una asociación en el país.
Debemos de cuidar de la salud moral de la sociedad. Siento pena por aquellos que mantienen una negociación ridícula con el estatus quo. Después de todo, sólo les queda decir como aquel león de Anclao en París: ¡Las cosas que he tenido que hacer para vivir! Sé que la condura se irá estableciendo y, más mal que bien, cada quien ira encontrando un lugarcito a la sombra del bondadoso árbol del poder. Yo me quedaré con los descalzos bajo el sol.
Ramón García Guerra.