Por Félix Sautié Mederos

“Quienes mandan y quienes obedecen mantienen un tipo de relación que causa miseria a todos los niveles”

Los reiterados llamamientos y reclamos en los medios locales al aumento de la disciplina, a una mayor eficiencia y a desarrollar un sentido de pertenencia en el trabajo, colman la atención de los cubanos. Es como si estas palabras fueran mágicas y pudieran lograr por sí mismas los objetivos propuestos. Otra expresión importante es el persistente tono de increpación y advertencia hacia una población a la que implícita y explícitamente se le considera la principal culpable de las incapacidades, de los errores y de las deficiencias administrativas de una burocracia que siempre se atribuye tener la razón y que se considera la encargada de educar al pueblo que, en el año 54 de la Revolución, aún no lo encuentra a la altura del proceso sociopolítico cubano y no sabe cómo comportarse.

En este orden de cosas, sucede que cuando observamos objetivamente a la sociedad cubana contemporánea, podemos percibir que la equidad distributiva contradictoriamente con sus esencias intrínsecas mantiene vigente determinadas categorizaciones de nivel, que poco tienen que ver con la ley básica de la economía socialista de que cada cual aporte según su capacidad y reciba por la cantidad y la calidad de su trabajo. En tales circunstancias, subsiste una clasificación de niveles de acceso y posibilidades, sumergida en lo más profundo de la sociedad cubana que se rige por conceptos ideológicos, políticos, de lealtades incondicionales así como de ubicación en los niveles institucionalizados propios de unas estructuras políticas y gubernamentales centralizadas. Esta es una realidad evidente que por días se hace más destructiva de la esperanza de un posible futuro de prosperidad.
Mantener la práctica de ordeno y mando en la economía cubana sin un desarrollo verdaderamente horizontal y sin dar una participación más efectiva a los trabajadores, es un camino expedito para un derrumbe total cuyos efectos secundarios podrían ser de consecuencias incalculables principalmente para los más pobres.

Esos conceptos tienen que ver con la práctica de la violencia como partera de la historia y como motor social, encaminados en nuestro caso a establecer un sistema centralista que se declara jurídicamente inamovible y que en definitiva ha demostrado ser en realidad un factor de desmovilización social y del hastío que se extiende cada vez más entre la población cubana. En la práctica es causa de un desestímulo permanente para que se asuman por parte del pueblo las reformas que plantea la dirección del país. Considero que no habrá soluciones realmente efectivas mientras que aparezcan cotidianamente en los medios de comunicación las advertencias autoritarias y conminatorias a ser más eficientes y a desarrollar un mayor sentido de pertenencia para cumplir con lo establecido, así como que buena parte de las culpas de los incumplimientos se continúen atribuyendo sutilmente a una población que debería ser más receptiva a lo que se le orienta. Conceptos esenciales de una economía de ordeno y mando que se fundamenta en el autoritarismo y, por tanto, en la violencia en su más amplia acepción.

Por otra parte, en estos días se ha presentado en La Habana la publicación de un libro con el título “Mirada a la Economía Cubana” muy interesante, porque expresa criterios y enfoques de múltiples economistas cubanos en los que entre otros muchos criterios esenciales se refieren a los posibles impactos o efectos secundarios de las reformas económicas sobre los sectores más necesitados mientras que no se ponga en vigor un nuevo sistema de apoyo y subvención a las personas en vez de a los productos. Son estudios y enfoques que más allá de que se esté de acuerdo o no con lo expresado por sus autores, considero imprescindible leerlos y analizarlos contrastándolos con otras posiciones que sobre estos temas también están expresando reconocidos economistas y estudiosos de adentro y del exterior, dedicados al análisis de la sociedad cubana.

Además, se ha publicado un muy importante artículo de mi colega Pedro Campos Santos en el Boletín SPD que es editado por los que somos partidarios de un Socialismo Participativo y Democrático, con el título “La violencia en Cuba: pasado, presente y ¿futuro?” que asumo plenamente y que comencé a comentar en mi anterior crónica en POR ESTO!: “A ¿qué se está esperando…, a una mayor violencia?” (*); y vuelvo a su análisis, enfocado ahora hacia el tema que me ocupa en esta crónica sobre la eficiencia y la disciplina de ordeno y mando.

En mi criterio, si no se logra una activa y real participación del pueblo en la economía y en la política sobre la base que se cree una correspondencia efectiva entre los intereses generales y particulares, ninguna reforma o cambio que se proyecten realizar obtendrán efectos alentadores y positivos. En esta declaración sobre la violencia en Cuba, se expresa en su apartado No. 3 que “Es necesario encontrar las vías no violentas para cambiar las bases del actual modelo socio-político-económico, generador de violencias”. Este acápite sería muy extenso citarlo y recomiendo que se estudie en detalle.

Finalmente, en esta crónica, deseo significar que la Declaración propone algunos pasos importantes entre los cuales se encuentra el que plantea: “Cambiar paulatinamente, las bases socio-económicas de la violencia actual, con una apertura amplia a una mayor participación directa de los trabajadores en todas las decisiones importantes en los centros de producción y servicios, en la dirección, la gestión y en la distribución de una parte de las utilidades, con plena transparencia, de manera que se vaya avanzando a formas de trabajo, cogestionadas, que junto a una ley cooperativa por establecer, vayan desplazando las formas de explotación asalariadas, sean por privados o el estado, que generan autoritarismo, verticalismo, abuso y explotación, para hacer a las personas más libres y auto-responsables, más capaces de decidir ellas mismas sobre sus propios destinos” Así lo pienso y así lo afirmo con mi mayor respeto hacia las opiniones diferentes. fsautie@yahoo.com

(*) http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=175124

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=176623

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