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Por Félix Sautié Mederos

Muy a pesar de los que algunos se afanan en negar incluso con afirmaciones triunfalistas que tratan de compararnos como algo único y como un paradigma para los demás países, cada día se hace más evidente que los cubanos estamos bordeando el precipicio, que existen prohibiciones absurdas, procedimientos y prácticas que deben ser cambiados ya; incluyendo las señales de un sistema sociopolítico centralizado y autoritario, con manifestaciones de violencias, que no funciona, con una economía que va de mal en peor; todo lo cual provoca hastíos existenciales, escapismos y una generalizada falta de estímulos para el trabajo de una población cansada de tantas promesas que no se cumplen, así como de apelaciones a una mayor disciplina y severas advertencias. Son hechos subjetivos y objetivos que para silenciarlos no admiten más justificaciones, ni mucho menos descalificación, compulsión y/o represión verbal o física.

La violencia ha estado presente en la historia de Cuba desde los albores de nuestra identidad nacional como plantea una reciente declaración sobre “La violencia en Cuba: pasado, presente y ¿futuro?” firmada por Pedro Campos y publicada en el Boletín SPD No. 103 del 22 junio del 2012, editado por los partidarios del Socialismo Participativo y Democrático que asumo plenamente de la cual cito un fragmento: “La violencia en Cuba es consustancial a su historia como nación y, naturalmente, tantos siglos de violencia, han dejado muchas huellas afines en la sociedad cubana actual. Tenemos, desgraciadamente, una cultura marcada por la violencia. La revolución armada contra el gobierno dictatorial de Batista no restauró la democracia que se proponía y se continuó con otro ciclo de violencias y enfrentamientos, que llega hasta nuestros días, aunque con manifestaciones distintas. La ‘dictadura del proletariado’ para instalar el ‘socialismo de estado’ ha mantenido el sistema de trabajo asalariado de la fuerza de trabajo, que da lugar a la explotación de unos seres humanos por otros, la causa fundamental histórica de la violencia, solo que –ahora- por el estado todo-poseedor y decisor (…)De lo que se trataría sería de hallar los medios, las vías, para cambiar las bases del aberrado modelo burocrático de centralización económica y política, estatal-asalariado, creído socialista, que condiciona generadores de violencia, insatisfacciones e incomodidades de todo tipo (…) Hay que reconocer que, con todos sus déficit, el gobierno de Raúl Castro ha abierto el camino a cambios en el sistema y hay numerosas señales de que muchas cosas se intentan cambiar. Pero sobre todo es evidente que a pesar de toda esa violencia que subyace en la sociedad cubana, el pueblo cubano ha sido capaz de generar no violencia, ansias de paz y democracia. A tal punto que hoy existe un consenso creciente en la nación, sobre la necesidad de realizar profundas transformaciones en el sistema económico y político actual que lleven no solo a un mejoramiento económico del nivel de vida medio del cubano, sino a la creación de un clima de diálogo, no violencia y a una mayor democracia(…)” . Quizás sea interesante que los lectores lo lean completo, pero baste esta pequeña síntesis para dar una idea de su contenido. (*)

La declaración es trascendental. Considero que no se necesita ser un observador agudizado ni un especialista de la economía o de la política, para encontrar los signos y manifestaciones socio económicas y políticas de las crisis que se plantean en el documento. Se perciben solo con leer los periódicos y ver los telediarios oficiales con sus noticias y reportajes cotidianos que con un tono justificativo, a veces tímidamente triunfalista (lo que contrasta con épocas anteriores en que el triunfalismo comparativo con otros menoscabados países del mundo era la tónica dominante), nos informan manifestaciones de una corrupción generalizada así como reiterados incumplimientos de los planes económicos. Ya cansan tantas consignas y afirmaciones vacías junto con las explicaciones a partir del bloqueo genocida o de los efectos de climas adversos con que se intenta justificar lo injustificable. Y las constantes inculpaciones a la población, como si los burócratas de la política y de la economía no tuvieran nada que ver y no fueran los verdaderos responsables. Todo ello en medio de una gran subestimación de los trabajadores y del pueblo, no puestos al centro del proyecto económico social, tal y como correspondería a un genuino sistema socialista.

Solo unos pocos ejemplos de lo que sucede: La recién finalizada Zafra Azucarera, muy a pesar de que en sus inicios se anunció que se contaba con los suministros necesarios, con caña suficiente y con los centrales azucareros disponibles, no se cumplió. El plan declarado en el balance final del 30 abril 2012 que en definitiva no se cumplió era de 1,450, 000 toneladas, sin informar claramente en qué cuantía no se logró. Una cifra similar a la que producíamos en el siglo XIX sin los recursos técnicos y humanos con que hoy contamos. La cosecha de papa del 2012 ha sido una de las peores de los últimos tiempos y no lo digo yo, así se ha publicado en la prensa oficial. Estos resultados son demostrativos de un asunto de fondo que no se puede resolver con recorridos de dirigentes, palmaditas en el hombro, advertencias o amenazas hacia los incumplimientos tal y como publican a diario los medios masivos locales. Además, el cable submarino de comunicaciones tendido entre Cuba y Venezuela a un costo de 70 millones de dólares, ha sido motivo de un gran fraude y pasan los meses y los meses sin que se informe si está operativo o no, en tanto que el Gobierno de Venezuela ha declarado que se encuentra operativo; mientras que los cubanos seguimos sin acceso masivo a INTERNET y a la banda ancha. Además en una última competición internacional 5 integrantes de la selección cubana de baloncesto, abandonaron el país.

¿Qué esta sucediendo? ¿Es en realidad toda la culpa del imperialismo y de sus leyes injustas, o también de un sistema que ya no funciona? ¿A qué estamos esperando para cambiar todo lo que deba ser cambiado, sin tantas dilaciones ni estudios que nunca culminan?… ¿A una mayor violencia? Así lo pienso y así lo afirmo con todo mi respeto hacia las opiniones diferentes. fsautie@yahoo.com

(*) http://apicladecana.blogspot.com/2012/06/spd-103.html

Publicado en Por Esto! el lunes 25 de junio del 2012: http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=175124