Por Armando Chaguaceda
Desde la pasada semana el OC ha librado una ingente actividad en torno a la preparación de nuestra acción por el 15M. Aumentaron (de forma sospechosamente simultánea) los bloqueos y dificultades de acceso a nuestro blog, y los comentarios agresivos en la web.
Después de realizada la actividad -que acompañamos en tiempo real desde fuera del país, como forma de solidaridad y protección- varios miembros del OC hemos sostenido diferentes posturas públicas respecto al desarrollo de la misma.
No ha sido un cruce de gentilezas, sino un verdadero debate de fondo -en buena medida con ideas contrapuestas- sobre las presiones, exclusiones e intereses externos que incidieron en la actividad; donde se habló de la disidencia, de la Seguridad del Estado, de la SINA y del gobierno, de capitalismos y socialismos.
A propósito de este debate quiero hacer una salvedad: los que crean que estos debates nos dividirán están equivocados; quienes apuesten -dentro y fuera de las fronteras e instituciones cubanas- a que la cizaña, la ofensa, la ironía, el temor y las presiones podrán destruir el OC, se quedarán con las ganas.
El OC sólo podrá desaparecer por la acción y decisión de quienes lo componemos… y nosotros sacaremos de esta (como otras iniciativas anteriores) las lecciones necesarias para avanzar -unidos en la diversidad- con mucha más fuerza, coherencia y libertad, pese a gendarmes, censores y mercaderes de todo signo ideológico.

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