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Por Rogelio M. Díaz Moreno

Hoy tuvimos un día agitado acá en La Habana. Como se hace ya tradicional por estas fechas, se celebra la Jornada Cubana contra la Homofobia, y este sábado se hizo la marcha que llena de colores a la calle 23 en el sector conocido como La Rampa, desde el cine homónimo hasta el Pabellón Cuba. Allá fuimos con las banderas arcoiris y hasta enarbolamos un cartel de los CHEHOs, o Cubanos Heterosexuales Enemigos de la Homofobia, que captó el foco de muchos lentes.

La conclusión de la marcha en el Pabellón incluyó las palabras de Mariela Castro Espín, la reconocida directora del CENESEX, y la lectura de la declaración del Grupo Hombres por la Diversidad. En general nos reunimos y alegramos un buen grupo de amigos.

Después hicimos una media en Coppelia y partimos para otro compromiso. Este de la tarde estaba relacionado con el movimiento mundial de los Indignados, que para hoy tenían convocado actos en todos los países donde se manifiestan, y nosotros (el Observatorio Crítico) habíamos decidido patentizarles nuestra solidaridad en su lucha contra el capitalismo y la explotación. La actividad estaba convocada para el parque de Salvador Allende (Carlos III) y Belascoaín, al lado de la efigie de Karl Marx, a quien pensábamos dejarle flores, cantar La Internacional y ese tipo de acciones. Algunos miembros del OC opinamos que se podían citar también como motivos de indignación para los cubanos, y sin ningún tipo de zozobra, porque no somos de los que hablamos de eso todo el tiempo, al bloqueo estadounidense contra nuestro país, que afecta sobre todo a las personas más humildes, así como al ensañamiento en el castigo contra nuestros cinco compatriotas; otros recordaron la protección de aquel gobierno a terroristas como Posada Carriles y el ejercicio de actos de terrorismo de Estado de las grandes potencias contra países menores; otros preferían concentrarse en los motivos que hacen al movimiento de los indignados más universal, lo que vendría a ser la iniquidad de la explotación capitalista, la rapiña contra el medio ambiente (se mencionó la próxima conferencia de Río+20), etc. Al final, y de acuerdo con los usos del OC, cada cual fue libre de indignarse contra lo que más molesto se sintiera.

A decir verdad, varios miembros del OC estábamos nerviosos, porque en los días anteriores habíamos recibido una serie de mensajes medio raros. Imagínense que nos habían tratado de contactar personas que olían a disidentes, de esos que defienden los principios del mercado y el pluripartidismo en Cuba o sea, los ideales capitalistas asegurándonos su apoyo. ¡¿Para una actividad anticapitalista y de homenaje a Karl Marx?! Bien, hay que reconocer que era algo raro. Compañeros de la Seguridad nos habían contactado, recomendándonos no realizar una actividad que se prestara a provocaciones.

No se le puede permitir a la derecha decidir qué hacemos los revolucionarios

La postura consensuada por los compañeros en el OC fue que no podíamos aceptar que por provocaciones de grupos de la derecha, ajenos a nuestros objetivos, se suspendiera la actividad. ¿Dónde vamos a parar los revolucionarios y socialistas cubanos, si los capitalistas empiezan a ser los que nos permiten o no hacer nuestras actividades? Así se lo explicamos a los compañeros de la Seguridad.

Así que se fue para el parque. Llegamos un poquito antes de la hora señalada y elegimos para esperar sentarnos en unos muros a la sombra, a pocos metros de varias personas posiblemente atentos a lo que pudiera ocurrir. Estábamos decididos a liberar nuestra alegría, nuestro coraje, nuestros sentimientos anticapitalistas. En un momento dado se nos acercó una persona que se presentó como periodista independiente y, aunque le respondimos diplomáticamente algunas preguntas discretas, se marchó cuando le manifestamos que no conocíamos personalmente a una figura por la que nos preguntó, la que, según él, estaba al tanto de algún tipo de amenazas que nos debían haber llegado.

Cuando ya estábamos todos reunidos, a las dos de la tarde, nos dirigimos a la efigie de Marx en el muro del parque, le depositamos las flores y establecimos nuestros principios al son de La Internacional. Estamos por hacerle una versión en rumba o en reggetón a ver si nos la terminamos de aprender, pero por el momento funcionó bien con el arreglo tradicional.

El Partido Comunista nos manifiesta su apoyo

Cuando ya estábamos por recoger, una persona que se unió a nuestra actividad y que, a decir verdad, no le estábamos dando mucha bola porque no lo conocíamos, se nos reveló como el secretario del Partido de la localidad. El compañero, cuyo nombre no recuerdo, nos comentó su satisfacción por haber presenciado las iniciativas de un grupo revolucionario, de jóvenes y veteranos, que nos manifestáramos dentro del cumplimiento de la ley por esos ideales que compartimos, contra esos fenómenos del mundo capitalista, en solidaridad con el Movimiento mundial de Indignados, etc. Sus palabras convocaron un aplauso para los compañeros de la seguridad que, ciertamente, alejaron las tiñosas que más nos preocupaban. También intercambiamos sobre las experiencias de participación en las marchas del pueblo cubano por el Primero de Mayo, y se recordó el aniversario reciente de la victoria sobre el fascismo del heroico pueblo soviético. Al final se quedó hablando con un par de compañeros nuestros sobre museos y figuras de la historia y el sindicalismo cubano, pero nosotros partimos, porque tenemos un nené que atender, y mucha, pero mucha tarea doméstica por delante este fin de semana.