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Por Yasmín S. Portales Machado

Me encanta que me citen, pero no que me cambien el nombre. Bueno, pues que hay un hombre, allá por el bloguerío, que parece se ofendió porque no me acuerdo de haberlo oído hablar en la Feria del Libro y me cambio el nombre en respuesta. ¡Di tu! Si yo desaparezco del mapa a las madres de toda la gente que me lleva la contraria Si, porque yo no soy YSP, yo tengo madre, yo soy YSPM, de Yasmín Silvia Portales Machado, pero a él no le interesan mucho los segundos apellidos, debe ser que yo tengo manías feministas.

¡A lo que vamos! Me tilda de bodeguera el bloguero hijo de Oggun, y yo, que soy así de equivocada, tomo el guante.

1) En su blog, Yasmín S. Portales se duele de no haber sido invitada, presencialmente, al Encuentro de blogueros cubanos en Revolución

¿El señor (no le diré compañero) Jorge Ángel Hernández fue invitado? Interesante, porque no sabía que el evento fuera por invitación personalizada. Al menos en la convocatoria se lee que se debía enviar una solicitud de inscripción. Yo cumplí el protocolo y, repito, lo que me molesta de esa fase es la informalidad, que dio paso al desencuentro: nunca nadie de LJC ni del Comité Organizador se tomó el trabajo de escribir un breve no hay cupo a las muchas personas que nos quedamos esperando respuestas.

2) Lo curioso es que se sintiera aludida en mi clasificación de la pretendida izquierda

Me pica porque ají como, en efecto, el ají de haber sido cuestionada más de una vez por preocuparme de cosas poco importantes y pequeño burguesas como la sexualidad, la homofobia y las desigualdades de género. El ají de ser bloguera sin que nadie me lo orientara, nadie me pagara o me felicitara por ello. El ají de ser parte de un colectivo anticapitalista y diverso al que a cada rato acusan de hacer zapa al cuestionar demasiado. No tiene usted ni nadie derecho a calificar de pretendida izquierda a una parte de la gente que bloguea y buena izquierda a otra, como le encanta hacer a su amigo Ubieta, porque esas calificaciones son muy peligrosas en Cuba, y no se lanzan sin argumentos.

3) no hubiese confundido mi nombre con el de otro escritor (Jorge Ángel Pérez),

¡Pero era por eso! ¿Qué? ¿Crees que me dejaste la retina superimpactada? Eres solo uno de los miles de Hernández del territorio nacional. Estaba ahí porque es mi trabajo, tomé notas, escribí, publiqué, te olvidé. No me leí tu libro, no pensé más en ti hasta este sábado, no podría confundir a quien no conozco: fue una errata.

4) Si así no fuera, YSP no hubiese confundido, tergiversado y malintencionadamente (su propia palabra) interpretado el proceso de selección de esa minoría que acudió pretendidamente en nombre de la mayoría.

Ahora el que come ají es Jorge Ángel, porque la mala intensión no fue con él, y me cito Nota malintencionada: La página que enlaza ese vínculo ya no está disponible en el índice de la sección Cuba del JR. Lo que encontrarán en el índice de noticias nacionales es esta noticia El desafío de ser Cuba desde Cuba, que se refiere las conclusiones del encuentro y le da un nuevo nombre -ya es el tercero) ¿O es Jorge Ángel Hernández parte de la redacción de nacionales del Juventud Rebelde?

5) Es más, me adjudica la división de los blogueros en disidentes frente a oficialistas, recortando la frase para obviar que parto de decir que esa es la más elemental clasificación de la blogosfera cubana y que responde, lo anoto de inmediato en el mismo trabajo, a una práctica goebbeliana de manipulación de Guerra Fría

Y de la Guerra Fría se hace eco su ponencia, porque en ninguna parte del texto se distancia el autor de tal idea, sino que le da argumentos y caracteres a cada uno de los bandos. Cuando no se niega, desmonta o proponen alternativas a lo que se expone, ¿no debe asumirse que el autor comulga con las ideas expresadas?

Por último, no tengo ganas de contestar galimatías sobre dónde reside, o se adquiere, o nace, o retoña la soberanía de este país. Ya que Jorge Ángel Hernández está tan versado en marxismo y usa palabras lindas y filosas como plattistas” y sabe mucho del imaginario de los cubanos (¿basado en?), que no quieren imaginarse otra cosa que este socialismo, le repito las preguntas que ya estamos cansados de hacer y nadie nos contesta desde esa blogosfera de buena izquierda a la que pertenece:

1Sería de la más alta conveniencia saber qué entienden estos blogueros como el Estado Socialista de trabajadores, organizado con todos y para el bien de todos como república unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana. Este es el contenido del artículo 1 de nuestra Constitución. Los que defendemos sus preceptos, debemos concordar que su realización implica que las masas deben gozar en el socialismo, de los derechos, libertades y conquistas sociales y económicas que regímenes anteriores pretenden haber alcanzado, pero una extensión y profundidad inéditas en aquellos sistemas de explotación del hombre por el hombre.

2Después que nos ofrezcan su versión de lo que entienden por socialismo, que hayan adoptado este idioma inequívoco que ya otros estrenaron de sobra, que continúen y nos expliquen hasta qué punto piensan ellos que vale la pena luchar por alcanzar estos ideales y contra qué obstáculos creen que vale la pena luchar. Ya sean aquellos que están a noventa millas u otros mucho más cercanos, por ejemplo: aquellos que denuncia sistemáticamente el periodista José Alejandro Rodríguez por las misivas que le llegan al Juventud Rebelde; los funcionarios demagogos e ineptos que dejan que en sus áreas de trabajo se caigan a trozos los hospitales, las escuelas, las viviendas con personas dentro Marino Murillo reconoció en la Asamblea Nacional que cuando uno necesita una gestión en vivienda todo el mundo sabe lo que pasa; que convierten en un calvario la cosecha y recogida de productos agropecuarios de nuevo, Murillo llamó a volar en pedazos a Acopio; los ministros, presidentes locales de gobierno y todos los demás que meten la mano en los recursos que el gobierno sitúa para inversiones en todos los campos, pero antes, y no después que el daño esté más que hecho, que la Contraloría los haya descubierto y nuestro presidente los haya tronado. Ayudar a Raúl Castro a defender el país de lo que el ha llamado reiteradamente como nuestro principal enemigo en la actualidad, no debiera ser un problema para estas almas, que entonces podrán contar como compañero de indignación, comprometido y leal hasta el tuétano, a un humilde servidor.

Bueno, lo del final, eso de podrán contar como compañero es cortesía de Rogelio M. Díaz Moreno, yo no soy tan generosa en prometer apoyos. La verdad, después de que me respondan esas preguntas, todavía preguntaré por las medidas para hacer la legislación de Cuba gayfriendly, para qué lo voy a negar.