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El pasado 31 de marzo el colectivo Demóngeles, en coordinación con la Red Observatorio Crítico, organizó una actividad sociocultural en una cuadra del barrio de Coco Solo donde se involucraron niñxs, padres y vecinxs de varias cuadras.

A partir de la organización simultánea de variados juegos para niños de todas las edades, que incluyeron desde competencias colectivas, juegos de habilidades personales, pinturas de murales colectivos, hasta la búsqueda de tesoros escondidos con muñequitos artesanales y mensajes, se fue tejiendo una red de interacciones entre lxs niñxs, los padres y lxs vecinxs donde se generó un sentido colectivo inesperado de gran valor para todxs.

Esta experiencia desarrollada por el colectivo Demóngeles nació de prácticas docentes renovadoras en el conservador sistema de educación nacional cubano, monopolizado por intereses estatales orientados al adoctrinamiento y la instrucción en el disciplinamiento poblacional. En este contexto, varios miembros del colectivo desarrollaron durante cursos una labor pedagógica, contenida en el trabajo que vienen realizando desde hace algunos años en localidades y barrios de la ciudad.

Dos aspectos significativos del trabajo comunitario de Demóngeles se hacen notar: rompen con la noción de “espectadores” y de “público asistente”. Todos los presentes están sujetos a ser creadores del momento especial que están viviendo. Por otro lado, establecen un vínculo directo con las comunidades que visitan, lo que implica y genera un proceso de organización de lxs vecinxs en torno al escenario donde ocurrirá la actividad, la gestión de merienda, la coordinación de un medio de transporte y equipamiento de audio. Todo ello funcionó con gran eficacia en nuestra cuadra, hasta el punto que la inicial restricción de merienda sólo para los niños de la cuadra en que los padres se organizaron, fue sustituida por la de merienda sólo para los niños del barrio.

En este sentido, podemos decir que el colectivo Demóngeles funciona como un valioso vehículo para la auto organización de vecinxs y colectivos barriales, donde el verticalismo de las organizaciones de control de masas y de los Comités de Defensa del Estado (“la Revolución”), han hecho en cada cuadra, en cada barrio, su trabajo nefasto de desconfianza, doble moral, arribismo insolidario, competencia de estatus y rivalidad popular.

No es de extrañar por eso, que esa tarde las llamadas “organizaciones de masas” dieron paso a la organización de los vecinos del barrio. Las “masas” se convirtieron en individualidades cooperando por un objetivo propio y nuestra cuadra en el barrio de Coco Solo devino en un hervidero de entusiasmo de niñxs y adultos, felices de descubrir que ellxs también pueden ser felices por su esfuerzo propio.

De impulsos como este pueden nacer otros Comités, los que necesitamos para el futuro incierto que a los de abajo se nos avecina: los Comités de Desarrollo de la Revolución.

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