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Por Dmitri Prieto Samsónov

Pietro Aretino en Wikipedia

Pietro Aretino en Wikipedia

“Singuemos, alma mía, a singar presto// porque para singar hemos nacido…”, sentencia la revista UNIÓN de la UNEAC en la página 31 de su representativo número 69 (¡parece que la combinación de cifras no es nada casual!), en voz del poeta renacentista italiano Pietro Aretino.

Quizás pueda pensarse inoportuno sacar a colación un número de la revista que lleva meses circulando por las librerías y estanquillos de Cuba; pero es justamente ahora cuando impera el debate en torno al reguetón y los conceptos de lo obsceno se hacen cada vez más difíciles de defender o interpelar.

Pietro Aretino (1492-1556) es autor de los “Sonetos lujuriosos sobre los XVI modos” cuya magistral traducción del cubano también poeta, investigador y ensayista Jesús David Curbelo estrenó la revista, acompañada de fotografías eróticas de Erick Coll.

En su poesía, el Aretino también asume posturas alternativas en materia de género: sugerencias como “Mete un dedo en mi culo, papacito” y “no es hombre quien no bugarronea” convergen con enfoques más tradicionalistas.

Mientras los adictos al reguetón polemizan alrededor de la suspensión del video-clip “Chupi-Chupi” del premio de popularidad del concurso cubano Lucas, los lectores de Unión podemos enterarnos que Pietro Aretino también escribía una copiosa obra sacra, como Passione dei Gesú.

No podemos negar, sin embargo, que también del lado de los reguetoneros tenemos verdaderas piezas de misticismo seglar, como el cántico de devoción “Creo”, de Baby Lores.

“Chupi-Chupi” –obra del cubano Osmani García- es como una enciclopedia de la lujuria moderna, adicta al consumo y a lo que en Cuba se llama especulación (ostentación conspicua a lo Veblen).

Y aún así no usa casi “malas palabras”, consistiendo en un heroico ejercicio de construcción ingeniosa de imágenes pornocapitalistas a partir de juegos entre palabras comunes y curiosas onomatopeyas.

Pietro Aretino es mucho más directo – parece que el naciente capitalismo de la Italia renacentista no necesitó de los artificios de censura mediática que el naciente capitalismo del reguetón cubano ha debido enfrentar.

Aún así, muchos lectores/oyentes confunden ambos capitalismos con el ejercicio de la libertad.

No obstante los factores económico-culturales, es de señalar que el reguetón en general evita las malas palabras (lo cual es una fuente de creatividad en imágenes), cosa que no hacen artistas del rap duro, como Los Aldeanos.

La República letrada de la Italia del Cinquecento manda esta genial carta en versión bilingüe y  papel bueno de la “Unión” a la República letrada de Cuba, la cual todavía se pregunta si la palabra “obscenidad” posee algún significado, y por qué el reguetón resulta tan atractivo a eso que llaman “masas” y en qué se diferencia el uso explícito del talento para generar triunfos mediáticos a lo “Chupi-Chupi” de la poética tan explícita del Aretino.

Publicado en HAVANA TIMES