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Por Yusimí Rodríguez

El Presidente de la Central de Trabajadores de Cuba, Salvador Valdes Mesa. Foto: periodicovictoria.cu

El Presidente de la Central de Trabajadores de Cuba, Salvador Valdes Mesa. Foto: periodicovictoria.cu

Durante años, me ha costado trabajo entender el papel de los sindicatos, al menos en Cuba. En las clases de historia, nos enseñaban que habían surgido para representar a los trabajadores frente a los dueños de fábricas y empresas.

Suponía que la membrecía era voluntaria, un derecho de los trabajadores. Mi percepción comenzó a cambiar en 1998, durante el cuarto año de mi carrera.

Al llegar a cuarto año de Licenciatura en Educación, Especialidad Lengua Inglesa, usted tenía dos grandes aspiraciones: la primera, aprobar, por supuesto, de ser posible con un 5 o un 4. La segunda, recibir clases de un profesor que llamaré N…

Nos impartía gramática inglesa y la gente intentaba mudarse de grupo solo para tenerlo de profesor.  Tuve un montón de profesores estelares durante la carrera, pero este hombre era un fuera de serie. No lo decían sólo sus colegas y alumnos; lo afirmaban los profesores norteamericanos y canadienses que realizaban intercambios con la facultad. Lo describían como “The greatest.”

Este profesor, que no dejaba de impartir una clase; que había rechazado un montón de empleos mejor pagados que su plaza como profesor de gramática inglesa en la facultad de lenguas del pedagógico, porque lo que le apasionaba era enseñar; que tenía todo el tiempo del mundo para explicar una duda; que podía responder a cualquier duda, que era conocido entre alumnos y profesores como Mr. Webster, no pertenecía al sindicato.

Un día, había decidido que el sindicato no hacía más que sacarle dinero. A partir de ese momento, no volvió a obtener el máximo en su evaluación profesional a final de curso, a pesar de seguir siendo el mejor profesor de la facultad.

Cuando comencé a trabajar como profesora de inglés en un tecnológico, y la secretaria del sindicato se acercó para anotarme en la lista de afiliados. Pregunté, medio en broma, si era obligatorio. No respondió, solo me miró con asombro. Luego mi jefe de departamento me informó que el no afiliarme, podía influir en mi evaluación final.

Años después, trabajaba en un periódico y una vez concluido mi periodo a prueba, fui “invitada” a sindicalizarme. Nadie me dijo nunca que era obligatorio, pero…

Al igual que mi profesor N…, nunca sentí que el sindicato hiciera otra cosa que quitarme dinero. A diferencia de él, siempre me ha sido difícil salirme del carril. Estuve sindicalizada durante todo el tiempo que fui una trabajadora estatal fija.

Creo que el problema en Cuba es que no comprendemos el significado de la palabra voluntario, o que los diccionarios están desactualizados. O que la Real Academia de la Lengua Española debe confeccionar un diccionario especial para nuestro país.

No estás obligado a asistir a los trabajos voluntarios del CDR (la palabra ya parece indicarlo: voluntario), pero si optas por un puesto de trabajo y vienen a verificarte en la cuadra…

El voto es voluntario y un derecho ciudadano, pero si no acudes a las urnas, alguien ira a tu casa a recordarte que tienes un derecho que ejercer.

La pertenencia al sindicato es voluntaria, pero si no eres miembro, no respondo por tu evaluación profesional. Esto no es subjetivo, el pago del sindicato se encuentra entre los puntos que se le evalúan a cada trabajador.

Hace un año, cuando se anunciaron las amortizaciones de plazas laborales, o sea, despidos masivos de trabajadores estatales, la Central de Trabajadores de Cuba pidió apoyo para la medida. Yo pensé “Con esta Central de Trabajadores, no necesitamos opresores.”

¿Por fin cual es la función del sindicato en Cuba?

El lunes 19 de marzo, el periódico Granma publicó un artículo titulado “Gestión económica centra discusiones en el Pleno 89 del Consejo Nacional de la CTC.” ¿Y cómo arranca el artículo? Pues con un llamado a concentrarse en el análisis del cumplimiento de los planes y presupuestos mes por mes.

¿Pero quién realiza el llamado? Pues el vicepresidente del Consejo de Estado Esteban Lazo Hernandez, miembro del Buró Político del Partido.

¿Es casual que el secretario general de la CTC, Salvador Valdés Mesa, también sea integrante del Buró Político del Partido, y que uno de los importantes documentos aprobados durante el Pleno del Consejo Nacional de la CTC fueran los objetivos de trabajo del movimiento sindical como resultado del proceso desarrollado a propósito del Primera Conferencia Nacional del Partido?

El empeño de estos objetivos es la movilización de los trabajadores hacia el cumplimiento de la política social y económica trazada por el Sexto Congreso del Partido.

¿El papel del sindicato es representar los intereses de los trabajadores o cumplir los objetivos del Partido? ¿Y qué pasa si estos objetivos entran en contradicción con los intereses de los trabajadores? Se me olvidaba, ya lo vimos: se pide apoyo para los despidos.

Durante los años que tuve un puesto de trabajo fijo, no entendía por qué era obligatorio afiliarse al sindicato. ¿En qué afectaba mi calidad como trabajadora, que ejerciera o no de mi derecho a estar sindicalizada? ¿Por qué el pago del sindicato debía estar entre los principios a medir en la evaluación?

Ahora, viendo que todo parece ser lo mismo: Estado, Sindicato, Partido; o al menos que todo es dirigido por el Partido, creo que entiendo por qué, aunque nadie me dijera en la cara que era obligatorio, debía estar sindicalizada.

A propósito, el cuarto año de mi carrera fue el último del profesor N… en mi facultad. Nos dio una explicación antes de irse. Para no aburrir a los lectores, se cansó. Fuimos sus alumnos quienes más lo sentimos.

Publicado en http://www.havanatimes.org/sp/?p=60637