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Por Armando Chaguaceda

En estos días ha circulado dentro y fuera de la isla – por redes de mails y post en la Web- la denuncia de Desiderio Navarro sobre la retención en el Aeropuerto de La Habana de los ejemplares del número 37 de la revista Criterios, editada por el Centro Teórico Cultural homónimo.

Este llega con aportaciones de destacadas figuras del mundo intelectual como Zygmunt Bauman y Chantal Mouffe, en torno a tópicos como la relación Estado-Mercado-Creador, los nexos ética-política, y la esfera pública, temática esta última que atraviesa de forma transversal el número y las actividades de Criterio. Será, como en otras ocasiones, un nuevo “insumo” para la reflexión sociocultural que nos regala el valioso proyecto habanero.

Criterios es un proyecto agónicamente sostenido, casi en exclusiva, por los aportes de Desiderio –quien es un escritor y traductor de reconocimiento mundial- y un reducido grupo de colaboradores y entidades amigas.

Privándose hasta de recursos necesarios para su sustento personal, la voluntad de Desiderio ha permitido la edición de los números de la revista, y los diversos libros y CDs con textos de teoría cultural y social, además de aupar la realización de conferencias y debates prácticamente ausentes (o desterrados) en otros espacios.

Por semejante “osadía” Criterios ha debido sufrir una permanente labor de zapa, ninguneo, e incluso el sabotaje físico a sus instalaciones y equipos; algo públicamente denunciado por su director con sólidas evidencias que encaran el silencio cómplice de los funcionarios.

Se trata de una lamentable ejecutoria que liga el modus operandi de la camorra napolitana y el atentado – legalmente punible- contra la propiedad social.

Como si eso no bastara, la persona de Desiderio ha sido, en los últimos años, objeto de chismes, difamaciones y acosos que se han estrellado contra su calidad intelectual, compromiso militante y, sobre todo, ante su extraordinaria calidad humana; avatares en los que ha contado con la solidaridad de no pocos y el silencio de otros tantos, tanto colegas como funcionarios.

En la información que circula por la red se anuncia también la celebración, el próximo 28 de febrero, del 40 aniversario de Criterios con una mesa que lleva como título El sentido de la esfera pública en Cuba.

La composición del panel es más variada que lo que acostumbramos a ver en otros foros, reuniendo la mirada normativa de teóricos gramscianos (Jorge Luis Acanda/Rafael Hernández) con las voces de valiosos activistas/cronistas de izquierda como Mario Castillo y Yazmín Portales, y laureados escritores como Arturo Arango y Leonardo Padura.

En la mesa no sólo aparecen los machos, blancos, cultos y urbanos de siempre, con sus discursos plagados de abstracciones y con escaso aterrizaje empírico, sino que se abre la posibilidad de escuchar voces y testimonios alternativos a la nueva hegemonía de un sector ya dominante en los circuitos no estalinistas de la academia cubana.

Tampoco se repite la práctica de restringir el acceso al foro, que viene siendo fenómeno recurrente en otros espacios de debate, frente a la cual Criterios mantiene una digna posición defendida desde los debates del Quinquenio Gris en 2007, cuando Desiderio y una pléyade de intelectuales y artistas pugnaron por una expansión temática y espacial de las discusiones.

Sin embargo, en la convocatoria divulgada por las redes sociales se echa de menos la presencia en el panel de voces como las de los gestores de Espacio Laical y Estado de SATS, activos representantes de lo que se hace y debate en ese campo en la Cuba actual.

Está claro que ningún foro puede satisfacer todos los intereses e incluir todas las perspectivas, pero con semejantes ausencias dos identidades importantes de la esfera pública criolla –católica y liberal- quedan fuera del panel.

Aunque siempre es esperable que todos posibles participantes (sean panelistas o público) sean incluidos en la expresión “entre otros”, que aparece en el texto.

Por ello, ante la nueva zancadilla puesta Criterios – y a toda la intelectualidad cubana que sea digna de tal nombre- creo necesario expresar total solidaridad con tan esforzado proyecto y su animador.

Y desear que el foro conmemorativo de su cuadragésimo aniversario  se constituya en un nuevo ejemplo de los modos virtuosos de relacionarnos entre cubanos, mismos que sustentaran la nación del futuro cuando los mutuos recelos y torpes exclusiones sean sólo un mal recuerdo de viejos tiempos.

Publicado en Havana Times