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Declaración Conjunta. IDSC, Los 12, Joven Cuba-NG.

Quienes nos difaman son bandoleros.  En la república que defendemos nadie podrá comprar al otro por dinero y el que mire desde la altura solo lo hará para ayudar al caído.

Hay quienes sostienen que no se puede criticar  porque eso equivale a  alegrar al enemigo. Estamos en desacuerdo. Hay que estar dispuesto a coincidir con quien sea, si lo que dice es verdad. La verdad siempre es revolucionaria. Se puede coincidir en cualquier apreciación sobre los problemas y sus causas, lo que no se puede es coincidir en los remedios.
Nos parece bajo renunciar a la búsqueda de la verdad porque el enemigo la identifique también. Lo que beneficia al enemigo es ocultarnos nuestros errores y tratar de ocultárselo al pueblo que siempre los conoce.

Hay quienes sostienen  que aquellos que  mantienen la alerta sobre errores y rumbos incorrectos,   quienes defienden que no pueden volver a sacrificarse los intereses de los trabajadores -que somos la inmensa mayoría-, no deben ser aceptados… “¿A quién se le puede ocurrir pensar que esas personas serían bienvenidas en la indispensable construcción del consenso en el Caimán Verde?”, dicen con sofisma bellaco, tirando un globo de ensayo que permita a quienes realmente le manipulan como títeres, un nuevo capítulo de exclusiones.

Se equivocan triple y rotundamente quienes afirman…”El pueblo cubano que no ve en sus dirigentes principales ningún grado de corrupción al contrario de lo ocurrido en la Unión Soviética, tiene plena confianza en la conducción del liderazgo original, que aunque con algunos privilegios y aplicación de prácticas nepotistas a favor de sus familiares, llevan una vida austera y de trabajo, hoy se conforma con el rumbo trazado por la dirección del partido y del gobierno, solo las manifestaciones en contra se oyen en intelectuales de “izquierda” contrarios al gobierno, pero en su mayoría constituidos por oportunistas y seudo marxistas o trotskistas que asumen la tradicional posición de revisionistas en las revoluciones, solo que su círculo y seguidores no sale de su marco teórico donde son seguidores y activos exponentes de la crítica que hoy leemos en medios alternativos de dudosa posición de izquierda …”

Bueno, a puerta sorda hay que dar campanazo mayor, y en el mundo hay aún personas sordas y en Cuba hay aun muchas personas sordas, -y algunos bandoleros- que no son mayoría pero lo parecen por la forma de controlar los medios de información.

Los revolucionarios tienen el deber y  el derecho a buscar la verdad, que los conservadores ocultan. Renunciar a la búsqueda de la verdad es renunciar a la justicia, libertad y al desarrollo de la revolución. Los revolucionarios cubanos no deben prestarse a algo tan despreciable.

Fue Martí quien dijo… “Ni fue nunca más útil vernos en lo que somos, sin engaño para los demás ni para nosotros mismos, porque  las empresas en que le va a un pueblo la vida…no son para esconder  los obstáculos que deben conocerse, porque es preciso saber donde están para vencerlos…Las bases de la nación nueva  serán, el trabajo y la libertad de expresión. Trabajar en lo verdadero  y decir sin miedo lo que  se piensa. He ahí las dos raíces”

En realidad, el pueblo,  las masas han tenido hasta ahora muy poco papel en la toma de decisiones en las experiencias socialistas europeas que lograron establecerse en el siglo pasado… Parecería que siempre hubiese sido necesario el sacrificio de la democracia a las urgencias  de la seguridad nacional. Parecería que en Europa del Este y Asia se hubiera diseñado un gobierno del pueblo y para el pueblo, pero que  fracasó en hacer que fuera igualmente gobierno por el pueblo.

Sabemos ya, por el desastre en otras latitudes y los problemas en nuestro país, que la vanguardia revolucionaria no puede continuar  confundiendo el socialismo solo con la distribución, ni   poder con saber. NI estatización con socialización, Ni tampoco creer que educar a las  masas para la comprensión de la nueva sociedad por la que luchan, y para desmitificar y derrotar las falsas conciencias que el capitalismo tanto cultivo,  puede ser trabajo de sectas  iluminadas e insustituibles, ni de intelectuales orgánicos que encantan  con bellos,  ecuánimes y matizados pensamientos la creación popular.

Reiteramos, Nadie debe hacerse ilusiones sobre nosotros acerca de reformadores de algún tipo. Nuestro papel es impulsar la conciencia sobre la necesidad de renovar el Socialismo como manera de salvarlo.

Ante tanta confusión ocasionada por la caída del campo socialista y el aparente triunfo total del capitalismo es importante   preguntarnos. ¿Qué significa ser de izquierda? Comencemos poco a poco.

Ser de izquierda, inobjetablemente, implica ser anticapitalista y constructor del socialismo, es soñar que otro mundo es posible…e intentarlo.

Ser de izquierda, al menos marxista, significa aceptar que la superioridad de la sociedad socialista sobre el capitalismo está en la posibilidad real de que el pueblo y los trabajadores sean los que tomen las decisiones principales de la sociedad, en especial en los centros de trabajo, y en las cuestiones esenciales de la vida política, jurídica y social. Está en la posibilidad de influir realmente en el uso del plus producto y que este responda a los intereses individuales y sociales  adecuadamente.

Para LA IZQUIERDA  MARXISTA, El socialismo no es “más economía, mas desarrollo”, sino “otra economía”. No es solo más medios técnicos y recursos financieros, más capital; es otra forma de organizar la producción, la distribución y el consumo, que nada tiene que ver con la esclavización moderna asalariada, es otra sociedad sustentada en otros relaciones de producción y en valores distantes del consumismo, el mercantilismo capitalista y la corrupción que genera ese sistema. Es otra democracia y otra convivencia. Significa reconocer que la libertad consiste en permitir que otros piensen de diferente manera.

Ser de izquierda marxista, al menos, es creer firmemente que todos debemos reeducarnos mediante el estudio y la práctica revolucionaria y que en cada momento el pueblo, con la aprobación o no de las propuestas, reconocerá o no la vanguardia que siempre será transitoria.

Ser de izquierda es combatir toda versión seudo-religiosa, doctrinaria, reduccionista y dogmática del marxismo y el socialismo.

Ser de izquierda de este tipo, hay de “otras” por supuesto que así se autoidentifican, es reconocer que no hay cuotas o porcentajes establecidos de antemano, fuera de tiempo y lugar, respecto a la relación estado-mercado-sociedad, ni tampoco respecto a cuánta libertad, justicia o fraternidad es  posible al unísono.

Para que todos seamos ganadores, para que  todos mejoremos cualitativamente, debemos diseñar un sistema que disminuya sistemáticamente los niveles de explotación, opresión, discriminaciones y  exclusiones políticas, sociales y culturales, debemos tener muy especialmente la mente abierta, con el mínimo de prejuicio posible, pero aun más, la brújula clara.

En fin, ser de izquierda significa reconocer que  es inmoral, es impracticable intentar asegurar la felicidad de la gente contra sus propias convicciones.

O dicho mas poéticamente como lo expresó unja invalorable combatiente…”Ser de izquierda  significa que nos importan los demás seres humanos; que no aceptamos nuestras carencias y nos preocupamos porque los demás no sufran esas carencias. Los de izquierda, aprendemos y enseñamos a que los demás se valgan y piensen por sí mismos. Ser de izquierda es tener la capacidad de crítica y autocrítica; es estar dispuesto a aprender todos los días de los que menos saben y respetarlos; es analizar colectivamente el mundo para transformarlo colectivamente; es estar en permanente construcción.”

Ser de izquierda, en resumen, al menos en el siglo XXI, requiere ser consecuente con las lecciones de la práctica histórica y enfrentar retos nuevos, en palabras del  compañero Carlo Frabetti…Así que el primer reto de un aspirante a socialista del siglo XXI es enfrentarse al fascista que todos llevamos dentro. Sin perder de vista, claro está, al que muchos llevan por fuera.”

Aclaramos que no somos de los que disfrutan la publicidad. Aclaramos: somos parte de la gran masa de revolucionarios pensantes en Cuba, no intelectuales al servicio de intereses creados o en busca de reconocimiento, hemos dicho y reiteramos que somos combatientes, en toda la extensión de la palabra, a la luz o la oscuridad.

Más,  no formamos parte de los que creen que ocultando la verdad se sirve a la causa. No son las calumnias del enemigo las importantes, son los principios, las carencias y esperanzas de nuestro pueblo. Saltamos a la batalla de ideas públicas cuando Fidel llamó y porque el silencio ante desviaciones e insuficiencias estaban comprometiendo el honor de los revolucionarios cubanos y comunistas ante el pueblo y de los padres ante sus propios hijos.

Reiteramos que la legitimidad y necesidad de la revolución de 1959 no está en dudas para nosotros. La obra de los dirigentes revolucionario se ha concretado en las condiciones más difíciles y sus meritos son muchos. Solo que llegó la hora del cambio y, como nos enseñaron ellos mismos,  sobre los intereses del pueblo: nadie.

Lo que es hoy revolucionario en Cuba es avanzar con paso firme y proyectos claros en la socialización y democratización de la economía y la política, en la desenajenación de la vida económica, intelectual y social, en el bienestar largamente esperado por los cubanos.

Oponerse a ese curso es hacer contrarrevolución.

En función de contribuir y evitar el enfrentamiento entre revolucionarios, hemos pedido la definición de a qué se nos llama a construir y  defender; hemos solicitado la clarificación y rigurosidad del lenguaje, hemos dicho que revolución y revolución socialista no es lo mismo y que el lenguaje ambiguo no ayuda a llegar al objetivo. Reconocemos que todos somos un poco ignorantes, hasta los más sabios lo son y solo pedimos limitar esa ignorancia en un debate de respeto. No hemos sido suficientemente escuchados.

Pero no importa qué digamos o hagamos, para muchos en el poder somos simples idealistas, desconocedores de la realidad de la lucha de clase, portadores de propuestas que nunca se han realizado. 

Otros, con desparpajante descaro e impudor, canallas más que ignorantes, nos acusan, sin un solo argumento al menos profundo, sino decente, de contribuir a sembrar la desconfianza. O, la difamación preferida de la burocracia: resentidos, que como ya no vivimos bien, protestamos.

Esta es nuestra respuesta civilizada, puede haber otras: Quienes nos difaman son unos bandoleros. Quienes “le sirven en bandeja de plata al enemigo el Socialismo en Cuba“, son los que ignoran los pedidos del pueblo, son los que aun reconociendo sus errores no los erradican, son los que no dejan de repetir que saben que deben dejar pasos a nuevas ideas y hombres pero declaran -sin pudor alguno- que demorarán ese momento todo lo posible y hasta lo imposible.

Quiénes contribuyen a la división, no son los que denuncian los errores, sino los que los cometen, quienes fomentan la división son los que olvidan los principios y el respeto a sus compañeros de lucha y los ignoran, apartándolos por tener estas opiniones y defenderlas cuando los de arriba no las entendían. Son quienes llaman a opinar y a confiar y después utilizan  represalia silenciosa y enmascaradas.

Son  quiénes utilizan métodos propios de la mafia –dobles, ocultos, solapados- para resolver las contradicciones y no métodos martianos  y revolucionarios. Quienes aceleraran la división son quienes ponen sus intereses personales y ambición de mando por encima de los principios y en vez de empoderar al pueblo lo trata de convertir en maquinas de aplaudir, Quienes propulsan la división son quienes ocultan las opiniones de los militantes o una parte de las opiniones del pueblo y las manipulan a su antojo...

Quienes fomentan,  y mucho la división, son quienes privilegian la propiedad estatal sobre la socializada, la democracia representativa sobre la directa y el trabajo asalariado sobre el cooperativo. Son los que, opuestos a Marx y a Lenin, no quieren extinguir el estado, sino fortalecerlo .Son los que opuestos a Martí no quieren hacer una república para todos, sino para un grupo. Quienes contribuyen a la división son quienes practican el amiguismo y el nepotismo y violan la política de promociones establecidas en el PCC y el estado.

Quienes contribuyen, fomentan y aceleran la división son quienes conociendo muy bien la historia, los méritos y actitudes de los que se han hecho eco de su llamado a salvar el socialismo y ejercen los derechos que han conquistado en la lucha, ahora los denigran y tratan de deshonrarlos, después de impedirles publicar en los medios nacionales y partidistas sus opiniones.

Los comprendemos. Sus limitaciones les impiden aceptar incluso sus propios logros. No pueden comprender  el surgimiento de nuevos revolucionarios, capaces otra vez, como hicieron ellos al inicio y gracias a ellos mismos, de renunciar incluso a prebendas y privilegios, si los principios están comprometidos.

Si algunos ignorantes, filosófica y políticamente, creen que nuestras posiciones son socialdemócratas, revisionista  o perestroikas lo lamentamos. A estas alturas no se puede comenzar de nuevo la campaña de alfabetización.

Si algunos continúan creyendo que la democracia y la libertad son armas de la burguesía. Lo lamentamos, o mejor, le enviamos una tarea para la casa. Chávez, Daniel, Evo, Correa, el tupa Mujica y otros ascendieron al poder en un sistema de  democracia y libertad BURGUESA. ¿Sirven a la reacción? ¿No tienen el poder?

Lo que sirve a la reacción, a la oligarquía, al imperialismo es la limitación de la democracia, los programas “revolucionarios” llenos de exclusiones y temor a la diversidad, lo que sirve a la burguesía es castrar los ideales revolucionarios y solo convertirse en “revolucionarios justicieros”;  pero abandonando la libertad, las democracia  y el derecho.

Lo que sirve al capital y al imperio es abandonar el sentido común y la totalidad de los ideales por los que, miles, han caído. LO QUE SIRVE AL ENEMIGO ES LA AMBICION DE CUALQUIER  GRUPO QUE OLVIDE LA REVOLUCION ES DE TODOS Y HECHA POR TODOS.

Mienten quienes dicen que solo hacemos críticas y obviamos la lucha contra el enemigo principal. Hemos hecho más en nuestro suelo y fuera de él, que escribir. Decenas de artículos hemos hecho enfrentando las barbaridades del imperialismo, por la lucha contra el bloqueo, la liberación de los cincos, la solidaridad con revolucionarios- colombianos, palestinos etc., los indignados y otros, y algunos hasta hemos participado en sus acciones y broncas en sus países.

Compañeros nuestros han estado en Méjico, en Bolivia, en Venezuela, en Ecuador en España, desfilando y participando en sus demandas y eventos. No consideramos necesario para hacer críticas vernos obligados a realizar un libro de elogios, o en cada escrito hacernos solidarios con alguien.

No propugnamos la autoflagelación pública frente al enemigo –el cual, por demás, ha servido de justificante a muchas de nuestras insuficiencias- pero exigimos la autocrítica profunda y sincera ante los comunistas y el pueblo. Ni para la primera posición, ni para la segunda aceptamos superficialidades ni ingenuidades.

Por supuesto nos negamos a  enfrentar la burocracia en abstracto. Enfrentamos las raíces y los responsables de las insuficiencias, sean burócratas reales o… crean ser otra cosa.

Mienten quienes dicen que estamos contra el estado. Estamos por otro estado, fuerte, dinámico y moderno, que no es lo mismo que un estado elefantiásico y monopólico como el que hemos tenido. Estamos por un estado controlado por el pueblo. ¿podría existir alguno más fuerte?

Mienten quienes dicen que solo defendemos la autogestión y las cooperativas y que queremos cambios de hoy para mañana. Eso se ha explicado decenas de veces, como decimos más arriba estamos por una economía plural, no única, nos oponemos a la propiedad estatal exclusiva, la cooperativizacion exclusiva y cualquier monopolio exclusivo.

Y nos hemos cansado de repetir que es un proceso, poco a poco, pero sistemática y permanentemente en curso.

Mienten quienes aducen que actuamos en la red de izquierda digital y no en el CDR, en el Sindicato, en el PCC. Nuestras propuestas, todas han sido explicitadas en esos espacios.

Una significativa parte de la producción intelectual ha sido enviada a los órganos correspondientes, a la propia prensa oficial, a los medios  digitales internos. Solo para uso de cubanos en la isla se han publicado los artículos más severos, sin divulgación internacional alguna.

Varias propuestas y cartas están en mano de la alta dirección de la revolución y no  han sido publicadas y no las publicaremos. Toda la izquierda participó muy activamente en las discusiones recién ocurridas en Cuba. Esos críticos debían tener la vergüenza de pedir  a los medios cubanos  que permitan implementar el artículo 52 de la constitución. Y solicitar se nos permita publicar en Cuba y entonces debatir abierta y horizontalmente nuestros criterios..

Mienten quienes dicen que  usamos lenguaje agresivo, desequilibrado y maximalista. Hace cinco años que desarrollamos esta batalla de ideas de forma pública. Nunca olvidamos que las palabras amables convencen mejor y que avanzar paso a paso también es avanzar. Nadie pide  implementar de forma irresponsablemente vertiginosa los cambios imprescindibles hacia un nuevo socialismo, pero existe, sin dudas, la lucha de clases en nuestro país y  existe la ley de la acción y la reacción y existen  los que ocultan su inmovilismo en el estudio interminable de los problemas.

En política quien evade la raíz de los problemas, por dolorosas que sean,  no tienen posibilidades de ver triunfar sus ideas. Y el rechazo a las ideas no es problema mayor, problema mayor es la represalia física y moral que encubierta y no tan encubiertamente se ha desarrollado contra nosotros, contra esta izquierda nacida  en el seno revolucionario.

No somos siervos, no somos sacerdotes, somos revolucionarios y reaccionamos y reaccionaremos como tales.

Mucho menos nos consideramos portadores de ideas no perfectibles o totalmente cambiables, ni de implementarlas de hoy a mañana, solo exigimos el debate de ideas en igualdad de condiciones. De ideas, no de insultos.

Quien trata de deshonrar a otros, no se da cuenta que se deshonra a sí mismo.

Reiteramos, un partido no puede representar la nación si no eleva los principios democráticos, la cultura del debate, el respeto a las minorías y la libertad de opinión y discusión a nuevas alturas. Si no privilegia la ética y la coherencia entre las palabras y los hechos.

Es difícil pensar en algo más socialista que los trabajadores, en los centros de trabajo, decidiendo  qué, cómo y cuánto se produce, quién los dirigirá  y cómo distribuir las recompensas;  que en su  municipio decidan sus habitantes en asambleas públicas, en qué se gasta el dinero con que se cuenta; que en el Poder Popular hasta la máxima instancia la dirección sea electa por el voto directo y secreto de todos los ciudadanos.  No hay nada más Socialista que todas las propuestas de nación sean conocidas y discutidas por todos, nada más socialista que una mayor ética y transparencia en la prensa cubana, . ..Y nada más socialista que limitar la ambición de personas y grupos por ejercer el poder eternamente.

Los tiempos son  confusos y de alta tensión. Deseamos el dialogo, no la confrontación que se nos trata de imponer, de la que sí sacaría mucha ventaja el enemigo histórico pero, no somos ingenuos.

Jamás nos rendiremos ante el enemigo imperialista ni vamos a aceptar que se repita en Cuba la experiencia europea de burocracias corruptas y dirigentes incompetentes e desideologizados que traicionaron a los trabajadores, al pueblo y al socialismo.

Hacemos nuestra también estas palabras… quienes continúen el descrédito pretendiendo incluirnos entre enemigos o ignorantes y ponernos al lado del capitalismo incluyéndonos entre los adversarios del socialismo y la revolución cubana serán unos bandoleros que a falta de razones y argumentos intentan robar honras que ellos no tienen.

Demandamos el cumplimiento del artículo 53 de la constitución. Libertad de palabra y prensa Socialista. Ahora. Ya.

Por una sociedad con todos y para el bien de  todos. Viva Cuba revolucionaria.

Socialismo o Barbarie.

Enero de 2012
IDSC, Los 12, Joven Cuba-NG.