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Por Irina Echarry

Ahmadinejad gay

No tenemos homosexuales en Irán... ya.

Mucha gente se hace esa pregunta. Incluso, recibí dos llamadas invitándome a protestar por su visita. Una llegó tarde, ya el iraní estaba despegando de suelo cubano. Y la otra, la persona que la hizo se arrepintió, diciendo que no valía la pena y solo levantaría sospechas sobre nosotras.

A mí, que no me gusta llamar la atención y que además soy miedosa, no me animó lo de pasear las calles con carteles, pero tampoco me gustó la visita de uno de los presidentes que más presos de conciencia tiene y que más penas de muerte ejecuta en su país.

Intento ser tolerante, comprendo que hay protocolos que cumplir, sobre todo entre gobiernos, pero de ahí a que lo premien. Eso sí que no lo entiendo.

Ahmadineyad llegó a Cuba haciendo el símbolo de victoria con los dedos, sonriendo, quizá satisfecho de tener tantos/as prisioneros/as políticos, condenar a la horca o a la lapidación a tantos/as homosexuales, conversos/as al cristianismo y miles de mujeres (estas últimas incluso solo por supuesta infidelidad.

Ya sé que vivimos culturas diferentes, y precisamente por eso no debemos juzgarlo ni para bien ni para mal.

Sin embargo, el gobierno cubano le abre las puertas, le otorga el título Honoris Causa en Ciencias Políticas y además le da la palabra.

Entonces debemos escuchar su ironía cuando hace alusión a un nuevo orden mundial basado en la justicia y en el respeto a todos los seres humanos.

No sé si es cierto que Irán produce uranio empobrecido al 20 %, tampoco sé si el pueblo iraní aprueba el desarrollo del programa nuclear del país.

Pude haberme enterado de algo a propósito de su visita, pero en la prensa nacional sólo se dijo que es antimperialista y que piensa que el sistema capitalista está en decadencia.

Intento imaginar qué vino a hacer aquí, a un país donde por suerte ya hace unos años que no se ejecuta a nadie.

No me explico cómo el gobierno cubano que está abogando por cambios de mentalidad, (supuestamente para avanzar, prosperar, mejorar), recibe a un hombre con una política tan retrógrada, antifeminista, homofóbica, antiambientalista y belicista.

No entiendo, creo que me estoy perdiendo algo y no sé si algún día me entere.

Publicado en Havana Times