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Por Socialismo Participativo y Democrático (SPD)

Diciembre 1991: segundos antes de firmar su renuncia, Mikhaíl Gorbachov todavía piensa “tener tiempo”, como tantos políticos…

Diciembre 1991: segundos antes de firmar su renuncia, Mikhaíl Gorbachov todavía piensa “tener tiempo”, como tantos políticos…

Es recurrente entre los neoestalinistas cubanos y sus repetidores desinformados, achacar a Gorbachov, la Perestroika y la Glasnost, el desastre del “socialismo soviético”. En sus análisis se olvida que aquel “socialismo real”, enfermó de estatalismo-burocrático desde la época del propio Lenin, quien al final de su vida y sin fuerzas físicas ni poder real en el seno del partido bolchevique y el gobierno ruso, denunció la corrupción burocrática y trató de promover el cooperativismo en toda la economía.

Pero especialmente, no mencionan el golpe de estado a Gorbachov dado por las fuerzas estalinistas del Partido y el Ejército, que se oponían a las transformaciones que impulsaba la Perestoika, las cuales ponían en peligro el tradicional poder de la burocracia. Fue aquella acción traicionera, oportunista y cobarde, la que tiró al pueblo ruso a las calles, movimiento capitalizado por Yeltsin, Alcalde Moscú y la que lo catapultó al gobierno de Rusia, circunstancias que decretaron la muerte de la Peretroika, la eliminación de la URSS y la consecuente supresión del cargo público de Gorbachov. Y fue gracias a ese golpe de estado de los estalinistas, que el gobierno de Yeltsin, con el apoyo de la mafia rusa y el capital internacional, restauraron el capitalismo privado en Rusia. Ya para entonces la Perestroika, la Glasnost y Gorbachov, se habían convertido en historia reciente, pero en historia al fin.

¿Pero no me sirvieron el té?

¿Pero no me sirvieron el té?

En el fondo de tal tergiversación de la historia y los hechos, está la oposición de los neoestalinistas del patio a cualquier tipo de reformas al modelo de “socialismo de estado”, sobre todo aquellas que puedan tender a la desestatización, descentralización, socialización y democratización de la economía y la política. Como en la antigua URSS, las acciones de los neoestalinistas pueden terminar con los intentos reformistas actuales y llevarnos, quien sabe dónde. Por eso una de las más importantes tareas, sino la primera, de los comunistas verdaderos, los socialistas, los demócratas y revolucionarios cubanos en general, es derrotar políticamente el neoestalinismo criollo.

Última toma: quiebra fraudulenta de un sistema opresor, desigual y podrido. Una vez más “¡hay que derrotar a la reacción!” para que esto no vuelva a suceder.

Última toma: quiebra fraudulenta de un sistema opresor, desigual y podrido. Una vez más “¡hay que derrotar a la reacción!” para que esto no vuelva a suceder.

 

Publicado en Boletín SPD No. 79 (1/ año 4), enero-2012;
contacto: perucho1949@yahoo.es
(Imágenes de: Gorbachov – El fin de la URSS, documental de History Channel).
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