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Por Alfredo Fernández

nestleDías atrás me asombré cuando una amiga española me preguntó “¿cómo era posible que un gobierno como el cubano que desde hace más de cinco décadas pregona a voz en cuello por todo el mundo su postura en defensa de las causas justas, haya permitido la entrada al país de una transnacional como Nestlé?.”

Resulta que hoy la multinacional de productos lácteos lidera sin contratiempos, la venta de los helados en la red de tiendas por divisas del país.

Ante tal pregunta, me fui a Internet y una breve búsqueda en google, me arrojó al extenso prontuario de información sobre el proceder del  líder heladero en Cuba.

Boquiabierto quedé al conocer que la para mí tan “encumbrada empresa” ha amasado su fortuna a fuerza, ya sea de enormes despidos laborales, la tala de inmensas extensiones de bosques en todo el mundo y “la asfixia” de los pequeños productores de leche y agricultores en continentes como América y Asia.

Yo ignoraba hasta  ese momento semejante situación, pues mi pésima relación con Internet, más una prensa nacional que sólo aborda temas “previamente autorizados” impidieron que desconociera hasta hoy la verdad sobre Nestlé.

¿Quién autorizó la entrada de semejante transnacional en Cuba?  ¿Por qué nuestros dirigentes ignoran que en el mundo “los consumidores cada vez más buscan empresas y marcas que consideran que tienen una preocupación genuina por temas sociales y medioambientales y votan con el bolsillo” tal cual se lee en  la Guía de Marketing sostenible?

Aunque no tengo pruebas, sospecho que grande debió y debe ser la tajada brindada por Nestlé a los burócratas cubanos, para que estos le hayan permitido el raro privilegio de entrar al país y gobernar sin apenas competencia la venta de helados en divisas.

Yo, aunque soy sólo soy una golondrina, intentaré componer mi verano y prometo a mi amiga española y sobre todo a mí, no volver a comprar ni a consumir jamás un producto de tan inhumana transnacional, todo  para que Nestlé quiebre en Cuba.

Publicado en Havana Times