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Por Erasmo Calzadilla

“Una parte importante de la población norteamericana siente que la principal crisis que afecta hoy a los Estados Unidos es el colapso de la vida comunitaria, que se extiende desde el núcleo familiar al lugar de trabajo, el vecindario y la corporación, hasta llegar, hacia arriba, a la comunidad más amplia que es la nación. Se percibe una atomización de la sociedad. Y, sin duda, aparecerán otras formas creativas en que se envolverán las ideas socialistas.” -El Futuro Despues del Fin de la Historia de Francis Fucuyama, Centro de Estudios Públicos Chile 1992.

Este post es la continuación de uno anterior en que criticaba la respuesta que ofreció el filósofo Alexis Jardines a la pregunta que le realizara el estudiante de la Universidad de la Florida, Gerardo M.

¿Es cierto que no haya nada rescatable del comunismo entiéndase esta palabra como idea central de la política en tanto la vida en común…?

Según Alexis “no hay NADA rescatable en el comunismo” y “la Clase Obrera ha desaparecido y seguirá desapareciendo.”

Ante estas posiciones simplonas que niegan radicalmente todo un camino de lucha (y soluciones) y abaratan una polémica que podría ser muy interesante, me sentí provocado y respondí ya una vez; esta es la continuación.

Veamos qué más dice Jardines:

“Más bien quisiera alertar sobre los peligros que entrañan los colectivismos, tanto el marxista como el anarquista. Ya ambos han tenido la posibilidad de probar su eficacia.

“La implementación de la teoría de Marx derivó hacia el sistema estatista del socialismo real, mientras que las economías libertarias del anarcocomunismo se pusieron a prueba por todo el planeta: América (EE.UU), Europa occidental (España, Inglaterra) y oriental (Ucrania), el Medio Oriente (Israel) con resultados igualmente desastrosos al margen del Estado.”

Tesis: El colectivismo entraña un peligro.

Algunos ideólogos liberales a los que Alexis sigue han satanizado al colectivismo asociándolo a los sistemas políticos más tristemente célebres del siglo pasado: el Estalinismo y el Fascismo ¿pero eran estos sistemas verdaderamente colectivistas?

La ola socialista que recorrió Europa tras el fracaso político, social y económico (no tan recordado hoy) del liberalismo (convertido ya en el “liberalismo” de los trusts) fue manipulada por una élite guerrerista y desarrollista que pronto chocó con las verdaderas tendencias socialistas y comunitarias. Sobran los ejemplos, aquí mismo en Cuba, de un Estado supuestamente colectivista enfrentando a, y destruyendo las instituciones y relaciones comunitarias, religiosas, familiares que osaron hacerle frente.

¿Aún entraña peligro el colectivismo? Claro, pero aquí Jardines le echa arriba el muerto de otros.

Tesis: La ineficacia de los colectivismos

Lamento ser pedante al recalcarlo pero colectivistas (en el sentido de vida en común, propiedad colectiva sobre los principales medios de producción y relaciones interhumanas predominantemente no-mercantiles) han sido casi todas las sociedades en la historia de la humanidad. El colectivismo ha sabido convivir en armonía con el planeta sin amenazarlo de muerte.

En el seno de todas las sociedades, incluso las más individualistas, subsisten y surgen instituciones y movimientos prosocialistas muy “eficaces” (incluso en el ámbito económico). Estoy pensando en comunidades religosas, ancestrales, intencionales, en las cooperativas, algunos sindicatos y en algo tan común como la amistad y la familia.

Tesis: El comunismo y el anarquismo son colectivismos

Si cuando Jardines se refiere al colectivismo (comunismo, socialismo) lo hace pensando en una sociedad donde la “Voluntad General” gobierna sobre (y no en armonía con) las partes, entonces ni el marxismo y mucho menos el anarquismo pueden ser llamados colectivistas.

Marx por ejemplo consideraba que la atomización de la sociedad que estaba provocando el capitalismo: la ruptura de los lazos comunitarios, filiares, religiosos etc. era condición necesaria para la llegada del comunismo porque de esta manera (es decir atomizados) los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas. (1)

En otras expresiones de Marx (como la de abajo) se aprecia con más claridad cómo en su imaginario es el individuo libre el núcleo alrededor del cual se teje la sociedad.

En sustitución de la antigua sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos de clase, surgirá una asociación en que el libre desenvolvimento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos. (2)

En cuanto a los anarquistas, ¿alguien defiende más rabiosamente que ellos el individualismo? Solo por diversión escuchemos a Anselme Bellegarrigue, autor del primer manifiesto anarquista:

Para mí, la creación del mundo data del día de mi nacimiento; para mí, el fin del mundo debe cumplirse el día en que devuelva a la tierra mi cuerpo y el aliento que constituyen mi individualidad.

La abnegación es la esclavitud, la vileza, la abyección; es el rey, es el gobierno, es la tiranía, es el luto, es la guerra. El individualismo, al contrario, es la redención, la grandeza, la hidalguía; es el hombre, es el pueblo, es la libertad, es la fraternidad, es el orden.

Algunos anarquistas son más prosocialistas pero incluso éstos defienden con celo la libertad individual. Escuchen a Bakunin:

“Estamos convencidos de que la libertad sin Socialismo es privilegio e injusticia, y que el Socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad.”

Tesis: La implementación de la teoría de Marx derivó hacia el sistema estatista del socialismo real.

¿Implementación de la teoría de Marx? ¿Dónde ocurrió eso? No habrá sido en Cuba ni en la URSS, donde los trabajadores jamás detentaron el poder real sobre los medios de producción.

Continúa Jardines:

Si reparamos en los ejemplos más ilustrativos de economías libertarias vemos que el problema fundamental que enfrentan semejantes propuestas colectivistas es que no tienen en cuenta el carácter interdependiente de la economía. Entre otras cosas son utópicas porque creen que pueden sobrevivir aisladamente y, digo más, parecen estar dominadas por un deseo reprimido de volver a la pre-modernidad.

Para engendrar algo distinto de lo que predomina y no perecer en el intento sean necesarias ciertas barreras y aislamientos, pero de ahí a no reconocer el carácter interdependiente de la economía… ¿de dónde saca eso Alexis?

Y a propósito de aislamientos y barreras, nadie teme más la caida de los muros que los que esconden tras ella riquezas mal habidas.

Notas:
1.     Tomado de El Manifiesto Comunista.
2.     Tomado de la misma obra.

Publicado en Havana Times
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