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Por Isbel Díaz Torres

El proyecto El Guardabosques ha encontrado más informaciones sobre la tala total de una arboleda de casuarinas en la localidad de Santa Fe. Por el momento, las labores constructivas están paralizadas.

Seguramente muchos lectores conocen que trabajo junto a un grupo de activistas en un proyecto ecológico denominado El Guardabosques. Algunas de estas personas me han proveído de informaciones muy interesantes sobre lo sucedido en Barlovento.

He sabido que los inversionistas de las obras, pertenecientes al Ministerio del Interior (MININT), estuvieron esperando durante casi dos años por el permiso de construcción. También debieron esperar varios meses por la autorización para el movimiento de tierra.

Ese detalle es significativo pues, con tanto tiempo de antelación, pudieron haber informado a las autoridades locales del Poder Popular y a la población sobre sus intenciones. Queda claro que no se sentían en el deber y la obligación de hacerlo.

Según una de las fuentes, que prefirió no ser identificada, la tala realizada posee una licencia de “forestales,” pero no aclaró si se refiere al Servicio Estatal Forestal, que es la entidad encargada de otorgar tales licencias. La arboleda contaba con un ejemplar de Palma Real, lo cual les preocupaba a los militares, por la posible complicación del proceso de otorgamiento de la licencia.

En efecto, la Ley Forestal cubana, en su artículo 4 dice: “La palma real, árbol nacional de Cuba, integra el patrimonio forestal y su fomento y conservación goza de especial atención.”

Por otra parte, el Decreto 268 emitido por el Consejo de Estado en 1999, protege de manera especial a la palma real. En su artículo 5 prevé multas de 300 pesos cubanos, así como el decomiso de lo talado sin autorización, y de los medios empleados, a quienes talen, descortecen, anillen, fijen carteles, pinturas, vallas, o anuncios en estos árboles. No obstante, no fue respetado el árbol, y la licencia fue otorgada.

El impacto exacto a la vegetación que vivía en ese parque fue la pérdida de un flamboyán, una palma real, tres ocujes, y ochentaitrés casuarinas.

También se ha confirmado que las casas serán otorgadas a oficiales de Guardafronteras, instancia que pertenece al MININT, además de beneficiar a las mismas personas que dirigen el proyecto.

Las causas que han detenido las labores por el momento son dos. No han autorizado aún el dinero para los pilotes que estarán en los cimientos de la obra, y que requiere gran cantidad de material debido a la ausencia de terreno firme, como bien explica una de las cartas que han estado circulando por la web.

A miembros de la brigada obrera se les ha visto haciendo mediciones en el área, pero no han realizado nuevas intervenciones. Además, están a la espera de que otra empresa instale el sistema de drenaje, pues según la fuente, tiempo atrás la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) realizó trabajos en esa área, y tapó el sistema.

Ya sabemos que los directivos de la obra conocen de las acciones de El Guardabosques y los activistas comunitarios de Santa Fe, aunque no han dado respuesta a ninguno de nosotros. Según los comentarios que nos llegan, el ambiente está caldeado, y los pobladores se mantienen firmes en sus reclamos. Las últimas lluvias han provocado inundaciones en la zona, lo cual confirma los temores de la población.

Algo positivo es que la demanda ha llegado al periódico Juventud Rebelde, a manos de José Alejandro Rodríguez. El periodista refiere una alerta del ciudadano Daniel Morales sobre lo sucedido con el bosquecillo de casuarinas, así como otras dificultades relacionadas con las inundaciones por lluvias y la construcción de nuevas edificaciones en la localidad.

Los activistas de Santa Fe no se han quedado de manos cruzadas y continúan presionando para detener la obra. Recientemente han presentado una reclamación oficial ante el Consejo de Estado, firmada por cada uno de los vecinos, donde alertan de los peligros que implica tal construcción, y reclaman respeto a la comunidad y a la naturaleza.

 

Publicado en Havana Times