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En una estrategia revolucionadora, el equipo de béisbol cubano Industriales suma, a los tradicionales entrenadores de bateo y pitcheo, un entrenador cultural del más alto nivel. En entrevista concedida al periodista Rafael Grillo, el famoso y multipremiado escritor Leonardo Padura reveló que fue invitado por el mismísimo Lázaro Vargas, flamante mentor del equipo azul de la capital, a acompañar a los peloteros a lo largo del venidero clásico cubano, la Serie nacional. Mucha suerte les deseamos desde el corazón de un fanático.

Otro chisme, este más feo, reveló también Padura. Resulta que la editorial española Tusquets, detentadora de los derechos de autor por El hombre que amaba los perros, autorizó la impresión de hasta 4 mil ejemplares de la más reciente novela del cubano en su país. Como el Ministerio de Cultura aprobó la inversión para la edición, todos nos quedaremos preguntándonos por qué no se tienen noticias sino de la aparición de no más que un par de centenares de volúmenes, vistos fugazmente en la pasada Feria del Libro de la Habana. Alguna pista puede encontrarse en la trama del libro, que contiene una durísima denuncia de las condiciones de implementación de políticas estalinistas draconianas en la desaparecida Unión Soviética y, en menor medida pero no menos ciertamente, en nuestro país.

Con esa situación contrasta la actitud del ministro de Cultura, Abel Prieto, en el recién concluido congreso de los trabajadores del sector. A mis artistas no me los toca nadie, es la frase con que podemos resumir su estancia que, obviamente, fue un poco más elaborada, pero igual dio idea de que los protagonistas del arte en servicio del pueblo siguen contando con la más alta consideración, aún en el proceso actual de medidas de austeridad, recortes, reducción de plantillas, etc.

Con este tema se viven cada fenómeno que son para reír y llorar. Una fábrica de zapatos en Matanzas da pérdidas, entre otras cosas, porque no tiene completa la plantilla de trabajadores. Esto es, entre los que hacen zapatos, porque en los cargos de administración, dirección, servicios, etc., no falta nadie. Todos los caciques están ahí, pero los indios están rebencudos, no quieren ir para allá, dice el Granma.

Tal vez se hayan ido a cultivar tabaco o a trabajar para el turismo. Estas son labores cuyo desempeño autoriza a adquirir un automóvil nuevo. Los ministros y funcionarios explican que fueron las directivas del último congreso del Partido, las que están siguiendo para determinar qué cubanos son importantes y pueden comprar un carro nuevo, como los artistas, los diplomáticos, los contratados en el extranjero que no sean médicos; y cuáles no, y entre estos últimos se encuentran los simples obreros y la mayoría de los campesinos. Lo más triste del caso, es que esas directivas son del Partido de los obreros y los campesinos. Lo que hay que ver.