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Por Elaine Díaz

El programa Universidad para todos de la Televisión Cubana estrenó el sábado 17 de diciembre el curso Ecured: una enciclopedia colaborativa en la informatización de la sociedad cubana.

La inclusión de temas relativos a la informática en los programas formativos, no solo desde el aprendizaje de las herramientas sino desde la apropiación de la nueva filosofía de la web, que descentraliza los procesos comunicativos y empodera a los ciudadanos corrientes en tanto brinda la posibilidad -al menos en teoría- de convertirse en posibles emisores, es una demanda de varios sectores intelectuales y académicos pospuesta por largo tiempo. Por este motivo, la llegada de un curso cuyos objetivos centrales son “promover el uso de esta importante herramienta en nuestra sociedad” y capacitar a “los seguidores del curso, desde cualquier lugar de la Isla, en la construcción colectiva de la Enciclopedia Colaborativa Cubana” despertó el interés de los usuarios habituales de la red.

La polémica no se hizo esperar. Las primeras entregas de las clases televisivas, que también contarán con un componente presencial en los Joven Club de Computación y Electrónica donde “un personal capacitado en esta temática responderá dudas y le ayudará a practicar los conocimientos adquiridos en clases” partieron de la concepción de web 2.0, intentando abordar disímiles y complejas aplicaciones como Twitter.

Pero, ¿cuál es el panorama de acceso a la red en la Cuba actual? Según este artículo de la periodista y profesora cubana Milena Recio:

“La cifra de penetración de Internet en Cuba, según la Internet World Stats (IWS), es de solo 14 por ciento, considerando una población total aproximada de 11,5 millones de personas y de 1,6 millones de “conectados”; una de las más bajas en América Latina. Buena parte de estos usuarios se conectan a una especie criolla de Intranet con accesos limitados y a baja velocidad.”

Estas cifras incluyen a los usuarios de Internet que “alguna vez” han navegado por la red o aquellos que solo cuentan con una dirección nacional de correo electrónico, lo cual constituye una experiencia limitadísima de acceso.

En su artículo, La hora de los desconectados, Milena Recio también auguraba una campaña de alfabetización digital similar a la de 1961. Resulta difícil imaginar a los jóvenes del siglo XXI cubanos con laptops y celulares enseñando hasta en la Sierra Maestra qué son Facebook, Twitter y los blogs.

Y es que,

“Aun cuando no están disponibles PC para todos —faltan muchísimas— y la conectividad seguirá siendo difícil, la sociedad cubana no podrá dar ninguno de los saltos que pretende en estas fechas, si no lo hace promoviendo sujetos activos en el uso de las tecnologías digitales y sus contenidos (¡la información y el conocimiento!).”

La polémica que tuvo lugar hoy en Twitter, donde participaron varios miembros de nuestra comunidad, se centró en varios aspectos medulares:

  1. El acceso a Internet desde la Isla es aún muy limitado, por lo que intentar masificar el uso de las tecnologías a partir de cursos semipresenciales podría ser errado.

Sobre esta duda, creo oportuno señalar la siguiente observación:

“Aunque todos soñamos los “aparatos”, la alfabetización que se necesita —si bien no podrá prescindir de ellos—, no depende solo de la dotación tecnológica; es de mayor alcance. Pero tampoco se reduce a enseñar el uso de sistemas operativos (da igual Windows o Linux) o de procesadores de textos o imágenes (lo mismo Office que OpenOffice), o a buscar información en enciclopedias digitales (sin distinguir entre Encarta o Wikipedia).”

El segundo eje en la polémica se centró en la concepción misma del curso, los contenidos a impartir así como la efectividad de los caminos trazados para alfabetizar a futuros editores de la enciclopedia colaborativa cubana “Ecured”. Para algunos usuarios, es imprescindible partir de aplicaciones más recientes y generalizadas como Facebook y Twitter para comprender la filosofía colaborativa de Ecured. Sin embargo, en las condiciones actuales de Cuba, donde estas aplicaciones son inaccesibles por el tiempo de carga de las páginas, la limitación en el acceso a Internet e, incluso, por su bloqueo en universidades e instituciones nacionales, podría resultar contraproducente. De manera alternativa, se podría centrar el curso en los cambios en la concepción de lo enciclopédico y los modos de articular el conocimiento en la web a través de la wiki, aplicación que favorece la colaboración. Esta línea única, despertará el interés de un público nacional que no pudo madurar gradualmente junto al desarrollo de las nuevas tecnologías y que se asoma a Internet bajo la filosofía 2.0.

Tomado de La Polémica Digital: Web 2.0 en la televisión cubana (I) (Exclusivo para Bloggers Cuba).