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Por Isbel Díaz Torres

“Cuando yo llegue el fin de semana y vi esto, me dieron ganas de llorar”, confeso Patricia Alonso

Un bosquecillo de casuarinas fue totalmente talado el pasado 11 de julio, en la costera localidad de Santa Fe, al oeste de la capital cubana. La acción, llevada a cabo por una brigada del Ministerio del Interior (MININT), ha dejado consternados a los vecinos del lugar, quienes manifestaron su impotencia para evitar tal depredación.

La diseñadora Patricia Alonso y su familia tratan actualmente de denunciar lo acontecido, aún cuando no les queda claro a dónde deben dirigirse. Por tal razón informaron de los hechos al colectivo ecologista El Guardabosques, con la esperanza de encontrar eco a sus demandas.

“Cuando yo llegué el fin de semana y vi esto, me dieron ganas de llorar”, confesó la joven, quien junto a familiares y amigos ha trabajado en el diseño de campañas de bien público para la localidad de Santa Fe.

La cubierta forestal que se encontraba en la depresión impactada era uno de los elementos verdes más significativos de la Quinta Avenida en la porción de Barlovento, y constituía un símbolo característico del eje vial y urbanístico de la zona.

Al fondo, una caseta metálica de color azul, revela la presencia del guardián del lugar.

Los activistas de El Guardabosques, junto a Patricia, acudimos al lugar buscando información y tratando de cuantificar el impacto real de la depredación.

Ninguna señal queda de lo que fue ese bosque urbano de casuarinas. Un amplio terraplén amarillo ocupa la totalidad de la manzana que da a la céntrica Quinta Avenida. Al fondo, una caseta metálica de color azul, revela la presencia del guardián del lugar.

“Esto serán casas para militares. . . para guardafronteras. Serán edificios biplantas del MININT”, declaro resuelto el joven custodio, que vestía uniforme militar. Su información fue corroborada por los vecinos quienes, a escasos metros del sitio, han sido las personas más vulneradas.

Vecinas indignadas

“Los muchachos de Jaimanitas y Santa Fe, y todos los muchachos del barrio jugaban en el bosque. Era un pinar con césped donde los extranjeros venían y se sentaban a merendar como un picnic. A todos les gustaba este pinar, era lindísimo y daba tremendo fresco”.

“Ese pinar lo cultivo Celia Sánchez para su proyecto de 'amor libre', y nada de eso han respetado”, dijo una vecina.

De ese modo se refirió una de las vecinas, a quienes no pedimos que se identificaran para evitar que se cohibieran. “Ese pinar lo cultivó Celia Sánchez para su proyecto de ‘amor libre’, y nada de eso han respetado. Eso se hizo hace 41 años. Celia fue la que mandó a poner ese pinar ahí”.

Celia Sánchez Manduley fue una participante activa en la Revolución cubana y amiga íntima de Fidel Castro, con quien fundo el Movimiento 26 de Julio. Después del triunfo de 1959 mantuvo un bajo perfil político aunque con una tremenda influencia en el presidente cubano, de quien fue secretaria hasta su muerte en 1980.

No se han encontrado datos sobre el referido proyecto de ‘amor libre’, pero en el imaginario de la vecindad existe esa certeza.

Otra de las vecinas da detalles de como sucedió la tala: “En un día hicieron todo el trabajo. A las 7 de la mañana llegaron. Mi hijo pequeño se levantó gritando ‘Ay, mamá, van a tumbar el pinar’. Sus gritos eran tremendos, lloraba. Yo salí a llamar a los vecinos, y todos se quedaron pasmados. La gente venía y les gritaba descarados a los militares. Ese mismo día comenzaron a rellenar y nivelar todo el terreno. Fue un crimen”.

“Tumbaron los pinos, y dejaron cantidad de pichoncitos de ave muertos. Yo no se como hablan tanto de ecosistema, y medioambiente, y tanta cosa, y ahora llegan aquí y acaban”, dijo visiblemente indignada otra muchacha que participaba de la conversación.

En un día hicieron todo el trabajo.

Hasta un fumigador que pasaba y escuchó parte de la entrevista, dijo en voz alta “Acabaron ahí, mira lo feo que se ve eso, que antes se veía tan lindo”.

En la casa de la esquina vive otra de las familias que más conmoción han mostrado por lo sucedido. Dinaidis y su abuela Marta nos dieron fotos e hicieron comentarios estremecedores. “Mi niño que va a cumplir 2 años está traumatizado con lo sucedido, y no para de decir: Mira mamá, tumbaron los pinos ¿dónde están? ¿dónde están los pinos?”, cuenta preocupada Dinaidis, para quien la arboleda era una eficaz barrera de contención para los ciclones y el salitre.

Marta, en cambio, se pregunta cómo el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) “aprobó semejante disparate. Si por la televisión y todos los medios nos hablan constantemente del calentamiento global, la protección al medio ambiente, ¿cómo es posible esto? Ese bosque era el pulmón de esta zona”, asegura la anciana.

La abuela de Dinaidis nos narra algunos de sus intercambios con el Coronel del MININT que está al frente de la obra y quien le mostró una autorización del CITMA. Según el oficial, la obra está amparada en los artículos 5 y 6 de aquel documento, sin embargo, “cuando le pregunté qué decían, me cerró la carpeta y me la quitó”, dijo Marta.

Se trata de una depresión que constituye una laguna temporal, que se inunda en ocasiones de lluvias fuertes.

De acuerdo con una carta escrita por Patricia Alonso y la ingeniera Gertrudis Valdés Hernández, investigadora del Instituto de Geofísica y Astronomía, los edificios se están construyendo en el espacio de una depresión que constituye una laguna temporal, que se inunda en ocasiones de lluvias fuertes.

“Dicho espacio está horadado por varios sumideros cársicos taponados, que se sostienen en un sistema hídrico subterráneo que drena al mar, por lo que su fundamento geológico es muy frágil y vulnerable al impacto de la construcción de edificios”, afirma en el texto la especialista, para quien el terreno es altamente susceptible al hundimiento y la obra requería de una evaluación de impacto ambiental.

Autoridades locales no han sido informadas

“No dijeron nada, nadie sabe nada. Llegaron de repente a comérselo todo. En el mismo momento tumbando y echando un polvo blanco. No preguntaron en ningún momento qué pensaban los vecinos. A todo el mundo le ha dolido, porque esa era la vida de todo el mundo aquí. Los muchachos ya no hayan donde meterse, y ahí se pasaban el día entero. Ahí jugaban fútbol, pelota, eso servía para todo. Si antes de tumbarlo hubieran preguntado, tal vez tendría solución, pero ahora ya pasó”.

Esas fueron las palabras de Aymé, la presidenta del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) Nº5, donde estaba enclavada la extinta arboleda.

“Aquí hay CDR por gusto, porque no se le planteó nada al CDR, ni al barrio, ni a nadie. Dicen que son para guardafronteras. La presidenta del Comité está cabrona, el barrio está cabrón”, había declarado la primera vecina entrevistada, y ahora pudimos corroborar sus palabras.

Aymé contó que los vecinos se quejaron por las maneras con que el jefe de la obra se dirigió a los pobladores. “Ellos se piensan que son los dueños del mundo, y se expresan como les da la gana, han amenazado con que si la gente sigue protestando, van a cogerse todo esto. A mí tienen que darme candela para sacarme de aquí”, expresó la presidenta del CDR.

“Por las tardes la gente a veces se sentaba debajo de los pinos, era de todo el mundo. A todo el mundo le ha dolido. Hace pocos meses tuvimos una Asamblea de Rendición de Cuentas del delegado, y no se dijo nada del asunto; tampoco en las reuniones de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana”, declaró Aymé, desconcertada por la manera inconsulta en que se realizó la tala.

Los comentarios del delegado de la Circunscripción 64 de Santa Fe, acciones de la comunidad, así como detalles sobre la especie talada, serán presentados en la segunda parte de este reportaje.

(Continuará…)

Publicado en http://www.havanatimes.org/sp/?p=50270

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