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Por Amrit

HAVANA TIMES, Julio 31 Si uno fuera a creer en alguna teoría de omnisciencia malévola, podría demostrarlo fácilmente observando el desarrollo de la cultura alternativa cubana.

Una y otra vez surgen proyectos que buscan cubrir un vacío evidente, aparecen con el ímpetu de una contracultura asfixiada por el oficialismo de las instituciones, una y otra vez se debilitan y disuelven.

Es cierto que esto puede ocurrir también espontáneamente: todos los grupos enfrentan conflictos que pueden hacerlos colapsar desde adentro, pero si observamos bien, veremos que la detonación no es siempre interna.

En opinión de muchos, la fuerza que ahora mismo está barriendo el Festival Rotilla (evento de música alternativa que se celebra cada verano en la playa de Jibacoa y ha hecho furor entre la juventud cubana) fue la que arrasó hace varios años con el Festival de Rap de Alamar.

Ambos eventos fueron creados por productoras independientes, ambos desataron un gran entusiasmo popular, ambos llegaron a alcanzar repercusión internacional, ambos fueron tomados en el momento de máximo esplendor por una institución (un término abstracto que elude oportunamente cualquier imputación directa).

Y una trayectoria similar tuvo el grupo multidisciplinario OMNI, también de Alamar. En el décimo aniversario de su Festival Poesía sin Fin. fueron advertidos de que el evento quedaba suspendido.

No importaban el tiempo invertido, los recursos, la promoción. No importaba el tedio de una ciudad relegada a la periferia, a la omisión, a la indiferencia. No importaban la opinión del público ni la carencia de una cultura autónoma, no importa que los pocos eventos oficiales son pulsaciones artificiales (y escasas) que no sacian ni el hambre de entretenimiento.

Después de la embestida

Indagando en la historia de estas disoluciones. a medida que uno se acerca, la causa de la destrucción se va volviendo más confusa. Especialmente porque en este fenómeno actúa además un factor inherente a la condición humana: el egoísmo.

Tomemos, por ejemplo, el Festival de Rap. Al ser intervenido el evento por la Asociación Hermanos Saíz, se les ofreció a los raperos la posibilidad de ser legalizados. esto incluía la posibilidad de viajar a Estados Unidos, la meca del Hip Hop. Grupo Uno, gestor original del evento, no había podido hasta ese momento asignar un salario a sus raperos (ni siquiera a los propios miembros de la directiva) ni garantizar viajes al extranjero, tampoco tenían una agencia independiente de grabación. No es de extrañar que los raperos se aliaran al interventor y la desmembración fuera rápida y sin desangramientos aparentes.

Lo triste es que en el momento del cambio de dueño del festival, ya éste había atraído periodistas extranjeros, ya el músico Harry Belafonte y el actor Danny Glover, impresionados por la pujanza del Hip Hop cubano, habían venido a Cuba y se entrevistaron con varios raperos, ya un grupo de activistas norteamericanos que apoyaban el evento se autodenominaban Agosto Negro. ya el Anfiteatro de Alamar, repleto, rugía de entusiasmo a fines del verano ya había Peñas de Rap todos los meses porque un evento anual no era suficiente para canalizar toda esa potencia.

Ahora, ¿cuánto se ganó con el cambio? Veamos:

– Se creó la Agencia Cubana de Rap, que no cubre la demanda de los raperos cubanos.

– Apareció la Revista Movimiento, que es casi un fantasma por su accidentalidad, y no abarca ni la tercera parte del movimiento Hip Hop en Cuba.

– Surgió el Simposio de Rap, que no ocurre en Alamar sino en el Vedado y arrastra una sutil y amarga estela de la derrota de los de la periferia contra los del centro.

– Surgió el evento Puños Arriba. que tampoco se hace en Alamar por lo que los alamareños (una vez más) sienten la limitación de ser, además de un proyecto urbano abortado, la mutilación de una identidad que ya se habían ganado. En el momento de la debacle en otros municipios se hablaba de Alamar como la Ciudad del Rap.

La cadena invisible

La estrategia actual para desarticular el fenómeno Rotilla, (otra vez) permite aplicar con toda eficacia la máxima divide y vencerás.

Se les ofrece a los DJ la posibilidad de ser profesionales. algo con lo que sueña objetivamente todo artista del espectáculo. La detonación una vez más parece interna.

Sin embargo, en esta ocasión la reacción de los productores no es una débil protesta, un rumor que se licúa en la velocidad del tiempo y los eufemismos de las versiones oficiales. Matraka Producciones ha hecho pública una declaración donde acusa de secuestro de evento al Ministerio de Cultura y advierte que iniciará los procesos legales para recuperar su festival, amparada por las leyes de derecho de autor y propiedad intelectual

Para el público mayoritario de Rotilla, más ávido de una libertad basada en el mero divertimento, tal vez este cambio de dueño no importe mucho. Si se mantiene el festival, generará la misma basura de la que ya se quejan las personas con intereses ecologistas, la gente podrá bailar, beber, enajenarse No hay dudas de que el egoísmo sigue siendo un cómplice seguro y eficaz.

La falta de cohesión provoca que un ataque exterior descubra las fisuras que dejamos desgarrar. En halar nuestra parte sí somos expertos, no importa cuánto arranquemos con tal de creernos a salvo.

Y por otro lado, la historia se reinventa no sólo alterando el pasado, sino con la petulancia de las generaciones nuevas, que constituyen un útil sistema de reciclaje. Los viejos perdedores no nos inspiran respeto. Pensamos (una vez más) que fueron ineficaces, que su tiempo pasó, que nosotros sí sabremos hacer las cosas. Hasta que chocamos contra el muro que hemos permitido con nuestra inconsciencia y otra generación viene a restregarnos su confianza en que la alternatividad es posible, es realizable

¿Cuántos eslabones tiene esta larga cadena? En el pasado hubo proyectos como Paideia, una propuesta de cultural autónoma, diseñada por un grupo de escritores y compartida por la mayoría de la comunidad artística e intelectual de la Habana de los años 80.

Según la escritora Reina María Rodríguez, Paideia era para los antiguos griegos la base de educación que haría del individuo una persona apta para ejercer sus deberes cívicos. El proyecto hasta tuvo casi un programa de televisión que nunca salió al aire y cuyas grabaciones se perdieron. Lo que sí no se perdió fue la repercusión instantánea en forma de paranoia oficial o personal y sus miembros fueron acusados de querer crear un partido político.

Así que empiezo a halar la cadena invisible y me pregunto: ¿cuántos eslabones hay perdidos, sepultados en el polvo del olvido (impuesto)? ¿Qué pasó con Arte Calle. ¿Qué fue aquello de Criterio Alternativo. un proyecto nacido en Alamar y que fue desarticulado hasta el hueso? La misma palabra alternativo empieza a sonar a prohibido, a proscripto.

Y los eslabones empiezan a rodearnos, a asfixiarnos. El Festival de Cine Pobre de Gibara fue tildado de contrarrevolucionario y censurado. El evento Poesía sin Fin. (cuyos productores no se han rendido), sólo se realiza en casas particulares pues el grupo tiene prohibido presentarse en cualquier institución del país.

La recién nacida Peña de Rap Los Chícharos no se ablandan. del Proyecto Este Industrial. que se hacía inicialmente en la Casa de la Cultura de Alamar, ahora se realiza en casa de uno de sus coordinadores. ¿La causa? Que censuraron a Escuadrón Patriota, a Los Aldeanos, que piden el curriculum de los autores y los textos que se presentarán, que la institución no colabora sino obstruye

Cualquier rapero puede hablar de un concierto suspendido repentinamente (a quien le importan los ensayos, los gastos de producción, las ganas del público) Las productoras independientes se quejan de hostigamiento.

Paradójicamente, en el Municipio de Cultura de la Habana del Este persiste la promesa en forma de cartel, que asegura como parte de su misión: dar respuestas a las demandas de la población, intentando satisfacer las demandas espirituales de éstos y educar con gustos estéticos ajustados a los imperativos actuales de nuestra sociedad.

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