Maykel González Vivero

Mariela habló este mes para los españoles. En Cuba, donde muchos aguardan cada palabra suya como si fuera un oráculo, pocas veces trascienden sus declaraciones a la prensa. El tema no figura en la agenda de nuestros medios. ¿Hay algo que los españoles deban conocer antes que los cubanos?

De lo que Mariela dijo en España se infiere que hay un debate en nuestro país sobre la posibilidad de aprobar una unión civil. Si lo hay, debe estar efectuándose a puertas cerradas en algún sitio que ignoro. La mayoría de la gente desconoce qué es la unión civil y qué la diferencia del matrimonio. Me preocupa que una cuestión tan importante sea discutida sin la participación de los interesados. Este país se ha ejercitado a menudo en toda clase de debates. Recientes discusiones públicas confirman nuestra experiencia en el intercambio, la sugerencia y la reescritura.

La legitimación jurídica de las relaciones homosexuales quizás parezca un recurso trasnochado cuando el matrimonio convencional está en crisis, pero se trata de un desagravio, un gesto de justicia histórica. También puede aplicarse aquí la lógica del llamado pecado de omisión: omitir un derecho, pasarlo por alto, fingir que no hay tal, equivale a formar bando con la injusticia.

Otra cosa: siempre me ha sorprendido que Mariela sea partidaria de la unión civil en lugar del matrimonio en igualdad de condiciones. En estas declaraciones invoca a la iglesia católica y menciona cuestiones en las que podemos ceder. No entiendo. ¿Acaso el catolicismo no es mucho más influyente en Argentina que en Cuba? Los argentinos tienen matrimonio igualitario, ¿por qué nosotros, los más laicos de América Latina, debemos complacer en este punto a la Iglesia? Parece una incoherencia de Mariela. ¿Cómo negociar con una institución que hasta desaprueba el uso del condón? ¿Por qué ceder? ¿Ante quién? ¿Cuáles derecho han cedido los cubanos cuando importa hacer justicia? A estas alturas ya se lucha en los países que poseen uniones civiles para trascender este concepto. La unión civil, que parece una victoria, va siendo considerada discriminación. Por leve y sutil que parezca la distinción, cualquier discriminación es inaceptable.

Los medios internacionales han otorgado alguna promoción a la próxima boda de la cubana Wendy Iriepa, transexual. Wendy no podría casarse de haber permanecido en su condición original. La Iglesia, aunque Wendy fuese mujer y católica, tampoco procedería jamás a efectuar el matrimonio eclesiástico. Supongo que los dignatarios católicos pueden reservarse su propia versión de matrimonio, pero no tienen que influir sobre un acto civil ni Mariela debe consentirles ninguna ascendencia.

Y cuando hablo de consentimiento acaso alguien crea que delego en Mariela toda la conducción del debate. Por supuesto que no. Reconozco la influencia favorable que ha ejercido al frente del CENESEX y la paciencia con los oponentes de su proyecto. La tribuna que ocupa, de cualquier modo, está vacía sin nosotros.

Publicado en: http://genealogiadelnictalope.blogspot.com/2011/07/la-tribuna-vacia-union-civil-o.html