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Dmitri Prieto entrevista a Pedro Campos Santos

Havana Times continua con su entrevista con Pedro Campos Santos. Perucho pertenece a un colectivo informal denominado SPD (Socialismo Participativo y Democrático) que desde ya unos años se ha dedicado a promover el camino socialista para la Cuba del futuro y del presente. Un camino socialista basado en la autogestión social con libertad para todas las personas que de ella forman parte; un socialismo en una República con todos y para el bien de todos. como lo quería José Martí.

HT: ¿Qué puedes decirnos de los espacios de debate en nuestra sociedad hoy? Académico-político-ciberespacial-en la vida cotidiana-en las reuniones de organizaciones de masas

PC: Existen espacios muy limitados. Nos han invitado a algunos espacios oficiales como la revista Temas, el Centro Cultural Juan Marinelo y la revista Criterios, pero los centros académicos oficiales tratan de excluirnos, sin lograr que en su propio seno surjan y se desarrollen compañeros con pensamientos iguales o semejantes.

Hemos participado en los debates abiertos por la dirección del Partido. Muchos que comparten nuestras ideas son militantes del Partido y la UJC y en sus núcleos y Comités de Bases las presentan. También las reuniones del Poder Popular o los CDR, son espacios que hemos utilizado asiduamente. Participamos en la red Observatorio Crítico y desde luego donde más hemos podido actuar es en el ciberespacio, aún con muchas limitaciones, escribiendo en páginas internacionales de izquierda y divulgando artículos por la intranet.

Junto con Miguel Arencibia, Félix Sautié y Félix Guerra y otros compañeros fundamos la Sección Cuba en Kaosenlared en el 2007 y a solicitud mía, en esa Web se abrió la sección Debate Socialista, en función de las discusiones del VI Congreso. Colaboramos activamente en otras páginas latinoamericanas de Centro y Sur-América y nuestros artículos han sido publicados en prácticamente todas las páginas de la diversa izquierda internacional en español y sabemos también de varias webs en inglés que nos publican, algunas asiduamente como Havana Times.

Muchos de nuestros artículos han sido publicados en la prensa escrita de la izquierda. Durante un tiempo estuvimos editando el boletín SPD, pero las dificultades para acceder a Internet por la acción oficial que nos ha ido cerrando esas posibilidades y la aparición de otros boletines como el Compendio del Observatorio Crítico, Desde la Ceiba e IDS (Izquierda Democrática y Socialista), que comprenden nuestras inquietudes, publican nuestros escritos y compensan nuestros déficits de acceso y posibilidades, nos llevaron a suspenderlo.

Otras razones básicas se explican en la propia nota del SPD 71 [la nota suspendía
la publicación de ese boletín electrónico – DPS]
. Tampoco queríamos atiborrar los limitados correos de intranet con repeticiones innecesarias. No nos interesa un protagonismo particular. De demandarlo la situación, volvería a editarse.

HT: ¿Qué importancia tienen para ti los espacios del alter-mundialismo, los debates globales sobre el futuro del planeta, la solidaridad con causas que aparentemente no nos tocan el bolsillo pero están ahí, en nuestros corazones? ¿Cómo el pensamiento y la obra de gente como tú se insertan y pueden contribuir a todos esos movimientos? ¿Puedes mencionar a algúno/as activistas o colectivos que hayan ayudado en tu trabajo o hayan recibido solidaridad de Uds.?

Desde luego que [SPD] nos insertamos y somos parte de esa tormenta de ideas contemporáneas que son los movimientos sociales y altermundistas, asociados a la búsqueda de soluciones a los graves problemas que afronta la humanidad, especialmente los problemas del medio ambiente, la exclusión y discriminación por distintas razones, la promoción de formas de vida e intercambio solidarios, -más allá del llamado internacionalismo proletario-, la pobreza y en general a los problemas derivados de un mundo lastrado por el trabajo asalariado y su consecuente división clasista y jerarquizada que engendra, naturalmente, el menosprecio y la discriminación de los poderosos sobre los diferentes.

Contribuimos, como podemos a pesar de limitaciones y prohibiciones, con ideas y acciones concretas, participando en espacios de debates y con intentos no siempre logrados de economía solidaria, apoyando el cooperativismo no solo en Cuba, brindando y practicando nuestra humilde solidaridad a los grupos que en Cuba y en cualquier parte del mundo son discriminados por cualquier causa, sea racial, de sexo, sector, política, lugar de residencia, etc.

Internacionalmente hemos recibido la solidaridad de grupos de la amplia izquierda, asociaciones, instituciones, movimientos políticos, órganos digitales de izquierda, cooperativas y partidarios del cooperativismo y la autogestión de los trabajadores y de organizaciones políticas latinoamericanas, norteamericanas y europeas fundamentalmente.

Hemos sido invitados a muchos eventos internacionales, lo cual es también una forma de solidaridad y nuestros artículos han sido traducidos y publicados en América y Europa en infinidad de revistas y otros ciberespacios. También han aparecido en la prensa plana. Existe en general una repercusión amplia de cuanto escribimos y publicamos en internet.

Algunos órganos calificados de centro y derecha, nos han citado parcialmente y alguno hasta ha publicado algún artículo nuestro, pues lógicamente no comparten nuestras estrategias, aunque coincidan con algunas de críticas nuestras. Nuestros escritos están libres de ser citados íntegramente o por partes, nada cobramos por lo que publicamos. Ojalá y todos los órganos, aunque sean de derecha nos publicaran. El uso de la prensa burguesa por los revolucionarios, siempre ha sido parte del arsenal político de la izquierda. Así lo demuestra la historia de la propia revolución cubana.

Cooperamos con la amplia red nacional Observatorio Crítico-Foro Social Cubano a quien damos y de quien recibimos acciones solidarias. Igual podemos decir de la Cofradía de la Negritud. Hemos criticado abiertamente la represión y el encarcelamiento de cubanos, cuyas ideas políticas no compartimos totalmente, pero cuyos derechos a la libertad de pensamiento, expresión y asociación sí defendemos, como los de todos los demás cubanos.

Nos oponemos a las acciones violentas, desde cualquier ángulo. Hemos firmado documentos internacionales de apoyo a causas justas y populares en todo el mundo, hemos condenado las acciones represivas contra revolucionarios hermanos latinoamericanos y hemos dedicado especial atención a la solidaridad con los 5 compañeros presos en EE.UU. por combatir el terrorismo. Un aspecto destacado en nuestra acción teórica y práctica, ha sido el enfrentamiento a las acciones imperialistas enemigas contra la revolución cubana y contra el movimiento revolucionario internacional.

Estamos muy preocupados y observamos detenidamente los acontecimientos en América, del Sur, en el Medio Oriente y en Europa. Rechazamos todo tipo de intervención extranjera para resolver los problemas internos de cada país. Especialmente el papel de gendarme internacional del imperio, auto-abrogado por EE.UU. y la OTAN. No desconocemos el precio de las agresiones y del bloqueo imperialista, ni las limitaciones que impone a cualquier modelo socialista y hacemos énfasis en la necesidad de desmontar lo que pueda justificar y favorecer esos planes contra nuestro país. La lista de personas, grupos o instituciones que nos han brindado solidaridad o la han recibido de nuestra parte, sería muy larga.

HT: ¿Cómo ves la revolución del futuro? ¿Cómo en tu opinión un pueblo como el cubano ha logrado todos estos años y puede seguir logrando un enfrentamiento a un país tan poderoso como EE.UU.?

PC: La revolución social, en sentido marxista, no es un acto, sino una sucesión de movimientos económicos, políticos y sociales. La revolución política que lleva solo a un cambio de gobierno, puede o no desembocar en revolución social, si conlleva cambios determinantes en las relaciones de producción.

La nueva revolución social mundial en curso, que tiene como protagonistas a los trabajadores libres asociados, viene realizándose desde el siglo XIX, marcada por los pensadores que sistematizaron las ideas de la socialización de los medios de producción y la democratización de la vida política. Y no me refiero a Marx solamente, sino a una pléyade de ideólogos de diversas nominaciones que, todas anticapitalistas, han aportado al acervo revolucionario moderno.

Ubicaría su inicio por la Comuna de Paris en 1871, pues desde entonces el proceso revolucionario mundial se viene desarrollando, aunque quizás algunos no lo perciban así, a partir de la búsqueda de una participación decisoria de los trabajadores en los procesos de producción y reproducción de su vida material y espiritual.

Se presenta en las propias transformaciones económicas que se vienen produciendo en el seno de los países capitalistas hacia formas de producción con una mayor participación de los trabajadores en la propiedad, las decisiones y las utilidades de las empresas; en los espacios comunales donde los trabajadores y el pueblo toman decisiones sobre presupuestos participativos; en los procesos de democratización de las sociedades burguesas, donde movimientos reivindicativos de los intereses generales de los trabajadores y los pueblos, llegan al gobierno o a partes del mismo; en las revoluciones políticas en países dominados por tiranías burocratizadas o gobiernos corruptos, en los cuales movimientos masivos populares imponen procesos de democratización de la vida política.

Un aspecto de gran trascendencia en la revolución contemporánea, es la socialización de la información y el conocimiento, que tienen lugar gracias a las modernas técnicas de la comunicación y la computación que cada vez más se extiende en todas partes. Por eso, consideramos a Internet un medio revolucionario de la mayor importancia, a pesar de sus limitaciones.

Todo ese conjunto y otras formas del movimiento social, económico y político que sería largo describir, es lo que tiende a la nueva sociedad, que en cada país, con sus particularidades, se va desarrollando en forma sinuosa y en espiral, a contrapelo de las fuerzas que pretenden mantener el status quo y la concentración y centralización del poder económico y político.

El proceso se viene realizando en el seno de la sociedad capitalista y primordialmente de forma pacífica. Cuando ha habido violencia, que no solo es armada, es porque la reacción ha sido la primera en acudir a ella. Todos aquellos que promuevan cambios en dirección a la democratización y socialización de la vida política económica y social, son, a mi juicio, los sujetos del cambio revolucionario moderno. Todos los que se opongan, comportan las fuerzas de la contrarrevolución a escala universal.

Cuba no está ajena a ese movimiento revolucionaria mundial. Aquí existe un proceso de democratización y socialización que se inició claramente con el triunfo de la revolución política de 1959. ¿Que ha sufrido periodos de estancamientos prolongados? Es cierto, pero las fuerzas revolucionarias no han dejado de estar presentes, no han sido derrotadas, ni han dejado de luchar por avanzar. Y esas fuerzas han estado tanto en el gobierno, donde no siempre han predominado, como fuera de él.

En Cuba una revolución auténtica y autóctona, antiimperialista, aunque con grandes déficits democráticos y socializadores, se ha venido desarrollando con apoyo mayoritario del pueblo. Ese apoyo ha ido variando porque el proceso revolucionario no se mueve siempre en la misma dirección. Algunos lo confunden, por interés o desconocimiento, con el gobierno, el partido o los dirigentes, por lo cual a veces pareciera que la revolución cubana murió o está a punto de perecer.

El proceso sigue avanzando por debajo de la superficie visible, en las mentes y en los corazones de muchos cubanos y en el propio desarrollo de nuevas formas de asociación para producir y convivir que la gente hace por voluntad propia. Ahora el VI Congreso acaba de aprobar la extensión del cooperativismo. Es un paso. Su importancia real depende de la ley que se apruebe y de las facultades y libertades que se le permitan. Pero ha sido un logro, aunque modesto, de todos los partidarios de las nuevas formas socialistas de producción.

Que el cooperativismo se extienda, se integre y conduzca a la autogestión socialista, ya es tarea que debemos continuar. Apoyamos los cambios positivos. Que el proceso revolucionario pueda enfrentar las políticas imperialistas, sean de cerco o acercamiento y penetración y derrotar a las fuerzas retrógradas y antidemocráticas a su interior, más peligrosas que el propio vecino del Norte, depende de sus avances en la socialización y democratización de la vida económica y política, como hemos estado planteando. La inercia o las grandes privatizaciones reales o encubiertas, llevarían a Cuba a atarse de pies y manos al capital internacional y a frenar y a revertir el proceso revolucionario.

HT lo leen mucha gente en muy diversos lugares del mundo. ¿Qué quisieras decirles? Sobre todo, ¿qué deseas decirles a aquello/as que han depositado en Cuba sus esperanzas para otro mundo mejor?

PC: Que ese otro mundo mejor es posible y Cuba deberá ser parte de ese mundo. Que lo sea, que lo logremos, o que las fuerzas retardatarias y reaccionarias se impongan dependerá de la lucha que se sostenga, de la inteligencia con que se conduzca, del apoyo que tenga interna y externamente. No es inexorable el retorno al capitalismo privado.

La solidaridad internacional contra el bloqueo imperialista es importante. Pero la izquierda internacional ya sabe que la solidaridad con el pueblo cubano es más amplia y compleja y que si debe apoyar, también hay cosas que criticar, critica que no va en desmedro del proceso revolucionario, sino a su favor.

Cuba es un todo, con muchas partes. En Cuba el desastre del socialismo copiado del real neo-estalinista, ha servido para distanciar a buena parte del pueblo de las ideas originales del socialismo revolucionario, marxista. Aquí, como en casi todas partes, antes y ahora, el anticomunismo. en verdad ha sido alimentado por las políticas de corte neo-estalinistas del socialismo de estado.

Esencialmente ha sido anti-estalinismo. La gente rechazaba y rechaza ese socialismo tergiversado, de corte estatal-totalitario, ese que se ha conocido, cercenador de todos los derechos, marcado por los desvaríos autoritarios, desde Stalin. Son ganancias que se concedieron a la reacción y eso hace la batalla más difícil.

El XX Congreso del PCUS criticó los excesos de Stalin, pero no fue capaz de derrotar ideológica y políticamente al estalinismo. El socialismo marxista y revolucionario, cuya esencia es democrática y autogestionaria, cuando es conocido, es fácilmente aceptado, incluso por personas que el gobierno/partido considera disidentes o desafectas.

Lo he comprobado personalmente en intercambios con trabajadores, intelectuales y profesionales que rechazan el socialismo de estado. Recuperar a los que dejaron de confiar en el socialismo, es una de las tareas más complejas e importantes para evitar el desastre al que nos lleva el estatalismo.

Les digo que en Cuba hay reservas revolucionarias para evitar el derrumbe y que no den por perdida la posibilidad del avance al socialismo en Cuba. Si así fuera, el golpe al movimiento revolucionario internacional actual sería demoledor. Y los responsables principales no serían el imperialismo y sus acólitos. sino la incapacidad de los revolucionarios para hacer lo que corresponde.

Y eso, lo expresaron con sus propias y específicas palabras, Fidel en el 2005 y recientemente Raúl. La única batalla que se pierde es la que se abandona.

HT: ¿Y a lo/as jóvenes cubano/as?

PC: Cuando joven me molestaba mucho que trataran de manipularme. Hoy me río. No les propongo nada en concreto. Que hagan lo que entiendan que deban hacer, que hagan su vida, a su manera, como la hicimos nosotros. Que escuchen a todos y que hagan lo que les parezca. Es la vida misma, la lucha, la que irá enseñándoles y marcando el camino.

Publicado en Havana Times.