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Entrevista con Julio Tang por Dmitri Prieto

HAVANA TIMES, 20 junio HT continua con su entrevista con Julio Tang, un cubano de ascendencia chino quien está actualmente estudiando en China y que es un miembro fundador de dos iniciativas criticas de izquierda en Cuba (la Cátedra Haydee Santamaria y el Observatorio Crítico).

HT: ¿Ofrece China y en general los modelos asiáticos de socialismo de estado/mercado opciones para el futuro de Cuba?

JULIO TANG: Si te refieres a las relaciones comerciales que puedan ayudar al mejoramiento de la economía cubana, podría decirte que mientras más se profundicen, pues mejor. Aunque, no sabría decirte en que podríamos beneficiarlos a ellos, tan lejos y tan subdesarrollados como estamos.

Ahora, si te refieres al posible acercamiento ideológico o estratégico del gobierno cubano a las imponderables del crecimiento económico capitalista asiático, representado por China y los Tigres Asiáticos (muy chinos ellos), creo que sería lo peor que le podría suceder a nuestro país.

Cuba presenta condiciones geográficas, políticas y socio-culturales completamente diferentes a las de esta región; una postura, forzada o no, tendiente hacia el nuevo polo asiático del capitalismo mundial sería un encontronazo definitorio con las praxis emancipadoras cubanas e incluso con las concepciones, tal vez aún románticas, socialistas tradicionales existentes en nuestro país. De las comunistas y∕o estalinistas no te hablo pues no creo que haya encontronazo de ningún tipo con ellas y por ahí sí que se podría vislumbrar algún tipo de acercamiento.

Hablar de cualquier tipo de vinculación con el proceso de capitalización y concreción consumista de estas sociedades y el futuro de Cuba implica hablar de abaratamiento total e indiscriminado de la fuerza de trabajo, despojo de todos los logros alcanzados por las clases trabajadoras del mundo, corrupción a todos los niveles, homogenización ciudadana bajo el ideal consumista.

China está viviendo todos estos males, junto al innegable pero contradictorio beneficio del desarrollo tecnológico, comunes a cualquier tipo de sociedad capitalista pero desde posiciones ideológicas que cada vez más se alejan del ideal socialista, pasando por el neoconfucianismo más rampante.

HT: ¿Qué es lo que más aprecias de la cultura china, teniendo en cuenta tu carácter de investigador social?

JULIO TANG: Todo en China es interesante puesto que mi acercamiento, al ya no poder ser totalmente personal, lo estoy practicando más desde el punto de vista del investigador, o sea, disfrutando de lo que más me gusta de esta cultura pero siempre buscándole la veta propicia al análisis. En este sentido, la lógica taoísta de los parques y la arquitectura, la búsqueda de la belleza y la virtud, el caminar y mirar de las mujeres o la evolución del timbre de las voces de las personas al hablar, todas son experiencias enriquecedoras.

Como en toda cultura hay aspectos positivos y negativos. Desgraciadamente las ideas que se puedan tener en Cuba sobre China y sus ciudadanos son extremadamente exiguas y estereotipadas. También existe un acuerdo tácito en la misma sociedad China, evidenciado desde hace bastante por su gobierno, de promover una imagen positiva de su cultura y su civilización en aras de la inserción en los vericuetos de la sociedad global, cuestión que muchas veces queda desmentida con una estancia a veces hasta corta en este país.

China es más que Confucio, seda, caligrafía, cerámica o acertadas reproducciones de aspectos de la cultura occidental. De hecho, esas no son más que representaciones culturales antiquísimas, presentes al lado de variaciones exquisitas y modernizadas; hoy China también es egoísmo, dios dinero, aceptación acrítica, consumismo rampante y posturas vitrinales, entre otras características.

HT: Cuéntanos de tus experiencias como parte del proletariado ´globalizado´ chino.

JULIO TANG: Bueno, el primer objetivo de mi estancia aquí es el estudio, todo lo demás debe ser secundario. Sin embargo, en determinados momentos hace falta trascender algunas necesidades y el empleo parcial es una tabla salvadora. Por otro lado, tampoco he tenido muchas experiencias, pero el día a día, la observación, las conversaciones y alguna oportunidad hacen que ciertas ideas se vayan redondeando.

Precisamente, una de esas experiencias fue muy reveladora. Tuve la posibilidad de constatar la intensidad, el ambiente y las expectativas de un grupo de jornaleros chinos en los límites de un complejo de almacenes regenteado por arrendatarios colombianos. Fui uno de esos jornaleros durante tres semanas y aunque no trabajara a su misma altura ni dedicara mis destinos a sus mismos objetivos, me sentí y me senté a su lado; ya sé lo que valen ciertos momentos en la vida. No es la única realidad del trabajo en Guangzhou y, definitivamente, no la más rica y∕o traumática, pero si me aportó vivencias extraordinarias, diferentes a las que había encontrado en Cuba.

Considero que tanto el proletariado como los sectores asalariados chinos están demasiado concentrados en sus problemas y su sobrevivencia, situación que explota con calificaciones sobresalientes el gobierno. Evidentemente, los traumas de la Revolución Cultural y Tiananmen son todavía insuperables. Las promesas de dinero y oportunidades para todos incluidas en las reformas de 1978 y los años 90, junto a la desidia y el total apego de la juventud hacia el ideal capitalista y la anti- solidaridad, están haciendo que, a mi parecer, el socialismo esté más lejos ahora de lo que estuvo en 1949 o 1965.

Sólo dos datos: se dice que en Guangzhou, el tercer polo económico de la nación, la frecuencia de construcción de un piso de un edificio moderno es de tres días, la más rápida del país, tal vez con alrededor de 30 obreros. Por otro lado, el salario mínimo en esta ciudad, testigo de la entrada y salida anual de 3 millones de individuos la inmensa mayoría provenientes de provincias más pobres- es de cerca de 2000 yuanes mensuales, poquísimo más de 300 USD. Un cuartucho de no más de 20 m2, sin calefacción o aire acondicionado, puede llegar a costar 500 yuanes al mes. Sólo de esta forma, avasallando de la manera más feudal posible al trabajador, ha podido convertirse China en la segunda potencia económica mundial.

HT: ¿Y tus búsquedas intelectuales?

JULIO TANG: Las búsquedas intelectuales hay que hacerlas a través de Internet. Por ejemplo, las obras literarias no chinas en Guangzhou, la ciudad china donde vivo, es casi imposible encontrarlas. Si no es en inglés, y caras, puedo asegurar que no encontrarás otra que no sea en chino. Ello dificulta el desarrollo intelectual pues el servicio rápido de Internet puede elevarse hasta más de 1000 yuanes anuales, a pagar al hacerse el contrato. Lógicamente, mi conexión a Internet, aunque algo más rápida que en Cuba, es la gratuita que me ofrece la Universidad en la que estudio. Entonces, bajo estas condiciones, la cotidiana práctica del pago de los libros en Internet está desechada.

Por otro lado, siento que la cultura china aún es muy aldeana, en el sentido en que Martí concebía este término. La aceptación crítica de aspectos esenciales de culturas mundiales por la ciudadana china es mínima aún, intuyo incluso el bajo conocimiento social de El Quijote, Edgar Alan Poe, el Popol Vuh o Rabindranath Tagore.

En la Librería Central de Guangzhou, un edificio enorme de 4 pisos, los espacios dedicados a la literatura occidental y universal son escasos y reducidos, así como los que se detienen a buscar en sus adentros (abundan las biografias y los textos generalizadores). Ello no significa que no se lea, al contrario, el número de lectores es asombroso, pero es que se interesan sólo en determinados temas: informatica, cultura china, etc. De nuevo el provincianismo. Me sorprendí sobremanera cuando supe del conocimiento de una alumna universitaria del Cogito ergo sum de Descartes. Por supuesto, estas son consideraciones muy personales, temporales y tal vez adscritas a un limitado círculo social.

HT: Por último, eres también rockero, y has escrito sobre rock. Qué significa para ti? Preferencias? Has cambiado como rockero en China? Hay rock en China?

JULIO TANG: Bueno, actualmente me considero esencialmente rockero. Ello significa que he aprendido a disfrutar otros géneros musicales, ya fuere oyéndolos o bailándolos, esto último referido a los latinos. Estoy convencido que a ello me ha ayudado el rock mismo. La música es un elemento esencial en mi vida, no sé estudiar ni caminar si no oigo música.

¿Preferencias en rock? Muchas Metallica, Queen, The Beatles, Sex Pistols, Nirvana, Pearl Jam, SOAD Pero con la disponibilidad de conexión a Internet aquí he descubierto o profundizado en muchas cosas: jazz, blues, buen pop, punk, tecno, house, indie, que sé yo Me he hecho de buenos documentales sobre el grunge, el rock ´n roll en general, y acabo de bajar sendos discos de Black Sabbath y Motorhead. Hay por donde cortar.

La práctica del rock en China, bajo los tradicionales aunque amplios conceptos occidentales, es prácticamente inexistente. Recientemente me enteré de un grupo de Visual Kei en el país ni idea tenía de qué era eso antes de saber que es un movimiento estético andrógino, vinculado a bandas de punk, metal, y música electrónica nacido en Japón a fines de los 80.

Esta banda china, como otras seguramente, está condenada al ostracismo en un país que se autodefine muy conservador y que junto a los McDonalds, el pop más sintético y la tradición simplista vive su cotidianidad de la misma forma un día tras otro. Ese es el espíritu que respiro como extranjero en China, un tempo asiático que sin dudas se está moviendo pero muy detrás del de otros países del área.

Publicado en Havana Times: http://www.havanatimes.org/sp/?p=17798.