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El experto del Centro Nacional de Investigaciones Científicas francés (CNRS) Vincent Geisser considera que la reaparición de tensiones en Túnez es un síntoma de la continuidad de la crisis en el país. “En realidad, la revolución está en pleno auge –dijo en una entrevista a Le Monde -.

La profunda crisis que resultó en la rebelión popular, no quedó resuelta con la salida de Ben Alí”. La juventud que se sentía relegada bajo Ben Alí, no ha perdido tal sensación y desea continuar actuando.

“El proceso revolucionario continúa –subrayó el politólogo en la conversación con el periodista Vincent Matalon-. Ello da fe de la falta de legitimidad del gobierno de transición entre la población”.

La situación continúa compleja. Al gobierno provisional se le pide que resuelva los problemas estructurales del desempleo y la inestabilidad, pero éste no está en condiciones de solventarlos precisamente porque es provisional. Además, una seria crisis de la industria turística interfiere con la recuperación económica, según el experto.

El cambio de la fecha de las elecciones anunciado por el premier el 8 de mayo, fue solicitado por las fuerzas políticas que necesitan un tiempo adicional para prepararse, además de suponer que elecciones apresuradas pueden favorecer a los partidos islamistas y a antiguos partidarios de Ben Alí. “Al mismo tiempo el cambio del cronograma sugiere que el Primer Ministro sigue controlando la vida política –opina Geisser-. Indudablemente, él quiere mostrar que aunque ahora es provisional, en un futuro también habrá que contar con él”. Pero este juego, según el politólogo, es peligroso ya que muchos tunecinos pueden interpretarlo como un mini-golpe de Estado. “La única legitimidad de ese gobierno está en su provisionalidad: la mínima señal de deseo de mantenerse en el poder más allá del tiempo otorgado, será interpretado como deseo de confiscar la democracia. Ello puede conllevar al renacimiento del movimiento de protestas”, según el experto.

Publicado en Le Monde