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Por Néstor García Iturbe

Lo sucedido en las arenas de Playa Girón no podía ser pasado por alto dentro de las altas esferas del gobierno de Estados Unidos. Después de la experiencia de Guatemala, la cual quisieron repetir en Cuba, se imponía un profundo análisis para conocer las razones del desastroso evento que había puesto en ridículo no solamente al gobierno de Estados Unidos y sus principal agencia de espionaje, la CIA, sino también al Presidente de la nación.
El 22 de abril de 1961, cuando aún el Houston estaba humeante, el Presidente Kennedy ordenó constituir una comisión que se denominó la Comisión Taylor, dirigida por el General Maxwell D. Taylor y en la que participaron como miembros de la misma el Fiscal General, Robert Kennedy, el Almirante Arleigh Burke y el Director de la Agencia Central de Inteligencia, Allen Dulles. De acuerdo con el mandato a la Comisión, esta debía determinar “las experiencias que pudieran obtenerse de los recientes eventos en Cuba”.
Esta Comisión posteriormente se amplió en lo que se denominó “Grupo de Estudios Cubanos” lo que facilitó la entrada en la investigación a varios personajes del Departamento de Defensa como el General David W. Gray, el Coronel C.W.Shuler y el Comandante Mitchel. También formaron parte del grupo el General C.P.Cabell, C.Tracy Barnes y Richard M. Bissell, Jr., estos últimos como juez y parte, pues todos procedían de la CIA y habían estado vinculados a la dirección y ejecución de la fallida invasión mercenaria.
El mencionado Grupo de Estudio efectuó veinte reuniones, a las que citó a distintos funcionarios de Defensa y la CIA, los que explicaron la actuación que habían tenido y el criterio sobre los factores que originaron el desastre. Las actividades del grupo concluyeron el 25 de mayo del propio año. Los resultados del trabajo de la Comisión se presentaron al Presidente el 13 de Junio. Se resalta en el informe que “lo planteado responde a un criterio unánime de todos los miembros de la Comisión.”
Como recomendación fundamental, la Comisión planteó el establecimiento del Grupo de Recursos Estratégicos, apoyado por el Centro para la Dirección de la Guerra Fría, que permitiría al gobierno, de forma rápida, cuando fuera necesario, situar recursos para los principales objetivos relacionados con la llamada Guerra Fría.
El informe de la Comisión, bastante extenso por cierto, se divide en cuatro epígrafes, por lo que solamente haré una breve exposición y comentario de las conclusiones.
a.- Plantea que una operación de la magnitud de esta no debía haberse organizado como se hizo, donde la CIA trató de esconderla de los ojos del Departamento de Defensa. La misma no se ajustó a lo orientado en la instrucción NSC5412/2.
(Aquí prácticamente se culpa a la CIA del fracaso. Se dejan ver las contradicciones entre CIA y Defensa. Se aprovecha la oportunidad para golpear al aparato de análisis de la CIA y su falta de objetividad).
b.- La compartimentación aplicada durante la operación contribuyó al fracaso de la misma, pues no permitió una evaluación de los posibles resultados por parte de distintas agencias. (Otra crítica para la CIA que fue la que aplicó la compartimentación y se olvidó del criterio del resto de las agencias).
c.-“Los dirigentes de la operación no plantearon la situación con la suficiente fuerza y claridad a las altas esferas del gobierno, de forma tal que pudieran apreciar las consecuencias de sus decisiones.”
(Como todos conocemos, los llamados “dirigentes de la operación” eran los funcionarios de la CIA encargados de esta. Ahora se acusa a la CIA de no plantear los asuntos con “fuerza y claridad”)
d.- En este epígrafe se hace un recuento de los errores militares que se cometieron y originaron el fracaso de la operación. Se plantea que para muchos “la Brigada Cubana (2506) era un objeto decadente que debía ser utilizado rápidamente, pues el tiempo estaba contra nosotros y esta operación era la mejor forma de sacar lo más posible de ellos”. Hubiera sido un desastre político desmovilizar la Brigada y regresar a sus miembros a Estados Unidos, “lo cual influyó en la toma de decisión”.
(El compendio de errores militares, demuestran que pensaban la invasión sería una parada militar, iniciada con la invasión a la Ciénaga de Zapata y no terminada hasta llegar a la Habana. Todo en dos o tres días, con poca resistencia en los combates y el pueblo uniéndose a los mercenarios. Un verdadero y costoso error de apreciación.
La denominación de la Brigada 2506 como objeto decadente, necesario de ser utilizado lo antes posible, antes de que se siguiera deteriorando, está fundamentado en el memorándum CS-3/467,630 de 10 de marzo de 1961, dirigido a Dulles, enviado por Sherman Kent, en aquellos momentos presidente de la Junta Nacional de Estimados de Inteligencia.
Este informe era bastante objetivo, se planteaba que “era incierto todo lo que se planteaba en cuanto al malestar en la mayoría de la población cubana y en la medida que pasaba el tiempo, el régimen de Castro en vez de debilitarse se fortalecía”. La historia nos dice que no fue este criterio el preponderante al tomar la decisión de enviar la Brigada.
e.- La aprobación presidencial de la operación estuvo influenciada por “el entendimiento” de que la fuerza invasora, en caso de no poder establecerse en la cabeza de playa, como estaba planificado, podía pasar a la lucha guerrillera en el área de la Ciénaga o montañas cercanas.
(Evidentemente “el entendimiento” quiere decir que alguien en los informes sobre cómo se desarrollaría la invasión mencionó esto, pero el Presidente lo dio por “entendido”, sin profundizar en las reales posibilidades de que esto sucediera.
Si hubieran leído a Máximo Gómez, un verdadero experto en la lucha guerrillera en Cuba, hubieran sabido que este denominó a la Ciénaga de Zapata “un trampa militar y geográfica”, por lo que evitaba hacer todo tipo de operación en la misma. Tampoco conocen la historia de Cuba.)
La culpa de aquel estruendoso fracaso se le achacó a la CIA, lo cual posteriormente tuvo su costo para la Agencia. Sin embargo hasta en eso se cometió un serio error.
La culpa del fracaso de Playa Girón la tuvo la política prepotente e injerencista que siempre ha desarrollado Estados Unidos en lo que ellos llaman la defensa de su “Seguridad Nacional”. En este caso, como en otros posteriores, la CIA ha sido solamente el instrumento, el real culpable es el gobierno de Estados Unidos, la administración de turno y la clase dominante que lo dirige.

Fuente: El Heraldo (publicado en Por Cuba Año 9 Número 30 | Fecha 2011-04-15)
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