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Por Yenisel Rodríguez
En la cooperativa de producción agropecuaria Herminio Hernández del consejo popular Herrera Tres del municipio de Báguanos, provincia de Holguín, se pueden pasar más de tres quincenas sin pagarle salario alguno a sus trabajadores.

Parecería una paradoja eso de que en una cooperativa exista salario, que este lo administren aquellos que no trabaja en el campo y que los cooperativizados funcionen como trabajadores. Lo que sucede es que el trabajo cooperativo en el sector agropecuario es sólo un ideologema gubernamental en la Cuba actual.

Según los trabajadores de la Herminio Hernández, la cooperativa está endeudada, y por tanto no tiene de donde sacar el dinero para pagarles. Los ánimos están alterados en la comunidad. Se comenta que al finalizar el segundo mes de endeudamiento, se les fio algunos alimentos básicos. La gente sin embargo no se hace grandes esperanzas.

Aunque la cooperativa nunca ha sido rentable, desde que la obligaron a abandonar la producción cañera para dedicarse a la producción de ganado vacuno las cosas han empeorado. Este fue un cambio forzoso, decidido desde arriba y provocado por la fiebre de la leche, un plan para incrementar la producción de este alimento.

Dicho plan ha impuesto la misma “fórmula exitosa” a todas las cooperativas del país. Ahí está la razón principal por la que los trabajadores de la Herminio Hernández se alimentaron a base de plátano y yuca por algunas semanas.

“No tenemos experiencia en esto. Tampoco en los campos se da el mejor pasto. Destinamos muchos campos para unos pocos ovejos y algunas reses”, me cuenta uno de los campesinos de la Herminio.

“Esta gente no sabe lo que hace. Juntar los ovejos con las reses en los mimos terrenos de pasto. No saben que los ovejos arrancan la hierba de raíz y en poco tiempo no tendrá pasto para las reses”, me contaba un compañero de trabajo que me acompañó en la visita a Herrera Tres.

Días después me enteré de que la siembra de caña se había sacado de Herrera Tres porque se terreno irregular no permitía introducir unas combinadas cañeras de última generación fabricadas en China. Estas se autoprograman para terrenos llanos, por eso los algo desnivelados terrenos de Herrera quedaban fuera, muy a pesar de ser conocidos como tierra buena.

Ahora nos preguntamos, ¿Existe la necesidad real de introducir estas combinadas en la ya precaria industria azucarera cubana? Algunos operadores de las viejas combinadas rusas aseguran que no es necesario.

“Con la KTP (la combinada rusa) podemos aprovechar los terrenos cercanos al Central, lo cual evita elevar los costos en el transporte de la caña cosechada.” me comenta un operador.

En estos días volveré a visitar a los trabajadores de la susodicha cooperativa. En cuanto vuelva les informaré lectores como se han desenvuelto los acontecimientos en Herrera Tres, otra comunidad víctima del autoritarismo y la improvisación estatal.

Publicado inicialmente en Havana Times (http://www.havanatimes.org/sp/?p=14174)
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